martes, 14 de mayo de 2013

Una vida sin productividad


¿Hasta cuándo una vida se puede llamar productiva? ¿Qué es aquello de la productividad? ¿Tiene que ver más con el asunto económico? Las grandes interrogantes de la vida que se anteponen a cuál es la pregunta última del Universo y todo lo demás.

Estos días he estado en un modo de improductividad asombrosa. No recuerdo cuánto tiempo tiene que no me sentía así. Realmente esto sólo alimenta la depresión del olvido, de las malas decisiones, de la vida colectiva y de los pensamientos personales, pero más que nada de la soledad.

Luego me puse a reflexionar. De un tiempo para acá en la casa siento un extraño ambiente. No sé si sea de forma negativa. Me preocupaba al principio. Ahora el agotamiento mental y los malos hábitos no permiten que ocupe demasiado mi tiempo para reparar en ello. ¿Estaré haciendo mal?

La verdad es que si comparo mi vida actual con la de hace cinco o más de cinco años no cambia en cuanto a mis actividades. Insisto, el estatus de estudiante te otorga un cierto respeto no merecido. Por ejemplo, en la secundaria, por las mañanas iba a la escuela, el resto del día me la pasaba haciendo tarea ¿en serio? ¿en serio todo el día me tomaba hacer la tarea? Eso es productividad.

Ahora que si comparo mi vida con la vida de la niña que vive por aquí tampoco es muy diferente, pero su excusa es muy buena: es una niña. Yo ya no lo soy y aunque quiera tener mi complejo de Peter Pan, dudo mucho que pueda lograr se una niña para siempre.

Se parece mucho a la vida de adolescente la que llevo actualmente. Pero se parece mucho más a la vida de estudiante de secundaria que llevaba. En el bachillerato al menos tenía amigos a quienes frecuentar. Esto ha cambiado mucho.

Afortunadamente para mis amistades, y de alguna forma para mi, tienen sinfín de actividades. Ellos o muchos de ellos se han tomado en serio lo de la vida adulta, como yo debería hacer. Creo que es bueno, si los viera o los frecuentara me recordarían lo miserable que soy por tener una mezquina vida de pseudo adolescente.

En fin, supongo que días más aciagos vendrán. Lo digo por la llegada de la terrible mitad de año. Es justo en ese momento donde volteas y te percatas que has llegado a la mitad del año sin trascender. Mientras tanto sigo teniendo alucinaciones de los escasos sueños que me quedaron. A veces imagino que suceden.

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