Hoy
tomo riesgos, hoy hago cosas que no haría ¿pero por qué lo haría? Quiero pensar
que se debe a una nueva, agresiva pero esperanzadora llama dentro de mí. Suena
espantosamente cursi y melodramático, pero creo que queda para el caso.
Vi
hace dos semanas que Danny Boyle daría una conferencia a propósito del festival
de cine en Guanajuato. No pensé en nada más, sólo me dije a mi misma que tenía
que ir. Así soy siempre, algo me emociona y mi reacción es creer que puedo hacer
las cosas, aunque al final nunca las hago. Me cansé de eso.
Me
informe, me prepare y finalmente lo hice, hice el viaje sola a Guanajuato para
ver al que por mucho es mi director de cine favorito. Para ver al hombre que hizo
mi película favorita. Tome el riesgo, lo hice y no me arrepiento.
En
realidad hasta unos dos días antes de mi viaje semi-relámpago no me puse a
analizar en lo que significaba el viaje para mí. Había tres cosas esenciales y
honestamente ninguna de las tres era prioritaria. La primera era que no había
ido a Guanajuato desde hace 6 años y la última persona con quien fui allá fue
con mi mamá; la segunda era que viajaba sola cosa que jamás había hecho y la
tercera que era ver a Danny Boyle.
En
la primera no ahondaré demasiado por temor a decir más de lo que quiero decir.
Sólo puedo escribir que escalofríos llenos de nostalgia y tristeza recorrieron
todo mi camino. También miedo porque intentaba evocar imágenes que ahora me
resultan difícil traer a mi mente. Todavía necesito trabajar en ello.
Viajar
sola es todo un tema y debería solo hablar de eso, pero dos días bastaron para
decir mucho sobre muchas cosas. Al principio pensé que sería emocionante,
luego, sinceramente, me dio miedo y al final no fue ninguna de las dos cosas.
La mayoría del tiempo nos sentimos solos y a veces incluso lo estamos.
A
kilómetros de distancia de la gente que queremos y de los conocidos, cuando
realmente estamos solos es muy diferente. Sí fue emocionante, no tienes que
esperar a nadie y se siente una libertad completa. Después sientes lo que
aquella mujer que va sola a París en Paris je t'aime, cuando dice que viendo la panorámica de la ciudad
quería decirle a alguien: “¿no es hermoso?”. Fue exactamente así, pero
probablemente lo volvería a hacer.
No
me detuve a pensar lo que significaba ver a Danny Boyle. No hasta que recordé
que cada una de sus películas ha cambiado mi vida. Cada canción que hay en sus
películas me emociona por la escena que llega a mi mente. Alguien en la
audiencia le dijo que él era importante en su vida, podría sonar exagerado,
pero si pasa.
No
sé si Danny Boyle sea parte importante en mi vida, pero sus películas lo son.
Me hacen querer moverme, me hacen querer cambiar mi vida, me hacen impulsarme.
Lo pensé antes de irme y por eso cuando vi a ese señor tan inglés que, si vistiera sólo con una bandera inglesa sería un exceso, me di cuenta que significaba
mucho más para mi.
Fue
curioso porque así como sus películas cambiaron mi vida justo en el momento
preciso, sus palabras hicieron el mismo efecto. Yo no necesitaba un autógrafo,
tocar su mano o hablar directamente con él, sólo tener el privilegio de
escucharlo para mí era soberbio.
Dijo
muchísimas cosas, contestó varias preguntas, nos hizo reír, emocionarnos,
temblar, enojarnos, parece que su camaleónica tarea de cambiar de género es
auténtica. Tiene un carisma sorprendente y yo me enamoré de su acento inglés,
nunca sobra decir eso.
De
todas las cosas que dijo y de todas las preguntas que respondió, fue justo la
respuesta a la que pensé la más estúpida de todas las preguntas. Su respuesta
me impactó tanto que tuve ganas de llorar ahí mismo y sí hubiera podido hasta
de correr a abrazarlo.
Una
chica hizo una pregunta, aunque más bien yo creo que quería escuchar algo
esperanzador. Comenzó diciendo que su madre le decía que se moriría de hambre
estudiando cine y finalizó preguntándole a Danny Boyle cómo le hizo él para no
frustrar su sueño, cuándo los demás le decían que no podía y lo hizo. Ella le
preguntó por el cine, pero en realidad creo que aplica para cualquier carrera.
Él
sonrió y dijo: “parents” todos reímos. Dijo que vivió lo mismo, sus padres le
decían lo mismo, él le dice lo mismo a sus hijos, pero que hay que tener fe en
que se pueden hacer las cosas. Mi corazón latió tan fuerte conforme el nudo
en mi garganta aparecía. Después del aplauso dijo: “pero escucha, lo importante
es que ahora se necesita a gente como tú, se necesita gente joven, ideas
jóvenes para seguir, así que no te rindas”.
Definitivamente
no veré de la misma forma sus películas, no veré igual Guanajuato y no me veré
igual a mi misma. Una amiga dice: “Daniela no a nosotras, no es fácil para
nosotras y lo sabes”. Si muero mañana tampoco quiero que sea fácil, pero quiero
disfrutarlo.
Realista, crudo, melancólico pero esperanzador, como las
películas de Danny Boyle.

excelente =D
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