viernes, 4 de enero de 2013

Escribo mal a propósito



Qué suene el silbido y que caiga el confeti porque el día de hoy he llegado a la entrada número 200 de este blog. No hay nada extraordinario en ello, puede ser algo insignificante. Estuve pensando en qué escribiría para este momento y después de hablar conmigo misma un rato, decidí hacer lo mismo de siempre:

Era 2004 o quizá 2005 cuando abrí una cuenta en el obsoleto y ahora triste Myspace. Había una parte de la página donde podías escribir un blog, lo utilice para copiar algunos escritos que me parecían interesantes. Un día escribí en el, me parece que aún guardo eso que escribí, eran algo así como dieciséis cosas que decir.

Luego vinieron otras entradas de temas que no recuerdo. Una de mis hermanas comenzó a leerme y pensó que era bueno. Después cuando me obligaron, sí me obligaron, a abrir una cuenta en el mediocre Hi5 también escribí pequeñas notas en un tono más burlón y familiar. De hecho esas pequeñas notas las leían sólo familiares.

Abrí un día, en esos años una cuenta en blogspot. Me parecía divertido, todo el antecedente: Myspace, Hi5 y ahora blogspot me parecía divertido, sin seriedad, sólo escribía lo que me venía a la mente. Nunca pensé en lectores, llámense familia o amigos y mucho menos lo que no conocía.

Nadie leía mi blog, que empezó con este mítico nombre de la canción de Amy Winehouse. Tenía la pésima costumbre, y aún la conservo, de hacer entradas enormes. Recuerdo una en especial: eran como diez cuartillas de las mil y un razones por las cuales, en ese momento, Coldplay era mi banda favorita.

No escribía a menudo y tampoco me sentía presionada por ello. Antes de entrar a la universidad dejé de escribir y sólo entraba esporádicamente, pero debo decir, me sentía algo así como orgullosa del espacio que había creado. A veces incluso, tenía la desfachatez de decir que tenía un blog. Supongo que antes era cool.

Después de un año en la universidad decidí cerrar el blog. No fue por dramática, porque lo soy, fue por inseguridad. Inseguridad que se afianzo en ese año en la universidad. Lo más honesto para mí fue cerrar, porque además lo tenía abandonado y con pensamientos infantiles y muy antiguos.

Cuando llegó ese curso de escritura en la escuela, no me dio confianza, pero recupere el gusto por escribir. Volvió a ser divertido. Lo reabrí y como siempre contaba lo que me sucedía en una especie de diario. Me divertí escribiendo esas instrucciones para los conciertos y entonces aunque poco, regresé a escribir.

Fue un ejercicio que nos pidió la profesora. Se trataba de escribir algo a partir del título de una canción. Lo hice y pensé que era raro, hice dos porque el primero me parecía extraño, no confiaba en él, y el segundo era bastante cursi y soso. Leí el primero en clase y no recuerdo por qué hice eso.

La reacción de mis compañeros ante mi escrito me resultó divertida. Debo confesar que escribir ficción no se me da en lo absoluto y para ser aún más franca me parece que se requiere de mucha imaginación para hacerlo, cualidad de la que carezco. Me da miedo también. Es engañoso. Para escribir ficciones debes leer un montón, copiarle a los demás pero sin plagiar a los otros.

Resultó que copié una canción de Radiohead pero no la plagié. Salió algo de mi mente muy extraño y puede ser que haya perturbado a algunos compañeros o que les pareció absurdo a otros tantos. Gracias a esa experiencia pude mal lograr algunas ficciones, todas ellas, con base en canciones porque eran la única fuente de inspiración.

Posteriormente regresé a escribir cosas ordinarias y otro día no estuve de humor y volví a cerrar el blog. Mi berrinche no duro mucho y lo reabrí escribiendo sobre mi tema favorito: los conciertos. En mi regresó hubo influencias, sobre todo de un blog del que aprendí muchas cosas y espero no plagiar otras. La buena noticia era que mis entradas ya no eran tan largas.

Y así ha sido estos casi tres años y fracción. Sólo el último año ha sido diferente. Fue durante este último año en el que fui consciente de que tenía lectores, muchos o pocos, pero los tenía. Se siente una ligera presión, intentas darle calidad a lo que escribes, entretener y no enseñar, esa no es mi intención, pero a veces parece que doy moralejas.

He aprendido mucho en el camino. Parece fácil retroceder en el tiempo con espacios como este. Puede ser que mi escritura sea diferente, tiene que serlo. No escribo mejor, la verdad, cada día me doy cuenta de otro error que tengo, sin embargo, después de presionarme a mi misma, decidí que así sale de pronto.

Orgullosa no lo sé, por una parte si. Volviendo a la franqueza nunca imagine pasar de las diez entradas porque soy muy inconsistente y porque tengo ataques de pánico, inseguridad e innumerables berrinches. Así que llegar a las doscientas entradas es un logro para una persona que deja muchas cosas a medias.

Es sorprendente cómo ha llegado aquí, no yo, ni mis pensamientos, es sorprendente cómo paso de ser un escrito sobre dieciséis cosas aleatorias y ridículas a esta entrada. Una veces hubo entradas más espontaneas, otras más forzadas. Unas veces más inteligente, otras muy pobremente ejecutadas.

He escuchado muchas veces la parte de vender esto, vender las palabras, las letras. Eso se vende, pero en realidad vendes tus pensamientos e ideas. No pretendo ser una escritora frustrada, ya lo dije, el hecho del gusto por la lectura trae en consecuencia el gusto por la escritura, pero no soy buena con las ficciones y no pretendo ser predicadora o algo así.

Hoy, en esta entrada quería contar un poco esa historia del cómo llegó todo esto aquí. Me siento aburrida y en ocasiones parece monótono, es triste. No voy a cerrarlo y no haré un berrinche más, pero me da miedo que se vuelva rutinario porque escribir es un acto realmente… no sé cómo decirlo sin sonar cursi, pero escribir es bello.

Como persona necesito hacer otra cosa u otras cosas. No sé si soy buena para esas otras cosas, tampoco estaba segura de la escritura y para mí esto de la entrada número doscientos es llegar muy lejos, pero es necesario. No dejaré de escribir, estoy segura de que encontraré cómo me fue en el concierto de Blur, por ejemplo.

Necesitamos como personas, otras cosas que alimenten nuestras mentes. Eso quiero yo, esto me ha dado insatisfacciones y satisfacciones, pero lo he hecho mucho tiempo y se ha tornado algo aburrido.

Les agradezco muchísimo a los que fielmente continúan leyendo cada cosa que escribo. Agradezco sus comentarios, todavía es extraño que lo digan, a veces no escucho mucho lo que dicen, no por descortés, más bien porque todavía no me lo creo yo. No sé si tenga un estilo, si tengo uno creo, que el error es mi estilo. Por esa razón es probable que escriba mal a propósito.

Debería insertar un pastel aquí, más que para celebrar, porque se me antoja uno.


3 comentarios:

  1. Me gustó, es tan tú. Clap, clap.

    ResponderEliminar
  2. Muy bien sigue asi, muy honesto el blog

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias, hago lo mejor que puedo. Gracias por leer

    ResponderEliminar