Hace
poco me enteré de un asunto revelador. Cometí un error muy grave que, aunque el
internet puede ser un poco maleable, ahora es imposible solucionar. Por el
momento sólo me queda esperar, sonreír nerviosamente y aceptar mi error con mucha
vergüenza.
En
este corto tiempo he vuelto a tener contacto con amistades que no frecuentaba
hace tiempo, he platicado con personas con las que no conversaba hace tiempo y
ellos me han hecho ver mi error.
Lo
repetiré porque nunca esta de más: las redes sociales traen un vacío emocional
enorme si no las sabes usar, si tu vida depende de ellas, si no tienes
contacto con personas reales, también y sobre todo si te sientes solo.
Los
últimos meses de mi vida no fueron los mejores. Me encargue de que todo el
mundo lo supiera, me encargue también de demostrarle al mundo cuanto lo odiaba,
me encargue de exhibirme de la forma más vil y burda que existe.
Fue
cuando tuve contacto con los otros. Cuando escuchaba un: “si, vi que ya mejora
tu vida, se noto” y me alegraba de cierta forma escuchar aquello, pero también
me dio pena mi descaro ante el mundo. Los gritos de auxilio, de comprensión y
de cariño son realmente absurdos.
El
mejor fue el de alguien que me dijo lo siguiente:
-Parece
que te va mejor, tu emotionalometro en Facebook paso de: bad a not so bad.
Reí
en ese momento, pero me preocupo y comencé a pensar en todas las personas que
leían mi dramatismo a su máxima potencia. Facebook es una herramienta muy
tramposa, una plataforma muy superficial donde expresar tus sentimientos
debería ser prohibido, con pena capital incluida.
En
la vida real las personas actúan muy parecido a la vida virtual sin embargo no
es lo mismo. La verdad es que estar detrás de una pantalla te da mucha
seguridad, pero puedes parecer realmente seguro de ti mismo o puedes parecer un
payaso, como fue mi caso.
Tengo
que solucionar esto. Tengo que mantener las cosas a raya. Tengo que dejar de
exhibirme. Tengo que dejar de contar mi vida tal como es.
Puedes
escribir muchas cosas en Facebook o en Twitter, piensas que muchas de ellas no
tienen relevancia y la mayoría no las tiene. Desgraciadamente como nos
rehusamos a mantener las relaciones en la vida real porque resultan ser más
sencillas virtualmente, las impresiones que damos en estas plataformas son las
que son tomadas en cuenta.
Pienso
que soy mucho más que mis muchos ánimos en Facebook o Twitter, pero también
puede ser que yo este equivocada.

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