Hay
en mi clase de inglés una chica. Le gusta el metal, pero no se ve metalera, a
decir verdad, a primera vista creí que traía una onda emo de los primeros años
de 2007, y por su espíritu también pululaba cierto aire de fanática del anime y
el manga. Es muy agradable, tiene una voz dulce y camina lento con un dejo de
excentricidad también. En absoluto pensaría que le gustará el metal.
Usa
unas botas negras de plataforma, largas de cuero, con muchos broches, quien ha
visto la película de Scott Pilgrim –imagen que no pude sacar, por cierto –se
parecen a las que lleva Ramona Flowers en la batalla final entre Scott y
Gideon. Una vez el teacher de inglés le dijo en una clase: “Pam botas mata
perros, cuál es la respuesta de la c”. Todos reímos y ella nos contó una
anécdota posteriormente.
Dice
que le sirven mucho sus botas, se convierten en un artículo de defensa personal
para cuando en las calles de esta ciudad, se le atraviesa un tipo con malas
intenciones. Precisamente de eso fue su anécdota. A pesar de caminar tan lento
y con excentricidad, y de tener un tono de voz muy dulce casi infantil, eso no
quiere decir que no pueda defenderse. Resulta que ella iba en el metro y un hombre
asqueroso le tocó el trasero, ella volteó y le dio un codazo en la cara, al
momento le dijo “no porque me vea vestida así significa que me puede tocar, no
soy una puta”.
Se
preguntaran cómo iba vestida, aunque para mi no es relevante, se los contaré.
Ella viste con sus botas, descritas anteriormente, mallas negras, playeras sin
manga y por lo general, en eso si se distingue como metalera, tienen estampado
de una banda. A veces se pone una falta de bailarina de ballet, pues si la
mujer es algo excéntrica, pero única, y por supuesto todo su vestuario es
negro.
Para
mi no es importante saber cómo iba vestida, en algo tiene razón, qué importa
como vayas vestida, no debería de existir ese acoso ante las mujeres, es
absurdo. Recordé también la fiesta del sábado, donde mis familiares me decían
que me vistiera más así (con vestido) y mi prima hizo un comentario: “Diles que
si quieren que te vistas así cuando subas al metro”. Sí, aunque no debiera
importar cómo vas vestida es una de las tantas precauciones que debes de tener
como mujer.
Ya
van dos veces que me topo con hombre estúpidos haciendo comentarios estúpidos o
queriendo llamar la atención, ante esta personita, que cualquier otro hombre
normal, toma como a una niña –y lo digo por la apariencia –realmente me
molesta.
Un
día, regresé del spinning, iba caminando para mi casa, llevaba un pants, mi cabello estaba todo sudado y desarreglado (como siempre), llevaba una playera que me
quedaba como talla XL y una sudadera negra. Tomaba agua y vi que un tipo se
acercaba a mi, sus ojos notaban esa mirada lujuriosa que a mi, se me hizo absurda, pues iba de lo más fachosa. Al quedar cerca me dice: “Hola” y suelta una risa
idiota. Estuve a nada de tirarle el agua en la cara, pero seguí caminando y le
grité que era un imbécil.
Y para
que vean que ese tipo de guarreces no se limitan a un espacio determinado. La última
vez que me paso eso, iba caminando por las calles de Polanco. Llevaba un pantalón
negro, de esos que me quedan enormes, un suérter y una chamarra, traía cargando
una mochila como si fuera de campamento y una bolsa grande, iba toda sudada
(acababa de salir del metro) y lo que es más iba totalmente enferma. Se acerca
un tipo gordo, e igual al quedar cerca me dijó un hola lujurioso. Y yo me
preguntó ¿Qué diablos sucede con la gente?
No soy
una reina de belleza, tengo que admitir que soy afortunada porque puedo contar
con las manos, y me sobran dedos, las veces en que hombres idiotas han hecho ese
tipo de cosas. No puedo decir eso de algunas, varias amigas que no pueden ni
contarlos con los dedos. Me molesta que no haya ese respeto. Lo entiendo, las
mujeres a veces son tontas y si algunas se visten… bah, pues si no de la forma adecuada. Pero por favor, señores, lo único que logran con esas cosas es que
las mujeres les tengan lastima.
He
llegado a la conclusión de que debo entonces usar unas botas como las de
Pamela. A veces pienso que el mundo llega a ser muy patético y triste.

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