He
aprendido algo de las personas. Primero: no, no son amables por naturaleza, la
mayoría tienen un pésimo carácter y lo peor es que siempre esperan que tú si
seas amable y sobre todo complacientes con ellos y; segundo: no les interesa lo
que suceda con las demás personas.
Hay
una costumbre entre nosotros, como sociedad o más bien ya por rutina. Al
saludarnos los unos a los otros, decimos lo siguiente:
-Hola
¿Cómo estás?
-Bien,
gracias y ¿tú?
Cuando
conoces muy bien a las personas respondes un: muy bien, gracias. Pero eso no
pasa todos los días. He observado que la pregunta de ¿cómo estás? Es parte del
saludo, en realidad les importa un cacahuate como te encuentres, porque en
cuanto respondes y preguntas ¿y tú? Se dan media vuelta y se van.
Pero
el ¿y tú? También se vuelve parte del saludo, así que lo haces como cortesía,
como agradecimiento, pero nunca porque te importe el estado del otro. Son
reglas implícitas sociales y yo agregaría ridículas.
Te
preguntan cómo estás y tu siempre respondes bien, ¿hay alguien que haya
respondido que se encuentra mal, sin ser tomado por una persona negativa o
depresiva? La realidad es que todos debemos estar bien, porque nadie quiere
preguntar qué te sucede si respondes que estás mal.
Los
saludos son una cosa estúpida. Sirven para mantener la convivencia con los
otros pero si no le importa a nadie ¿de qué sirven?

No hay comentarios:
Publicar un comentario