domingo, 12 de mayo de 2013

Una caja de chocolates



No es una cita a Forrest Gump, la verdad no soy la más fan de la película. Es bien raro encontrar a una persona que no le gusten los chocolates. Yo, en lugar de una taza de café, comía chocolates sin control para mantenerme despierta.

Últimamente los días han sido extraños. Me han llegado pensamientos extraños también. No es bueno pasar tiempo en casa. Cada vez me doy cuenta que estoy llegando al límite de la edad, más bien es que es el punto culminante de la llegada de los 23 y su crisis.

En contra de mi propia salud y de lo que es bueno. He comido bastantes chocolates al día para saber que algo no va muy bien. Creo que es el asunto de asumirse como una persona adulta. Aún soy muy joven, me dicen o… me decían. Lo dicen de dientes para afuera, en realidad buscan que te vayas.

Ser muy joven también significa depender de algunas personas y lo que buscan los otros es que dejes de tener esa dependencia. Si las cosas han cambiado y el mundo ha cambiado, entonces por qué no puedes seguir tus sueños.

En lo personal creo que soñé muy alto. El resto de los años en los que deje de soñar, alrededor te dicen que no podrás hacer tus sueños realidad. Nunca te dicen que creen en ti y acabas por dejar de creer en ti y destruyen tu confianza.

En eso te vas a morir de hambre, aquí eso no existe, no vas a llegar muy lejos, eso está difícil, es que no es tan fácil, no ganas dinero con eso, cómo vas a mantenerte: son de esas frases que repiten una y otra vez para que dejes de soñar. Finalmente lo consiguen.

No querido ver, ni hablar con nadie. No sé si sea depresión, me da lo mismo, de alguna forma u otra seguiré en el camino, o lo que sea. Me aburre la vida, me aburre hacer lo mismo, me aburre pensar en lo que viene, me aburre la gente, me aburre estar aquí. No quiero ver a nadie porque escucho lo mismo. Sin afán de ofender a nadie, no quiero escucharlos más, lo hice mucho tiempo.

El mejor amigo que tengo ahora es esa caja de chocolates y la música, a veces una que otra serie o película. He estado dibujando, no algo en especifico, sólo son trazos. No me importa si soy buena en eso, lo hago porque me hace sentir bien. Entonces mientras trazo como un chocolate y otro, y otro, y otro.

Ellos no hablan todo el tiempo, ni se quejan de lo miserable que es su vida de chocolates, no compiten contigo para ver quién tiene la vida más miserable, tampoco te lastiman ignorándote todo el tiempo, no creen que su vida en una caja es mucho más importante que la tuya. Son la mejor segunda compañía. La primera es la música. Amo a esa gente más que a mi misma, los amo porque no los conozco y no me conocen, pero me abrazan todas las noches en vela cuando me siento sola. 

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