Estaba
pensando en muchas cosas, me ha pasado últimamente. Pero esto, esto salió de un
día en el camino, como tantas veces, donde escuchaba una estación de radio
–forzosamente- y de poco prestigio debo admitir, en el camión. La locutora en
turno leía mails de personas a partir de la pregunta “¿qué opinas de que se
vendan artículos navideños ahora?”; cual sería mi sorpresa que varias
respuestas repudiaban el hecho. Y una de ellas mencionó algo así:
“Todavía no
pasa la revolución y ya están vendiendo artículos navideños”
La verdad,
me sorprendió el comentario y comencé a pensar en eso. La Revolución Mexicana,
en realidad, es una fecha más en nuestro calendario, me pregunté por qué pasaba
tan desapercibida, no es como que encuentres por estas fechas miles de banderas
o imágenes de Pancho Villa o Zapata en cada esquina; o que los automóviles
comiencen a usar banderas como el 15 de septiembre, con esto no quiero decir
que así lo desee, ciertamente no, sólo es algo curioso que eso no suceda, puesto que somos propensos a volvernos
“patrióticos” con esos asuntos.
Primero
pensé que era una fecha desapercibida y sólo considerada como día feriado por
qué si, como los tantos que suceden y nadie recuerda por qué faltan a la
escuela o al trabajo; pensé que era porque al grueso de la población, eso, no
les importa. Luego me di cuenta que era algo más. Con esto de la escuela he
leído algunos libros y dos fueron acerca de la Revolución Mexicana, debo admitir que
algo dentro de mí movió, pues de hecho es incluso tema de mi tesina.
Cuando
escribí mi reporte acerca del libro ¡Vámonos con Pancho Villa!, le pregunte a
una amiga cuál era la etapa dentro de ese sentimiento “patriótico” que más le
calaba, si la Independencia o la Revolución; ella me contesto sin pensar “La
Revolución, fue lo peor, no sirvió para nada” después de eso escribí algo así
como “La Revolución es una etapa sensible y turbia”, realmente creo que en eso
radica la poca importancia que se le da a la fecha.
Como ya les
había dicho antes, creo que hay cierta falta de ídolos en un terreno cultura,
por eso vemos tantas cosas inverosímiles, sí, son necesarios, necesitamos
seguir teniendo fe en nuestra humanidad. También pienso que hacen falta
líderes, no, no llegará un mesías que nos salve de esto, pero hacen falta
verdaderos líderes, aunque quizá no lleguen pronto, la gente esta escéptica y
también es ignorante… somos ignorantes.
La gente,
la población de verdad no cree en las revoluciones. Cuando escribí también ese
pequeño reporte, afirme que la revolución fue fallida, de vuelta mi profesor me
puso ¿qué acaso no todas son así?, es verdad todas las revoluciones son
fallidas, eso es muy triste, y eso aumenta el desinterés, nadie cree, en
verdad que algo pueda cambiar con una revolución, la nuestra se convirtió en un
día feriado.
“…Necesitaba
otra cosa el país, pero quién sabe qué” afirmó Revueltas, aún no lo sabemos con
exactitud, estamos en un estado de incertidumbre constante. La Revolución no
cambio nada, estamos como estamos, las noticias lo confirman: los helicópteros siguen cayendo, los impuestos siguen subiendo; la violencia está tocando
nuestras puertas; la gente sigue con la venda en los ojos, qué necesita el
país.
¿Y cómo
pedirle a las personas que abran los ojos? Cómo hacerlo, en esta cotidianidad,
en los distintos problemas, sumergida en el estrés, el desasosiego, el trabajo
en exceso. A esas personas, a las que se parten la espalda trabajando y que saben una
realidad muy distinta a la que nuestros gobernantes barajean en las altas
esferas, escribió José Joaquín Blanco: “Necesita uno estar completamente lleno de salud
y prosperidad, bien encerrado en su propio orden, para no gritar, totalmente
trastornado: “¡Carajo, en qué pinche mundo vivo!”, todos gritamos eso porque carecemos de orden y prosperidad.
Ahora que
termina mi trimestre, tengo que confesar: cuando nuestro profesor propuso que
todo el curso leyéramos autores mexicanos, no me agradó del todo la idea, pero
igual eran libros. Me alegro que lo haya hecho, descubrí unos libros
extraordinarios de literatura mexicana, independientemente de adquirir algún
sentido a la nación, si es que ese concepto aún podemos aplicarlo a este país,
creo que me sirvió más allá de eso.
Vivo aquí,
aquí me crié, no puedo desligarme de mi entorno, tengo que reaccionar, esta es
mi forma de reaccionar, porque no me es ajeno. Y aún más, imagino que como
parte de ser ciudadana de un país, invariablemente obtienes cierta identidad
nacional, un estilo de vida también, por muy desorbitado que uno se sienta en
su propio país. Soy lo que soy, también por vivir aquí.
Entonces
¿qué significa para nosotros el veinte de noviembre? ¿En serio dejaremos que
siga siendo un día feriado?, necesitamos contestarle a Revueltas, decirle qué es
lo que necesita el país, debemos creer en nuestras capacidades y facultades.
Tal vez hoy estoy de grillera o con actitud subversiva, pero por lo menos es
algo en lo que debemos pensar, no, no sólo pensar, analizar.

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