Qué
tal que la vida de los seres humanos sufre un destino que se ha predicho desde
su nacimiento. Qué tal que la escoria es realmente hereditaria, los problemas
mentales y las decisiones erráticas. Puede ser o puede no serlo.
Irvine
Welsh tiene una particularidad en sus novelas, es tan bueno que te cagas, más o
menos así lo dirían sus personajes. Tiene algo de grotesco, de prosaico, de
injusto y despreciable. Realmente es como el ser humano en todas sus etapas,
cuando llega el momento donde decides caer porque eres mejor que el resto. Y no
lo eres.
Este
mes leí Filth o traducido al español: Escoria. Pensaba que después de
Trainspotting ningún otro personaje podría ser tan estúpido y esquizofrénico
como Renton, Begbie, Sick Boy o Spud. Me equivoqué. Bruce Robertson representa
todo lo bajo y malo que puede ser una persona.
El
sargento Bruce Robertson, un ser racista, misógino, egocéntrico, megalómano,
calumnioso, asqueroso y corrupto. La vida a su alrededor es un juego y se
considera el mejor jugador ¿por qué? Porque en este juego sólo hay una regla:
joder a los demás. Pero, ¿será el mejor jugador Bruce Robertson?
Conforme
avanzamos en la serie vivencias del sargento Bruce nos damos cuenta que todo a
su alrededor se desmorona: solo, sin familia (su esposa e hija lo abandonaron),
sin amigos y con el único objetivo de ascender a un mejor puesto en su división
policial, sin importar pasar sobre los demás. “Todas son las mismas reglas”.
El
vacío que una persona como Bruss tiene se puede
“llenar” a través de sexo, drogas, comida chatarra, maldecir y joder a los
demás todo el tiempo. Si nuestras vidas están mal entonces tenemos que hacerle daño a
los demás. No, Bruce Robertson no está bien y el cuerpo lo reclama.
Sin
perder su estilo, Welsh introduce un extraño elemento a la historia: una
solitaria. Este organismo se encarga de recordarle al sargento que su vida es
miserable y que no puede huir de su pasado porque cada cosa que ha hecho es
simplemente un reflejo de los miles de recuerdos del pasado. Está destinado a
ser como es.
Es
una lástima no poder conocer Escocia, no poder conocer Leith Walk, no poder
conocer Glasgow o Edimburgo. Sin embargo ahí está, en la novela de Irvine
Welsh, más que pasar por lugares en el mapa, convierte a Escocia en un
personaje fundamental para la historia ¿dónde más si no es en Escocia se podría
desarrollar?
En
Guanajuato Danny Boyle mencionó que al hacer Trainspotting lo que más le llamaba la atención es esa
relación de animadversión de los escoceses con los ingleses y que dicho sea de
paso, es lo que precisamente Irvine Welsh sabe retratar con las justas
palabras.
No
es gratuito, todas esas bromas sobre acentos, sobrenombres despectivos y
groserías es una largo, largo conocimiento de las calles escocesas y del
sentimiento profundo de sus habitantes. Porque no todo es “buenito”, porque más
bien todo es realista y surrealista a la vez.
En
medio de todo este paisaje, de ese argot escoces-inglés que quizá se pueda
perder en la traducción, en medio está una naturaleza humana de autodestrucción
que no es ajena para ninguna parte del mundo, y eso, justo eso es lo que mejor
sabe hacer Irvine Welsh.
No
se engañen, todos tenemos algo de Bruce Robertson y en esta contemporaneidad
nuestra depresión, manías, obsesiones y deseos salen en forma de pura y
auténtica escoria. “¿Cómo te ha hecho sentirte?”.
Lo
leí antes de que salga la adaptación al cine y debo decir que promete mucho,
mucho la actuación de James McAvoy. Dejo uno de los avances, sobra decir, cine
que por supuesto no llegara a nuestras salas.
De puta madre este autor y sus novelas, ¿a qué si?
ResponderEliminarEs lo único que leo últimamente y lo que seguiré leyendo en un futuro, me tiene totalmente enganchada!!
Definitivamente! Sólo he podido leer Trainspotting y Filth, pero con ganas de leer todo, todo lo que saque. Gracias por leer y comentar!
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