Parece
complicado empezar en este año. Fue extraño el 2012, significó un año que preví
como de cambios y acontecimientos relevantes. Esa sensación de que algo
importante se aproxima no fue del todo falsa. No quiero, ni debo generalizar
estoy en el proceso de aprender a no hacerlo, pero me parece que este año los
cambios en cada uno de nosotros fueron importantes. Así que como cada año
comienzo el recuento, tal vez general, tal vez minucioso del 2012.
Enero-Febrero-Marzo
El año
comenzó sin mucho ánimo. Realmente sabía y, hasta cierto punto, estaba
preparada para este año. Entré a la escuela con una mentalidad diferente, algo
dentro del ámbito escolar empezaba a cambiarme, pero todavía no podía saber qué
era.
La
etapa de definición para nuestro trabajo final de investigación, alias tesina o
tesis como lo llamaban los más aventurados, nos traía (a mi equipo y a mi) en
un conflicto profesional y emocional intenso. Esas fueron semanas arduas para
el trabajo. Sobre todo febrero, los trimestres duran nada y febrero era un mes
importante.
Marzo
fue agitado, muy agitado. Hay varias agrupaciones, hay distintas bandas que a
lo largo de mi vida me han marcado y de esas en las que de adolescente decía:
“hasta que no las vea, no me puedo morir”. Una de ellas era Björk.
El
21 de marzo de este año, nos aventuramos mis amigas y yo a vivir una de las
mejores experiencias, que al menos en mi caso, he tenido. Björk es un artista
extraordinaria y su música es realmente sublime. El punto de la aventura, y lo
valioso también del concierto, fue viajar en medio de un trimestre escolar a
Veracruz para vivir tal experiencia. Y
aún me faltan palabras para expresar lo maravilloso que fue.
Este
año y esos meses en especial, volví a tener contacto con amigos que no veía
desde hace tiempo. Hubo una conexión especial con uno de ellos, no puede
sorprenderme que el vínculo sea la música, por tal razón este año fue el
primero en el que asistí al Vive Latino a ver a Madness.
Abril-Mayo-Junio
Continuábamos
trabajando en el proyecto final. El tema era más claro y ahora tenía sentido no
sólo en el aspecto académico, tenía sentido en mi vida y la forma en la que me
manejo como persona. Algo comenzaba a sonar en mi cabeza.
En
abril se casó mi hermana. No sabía qué esperar, las bodas no son festividades
que celebré o de las que sea fanática. Supuse que por ser mi hermana debía
tener una actitud diferente. A pesar de la emoción colectiva, yo me sentía
cansada, justo semanas anteriores enfermé, tuve entregas finales, fue final de
trimestre y además era la boda de mi hermana.
Al
final fue diferente. No es que seamos especiales, pero ellos decidieron hacer
las cosas diferentes. Lo único que no cambio fue el mar de lágrimas que son
esos eventos. Y bueno, no soy la persona más divertida, pero creo que fue esta
fiesta la que me hizo tomar unas decisiones que haré el siguiente año.
El
12 de abril vino la encantadora St. Vincent. Este año también me percate de que
la mejor compañía para los conciertos es mi sobrino. No hay presiones, ni
compromisos y él la pasa bien conmigo. Fuimos a ese íntimo pero apasionado
concierto de una mujer extraordinaria. Lo malo fue que no pudimos ver a los
Buzzcocks.
No
podía perdérmelos, no una vez más, dijeran lo que dijeran. No podía morirme sin
ver a Radiohead. No son los mismos, no es mi disco favorito, pero es una banda
que ayudo a mi mente en muchas formas. Y a pesar de mi cansancio durante los
dos días de concierto y también de un ligero resfriado, no pueden
decepcionarme, porque por ser la primera vez resulto ser mágico.
Independientemente de las opiniones “profesionales”.
Las
vacaciones intertrimestrales terminaron en mayo y teníamos que apresurarnos
para terminar el trabajo final. Me di cuenta cómo me estaba cambiando ese
trabajo. El fruto de todo lo leído, de lo contado, de lo vivido incluso,
descubrí que después de tres años recorridos y dos de martirio, ahora, en ese
último año me encontraba donde debía estar.
Junio
fue un mes agitado, era el último mes para entregar la tesina, debíamos
investigar sobre los empastados, la presentación final, los nervios y mi
cumpleaños que ocurre cada año aunque no quiera.
Ese
mes tuvimos una hermosa experiencia con el escritor del libro que analizábamos.
Durante esos meses habíamos tenido encuentros con escritores. Fue un esfuerzo
enorme traerlo desde Sinaloa y al menos yo, me sentía emocionada. Él lo sabe,
lo ha vivido, escribe de ello y escucharlo hablar, hablar con esas personas no
hace más que tenerles un respeto enorme.
Mi
cumpleaños paso sin pena ni gloria. Así deberían de ser todos.
Hay
algo que quiero rescatar de estos meses antes de cambiar al siguiente mes.
Durante estos meses aprendí mucho de mi misma y de las demás personas. Aprendí
a no ser indiferente y todas las cosas que leí, las atrocidades que tuve que
leer, a los periodistas en la línea de fuego, las pláticas que sosteníamos como
equipo, me hicieron entender que no podía mantenerme en la misma postura.
De
manera asombrosa esa esperanza de cambiar las cosas se alimento, gracias a que
esos meses fueron muy intensos, muy intensos. Las elecciones presidenciales se
acercaban, las personas en el Distrito Federal lo percibieron de una forma
increíble, los jóvenes a los que había reprochado reaccionaron. Aquí muchos
sentimos coraje por lo sucedido y queríamos que se supiera.
Lamentablemente
descubrí también, que este país al que amo profundamente está, lo
suficientemente dividido para no poder contagiar ese coraje y esa esperanza.
Este país esta muy herido y ciego para entenderlo también. Pero si no fuera por
todo esto yo jamás hubiera reaccionado y nunca hubiera querido cambiar.
Por
eso, a partir de ese momento, deje de contar mi vida en trimestres.
Julio
Empezar
ese mes fue complicado. Por primera vez votaba para elegir al presidente de
este país. Tenía muchas esperanzas y también tenía mucho miedo porque la
historia, la gente, las miradas, las opiniones me desalentaban bastante. El
resultado, un terrible resultado, fue el principio y el final de ese mes. Y con
mucho más razón supe que no podía dejar de pensar y hablar cómo lo hago.
Al
siguiente día concluía una etapa importante, de éxito quizá, de fracasos, de
dolor, de amor, de amistad, de un sinfín de emociones y sentimientos. Nuestro
tema se prestaba para hablar sobre lo acontecido el día anterior y es de lo
único que me arrepiento, de no utilizarlo para que los presentes se dieran
cuenta de lo importante que es.
Respecto
a lo demás, el salir de la universidad fue muy extraño. Ese mes fui
esporádicamente a la escuela a escuchar y ver las réplicas de mis amigos, a
hacer los últimos deberes académicos. En realidad fue entre estar de vacaciones
y casi despedirme de un edificio o varios. Y lo que sucedió fue que me despedí
de un edificio y de amistades.
Ese
mes decidí quedarme en casa. Después de un asalto me entró una especie ridícula
de paranoia, pero también tomé una decisión importante, sin estar segura del
todo, sin estar convencida, decidí comenzar a trabajar el siguiente mes. Así
que también disfruté mi casa como nunca. Me intoxique de música, y olvidé el
resto.
Agosto
Mi
primer empleo. Para ser honesta todo aquello que tanto escuché sobre el primer
empleo resultó ser cierto. No tengo tanta experiencia en trabajos y mucho menos
cuando acabas de salir de la escuela pero sientes mucho miedo, mucha
inseguridad. Aumenta cuando el empleo no es absolutamente nada acerca de lo que
estudiaste.
La
verdad no fue tan mal ese mes. Me sentía extraña, a veces algo tonta, como
fuera de lugar. En ese punto, pensé que podía adaptarme, podía continuar
aprendiendo nuevamente como en la escuela. Incluso comparaba muchas situaciones
con las únicas e insignificantes experiencias escolares. La vida real es más
complicada.
Todo
cambia con una noticia. Todo cambió con una noticia y las cosas no mejoraron.
Septiembre
Después
de un mes trabajando aprendí muchas cosas, no en el aspecto laboral. Conocí el
ambiente laboral, los compañeros de oficina, el ambiente de oficina,
empresarial, la vida del empleado y la vida de los jefes. Las cosas no
encajaban ni en mi vida, ni en mi cabeza.
Vi
cosas y situaciones que no me resultaban agradables. Lo revolucionaria y
constestaria que me había vuelto se comenzaba a diluir en mis ojos por ser
alguien servicial, acomedida y ausente. No me sentía yo y ni siquiera quería ser
yo.
La
noticia que era buena no lo fue tanto. La noticia que cambió todo comenzaba a
complicarse y yo no podía ayudar en nada, lo que era peor tenía que mantenerlo
en secreto. Como debí mantener en secreto mis sentimientos y pensamientos, pero
no pude porque siempre se me desbordan sin control.
Al
final me sentía cansada, muy cansada. Me alejé del mundo, me alejé de mi
familia, de los pocos amigos que me quedaban y me dejó un resentimiento
horrible. Como siempre, conseguí enfermarme y recaer en la molestia estomacal
que me aqueja como un maldito mosquito en la recámara. Tuve que enfrentarlo y
aprender a decir: No más, no quiero esto.
Octubre
Las
consecuencias de decirle que no a alguien que me ayudó tanto y sobre todo que
es de mi familia, se vieron en este mes. Octubre fue horrible, pero ni siquiera
por ser sólo el mes o por acontecimientos. Fue porque todo tiene consecuencias.
Lo
mal que me sentía el mes anterior se reflejo. Hice cosas mal, me equivoqué innumerables
veces, para ser muy franca no ponía atención a las cosas que hacía y por ende
todo se vino este mes. Tanto en el ámbito personal como en el laboral los
errores que cometí se me vinieron encima.
También
las consecuencias de la enfermedad quedaron algunas semanas. Justo la semana en
la que ocurrió el Corona Capital. La verdad no me encontraba en ánimo de
concierto y si lo suficientemente cansada y fastidiada. El primer día llegué
sin expectativas, pero gracias a eso Franz Ferdinand me pudo sorprender y
recordarme que aún soy muy joven. Finalmente me dieron mis náuseas con Florence
and the Machine el segundo día, y aunque no lo disfruté tanto como hubiera
deseado, esa mujer… ¡qué mujer!.
En
este mes decidí acercarme a las personas que siempre han estado ahí, que
siempre estarán ahí y me sirvió muchísimo. Las vi de nuevo, platiqué con ellas
de nuevo y agradecí que a pesar de todos estos extraños y confusos
acontecimientos quisieran verme y me enseñaran más de lo que son. Es bastante
cursi lo sé, pero funcionó de una forma increíble.
Supe
el plazo final para el empleo y eso también ayudo.
Noviembre
No
podía continuar con los errores, no cuando me faltaba un mes y tenía al menos
que esforzarme para no dejar una mala imagen en general. Cuando eso sucedió
también todo mejoro sin darme cuenta. Me volví un poco más ordenada y planeé no
como acostumbraba a hacer, pero planeé más coherentemente mi vida.
Los
deseos y el hambre por la vida regresaron y me entristeció saber que fue hasta
este momento en que reaccioné. Pude haber disfrutado todos los meses, todos los
días y había decidido no hacerlo por tirarme durísimo al drama.
Comienzas
a ver distinto la vida cotidiana, las calles y hasta a la gente. Entonces
incluso disfruté el empleo, casi dejo de juzgar algunas acciones de las
personas y me sentí más relajada. Pero si, en realidad fue porque sabía que
ahora podría hacer cosas que disfrutaba hacer, sólo faltaba un último esfuerzo.
El
último día del trabajo honestamente sentí melancolía. No era la emoción que
pensé iba a tener. Aunque pocos meses, cuando convives con gente y aprendes
tanto de ellas es difícil no sentir algo al decirles adiós. Tal vez no un adiós
definitivo o si, la cuestión es precisamente esa, que no lo sabes.
Al
principio pensé en que había cometido un error al aceptar el trabajo y ahora no
me arrepiento de esa decisión. El verdadero error fue tomar la actitud que tomé
y no saber disfrutar y aprender de las situaciones.
Finalmente
la noticia que cambio todo decidió ser una excelente noticia: seré tía por
sexta vez.
Diciembre
Después
de terminar con el empleo y luego de unos meses de búsqueda, comencé mi
servicio social. Necesitaba hacerlo, necesito hacer bien las cosas y la verdad
es que ha sido bastante amable hasta ahora. Me dan la libertad de trabajar
desde cualquier sitio; ahora quizá lo desperdicio, pero próximamente podré
agradecer tener la oportunidad de usar ese tiempo en actividades que deseo
hacer.
En
lo que va del mes he tenido el tiempo para volver a ver a mis amigos, los que
quiero ver y los que se han dejado ver. Me falta reencontrarme con muchas
personas que me hacen ser más yo, porque la verdad lo había olvidado por
completo entre tanta amargura y odio al mundo. Algunas, bueno… es algo más
complicado. He tratado de llevar en mi vida un principio: no busques a las
personas que no quieren ser encontradas. Es desgastante.
Las
cosas van mejorando, se siente, lo siento realmente. Después de todo lo
sucedido entiendo que soy joven, tengo tiempo, debo estar bien tanto sea
posible y disfrutar las pequeñas cosas.
El mundo,
este momento es complicado y lo sé. En general tampoco sé si mejoren las cosas,
en el aspecto colectivo parecen empeorar, pero debo estar bien para querer
cambiar algo al respecto. Vienen momentos difíciles donde hay que buscar dentro
de cada uno el coraje y la valentía para enfrentarlos, encontrar en nosotros la
bondad, la paciencia y respeto hacia los demás. No nada más soy yo, no quiero
ser sólo yo… quiero que seamos todos, el mundo, suena utópico pero me mantiene
con expectativas y hasta con metas.
No
quiero correr esta carrera. No será ahora, no fue este año y probablemente no
será el siguiente, pero voy a llegar a dónde tengo que llegar. Realmente
pasara.
De
expectativas para el siguiente año: ninguna, porque sé que pasara. Blur viene a
decirme el siguiente año que realmente pasará. No necesito más que eso ¿o si?
Esto
fue el gran…gran 2012.
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