A
veces algunos jóvenes se salvan. Los afortunados cambiar el mundo, no porque
vayan con una bandera diciendo: vamos a cambiar el mundo. Es más bien por el
hecho de que cuando conoces a personas así te hace ver de distinta forma las
cosas. Es difícil encontrarlos y agradezco infinitamente tener la fortuna de
conocerlos.
Yo
era, más bien soy una chica normal. Tengo algunas cosas anormales, pero me
dicen que eso es más común: tener ciertas anormalidades. De pequeña me parece,
que no ponía tanta atención a las cosas y si lo hacía no estaba consciente de
ello.
La
música es un recurso indispensable de catarsis en la vida de una persona. A los
diez años no lo veía así. Escuchaba la radio, poco, y las canciones que
gustaban a mis padres y hermanas. No era tan importante poner atención, no fue
tan importante poner atención hasta que me sentí sola.
De
cualquier forma no crean que eso me orillo a poner atención en la música. No,
porque nunca he sido autodidacta. Me refiero a que incluso para escuchar música
debes saber apreciarla, pero sobre todo poder sentirla de un modo que sólo tu
entenderías.
Ellas
me enseñaron y estaban muy jóvenes para saberlo, también era yo muy joven para
entenderlo. La gran lección consistía en escuchar un disco completo al derecho
y al revés; también podían quemarme un disco y obligarme a escucharlo haciendo
preguntas al final del examen. Eso me enseño a expresar que el hecho de oír
todos esos sonido me causaba una emoción.
Lo
único que tenían que hacer para demostrarme su conocimiento era: “escucha,
escucha esta parte”. Pase a la adolescencia entendiendo que no sé ni una pizca
de música en el aspecto técnico, pero qué forma de sentir esas canciones. ¿Por
qué te gusta una canción?: Porque sí.
Al
final lo que pensé que se expresaba al responder a esas preguntas cómo: ¿qué te
pareció el disco? ¿Escuchaste la cinco y no te recordó a tal? Al final, nada de
eso tiene explicación con palabras, se consuma en una acuerdo o pacto íntimo
entre la canción y tú. Tú sabes lo que se siente estar así y ellos saben qué
sientes.
No
basta sentirse solo, realmente es estar solo. En el sentido literal podía pasar
horas y horas encerrada en una habitación de una casa vacía. Y en ese momento
el berrinche o rebeldía adolescente y juvenil que te hacía prender el estéreo a
todo volumen con ESA canción llenaba todo el ambiente. Al diablo si estaba sola y nadie te entendía, había alguien detrás de esas bocinas que tenía el valor de
decir no sólo en letra también en forma de música eso que te callabas.
Al
demonio si no hay nadie al lado mío, si me ignoran o son unos cerdos egoístas,
tengo esa canción, esas canciones. Lo mejor de la vida es la soledad dijo
Graham Coxon.

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