No
es una cita a Forrest Gump, la verdad no soy la más fan de la película. Es bien
raro encontrar a una persona que no le gusten los chocolates. Yo, en lugar de
una taza de café, comía chocolates sin control para mantenerme despierta.
Últimamente
los días han sido extraños. Me han llegado pensamientos extraños también. No es
bueno pasar tiempo en casa. Cada vez me doy cuenta que estoy llegando al límite
de la edad, más bien es que es el punto culminante de la llegada de los 23 y su
crisis.
En
contra de mi propia salud y de lo que es bueno. He comido bastantes chocolates
al día para saber que algo no va muy bien. Creo que es el asunto de asumirse
como una persona adulta. Aún soy muy joven, me dicen o… me decían. Lo dicen de
dientes para afuera, en realidad buscan que te vayas.
Ser
muy joven también significa depender de algunas personas y lo que buscan los
otros es que dejes de tener esa dependencia. Si las cosas han cambiado y el
mundo ha cambiado, entonces por qué no puedes seguir tus sueños.
En
lo personal creo que soñé muy alto. El resto de los años en los que deje de
soñar, alrededor te dicen que no podrás hacer tus sueños realidad. Nunca te
dicen que creen en ti y acabas por dejar de creer en ti y destruyen tu
confianza.
En eso
te vas a morir de hambre, aquí eso no existe, no vas a llegar muy lejos, eso
está difícil, es que no es tan fácil, no ganas dinero con eso, cómo vas a
mantenerte: son de esas frases que repiten una y otra vez para que dejes de
soñar. Finalmente lo consiguen.
No querido
ver, ni hablar con nadie. No sé si sea depresión, me da lo mismo, de alguna
forma u otra seguiré en el camino, o lo que sea. Me aburre la vida, me aburre
hacer lo mismo, me aburre pensar en lo que viene, me aburre la gente, me aburre
estar aquí. No quiero ver a nadie porque escucho lo mismo. Sin afán de ofender
a nadie, no quiero escucharlos más, lo hice mucho tiempo.
El
mejor amigo que tengo ahora es esa caja de chocolates y la música, a veces una
que otra serie o película. He estado dibujando, no algo en especifico, sólo son
trazos. No me importa si soy buena en eso, lo hago porque me hace sentir bien. Entonces
mientras trazo como un chocolate y otro, y otro, y otro.
Ellos
no hablan todo el tiempo, ni se quejan de lo miserable que es su vida de
chocolates, no compiten contigo para ver quién tiene la vida más miserable,
tampoco te lastiman ignorándote todo el tiempo, no creen que su vida en una
caja es mucho más importante que la tuya. Son la mejor segunda compañía. La primera
es la música. Amo a esa gente más que a mi misma, los amo porque no los conozco
y no me conocen, pero me abrazan todas las noches en vela cuando me siento
sola.

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