miércoles, 26 de diciembre de 2012

Esto fue lo que dejo el 2012


Parece complicado empezar en este año. Fue extraño el 2012, significó un año que preví como de cambios y acontecimientos relevantes. Esa sensación de que algo importante se aproxima no fue del todo falsa. No quiero, ni debo generalizar estoy en el proceso de aprender a no hacerlo, pero me parece que este año los cambios en cada uno de nosotros fueron importantes. Así que como cada año comienzo el recuento, tal vez general, tal vez minucioso del 2012.

Enero-Febrero-Marzo

El año comenzó sin mucho ánimo. Realmente sabía y, hasta cierto punto, estaba preparada para este año. Entré a la escuela con una mentalidad diferente, algo dentro del ámbito escolar empezaba a cambiarme, pero todavía no podía saber qué era.

La etapa de definición para nuestro trabajo final de investigación, alias tesina o tesis como lo llamaban los más aventurados, nos traía (a mi equipo y a mi) en un conflicto profesional y emocional intenso. Esas fueron semanas arduas para el trabajo. Sobre todo febrero, los trimestres duran nada y febrero era un mes importante.

Marzo fue agitado, muy agitado. Hay varias agrupaciones, hay distintas bandas que a lo largo de mi vida me han marcado y de esas en las que de adolescente decía: “hasta que no las vea, no me puedo morir”. Una de ellas era Björk.

El 21 de marzo de este año, nos aventuramos mis amigas y yo a vivir una de las mejores experiencias, que al menos en mi caso, he tenido. Björk es un artista extraordinaria y su música es realmente sublime. El punto de la aventura, y lo valioso también del concierto, fue viajar en medio de un trimestre escolar a Veracruz para vivir tal experiencia.  Y aún me faltan palabras para expresar lo maravilloso que fue.

Este año y esos meses en especial, volví a tener contacto con amigos que no veía desde hace tiempo. Hubo una conexión especial con uno de ellos, no puede sorprenderme que el vínculo sea la música, por tal razón este año fue el primero en el que asistí al Vive Latino a ver a Madness.

Abril-Mayo-Junio

Continuábamos trabajando en el proyecto final. El tema era más claro y ahora tenía sentido no sólo en el aspecto académico, tenía sentido en mi vida y la forma en la que me manejo como persona. Algo comenzaba a sonar en mi cabeza.

En abril se casó mi hermana. No sabía qué esperar, las bodas no son festividades que celebré o de las que sea fanática. Supuse que por ser mi hermana debía tener una actitud diferente. A pesar de la emoción colectiva, yo me sentía cansada, justo semanas anteriores enfermé, tuve entregas finales, fue final de trimestre y además era la boda de mi hermana.

Al final fue diferente. No es que seamos especiales, pero ellos decidieron hacer las cosas diferentes. Lo único que no cambio fue el mar de lágrimas que son esos eventos. Y bueno, no soy la persona más divertida, pero creo que fue esta fiesta la que me hizo tomar unas decisiones que haré el siguiente año.

El 12 de abril vino la encantadora St. Vincent. Este año también me percate de que la mejor compañía para los conciertos es mi sobrino. No hay presiones, ni compromisos y él la pasa bien conmigo. Fuimos a ese íntimo pero apasionado concierto de una mujer extraordinaria. Lo malo fue que no pudimos ver a los Buzzcocks.

No podía perdérmelos, no una vez más, dijeran lo que dijeran. No podía morirme sin ver a Radiohead. No son los mismos, no es mi disco favorito, pero es una banda que ayudo a mi mente en muchas formas. Y a pesar de mi cansancio durante los dos días de concierto y también de un ligero resfriado, no pueden decepcionarme, porque por ser la primera vez resulto ser mágico. Independientemente de las opiniones “profesionales”.

Las vacaciones intertrimestrales terminaron en mayo y teníamos que apresurarnos para terminar el trabajo final. Me di cuenta cómo me estaba cambiando ese trabajo. El fruto de todo lo leído, de lo contado, de lo vivido incluso, descubrí que después de tres años recorridos y dos de martirio, ahora, en ese último año me encontraba donde debía estar.

Junio fue un mes agitado, era el último mes para entregar la tesina, debíamos investigar sobre los empastados, la presentación final, los nervios y mi cumpleaños que ocurre cada año aunque no quiera.

Ese mes tuvimos una hermosa experiencia con el escritor del libro que analizábamos. Durante esos meses habíamos tenido encuentros con escritores. Fue un esfuerzo enorme traerlo desde Sinaloa y al menos yo, me sentía emocionada. Él lo sabe, lo ha vivido, escribe de ello y escucharlo hablar, hablar con esas personas no hace más que tenerles un respeto enorme.

Mi cumpleaños paso sin pena ni gloria. Así deberían de ser todos.

Hay algo que quiero rescatar de estos meses antes de cambiar al siguiente mes. Durante estos meses aprendí mucho de mi misma y de las demás personas. Aprendí a no ser indiferente y todas las cosas que leí, las atrocidades que tuve que leer, a los periodistas en la línea de fuego, las pláticas que sosteníamos como equipo, me hicieron entender que no podía mantenerme en la misma postura.

De manera asombrosa esa esperanza de cambiar las cosas se alimento, gracias a que esos meses fueron muy intensos, muy intensos. Las elecciones presidenciales se acercaban, las personas en el Distrito Federal lo percibieron de una forma increíble, los jóvenes a los que había reprochado reaccionaron. Aquí muchos sentimos coraje por lo sucedido y queríamos que se supiera.

Lamentablemente descubrí también, que este país al que amo profundamente está, lo suficientemente dividido para no poder contagiar ese coraje y esa esperanza. Este país esta muy herido y ciego para entenderlo también. Pero si no fuera por todo esto yo jamás hubiera reaccionado y nunca hubiera querido cambiar.

Por eso, a partir de ese momento, deje de contar mi vida en trimestres.

Julio

Empezar ese mes fue complicado. Por primera vez votaba para elegir al presidente de este país. Tenía muchas esperanzas y también tenía mucho miedo porque la historia, la gente, las miradas, las opiniones me desalentaban bastante. El resultado, un terrible resultado, fue el principio y el final de ese mes. Y con mucho más razón supe que no podía dejar de pensar y hablar cómo lo hago.

Al siguiente día concluía una etapa importante, de éxito quizá, de fracasos, de dolor, de amor, de amistad, de un sinfín de emociones y sentimientos. Nuestro tema se prestaba para hablar sobre lo acontecido el día anterior y es de lo único que me arrepiento, de no utilizarlo para que los presentes se dieran cuenta de lo importante que es.

Respecto a lo demás, el salir de la universidad fue muy extraño. Ese mes fui esporádicamente a la escuela a escuchar y ver las réplicas de mis amigos, a hacer los últimos deberes académicos. En realidad fue entre estar de vacaciones y casi despedirme de un edificio o varios. Y lo que sucedió fue que me despedí de un edificio y de amistades.

Ese mes decidí quedarme en casa. Después de un asalto me entró una especie ridícula de paranoia, pero también tomé una decisión importante, sin estar segura del todo, sin estar convencida, decidí comenzar a trabajar el siguiente mes. Así que también disfruté mi casa como nunca. Me intoxique de música, y olvidé el resto.

Agosto

Mi primer empleo. Para ser honesta todo aquello que tanto escuché sobre el primer empleo resultó ser cierto. No tengo tanta experiencia en trabajos y mucho menos cuando acabas de salir de la escuela pero sientes mucho miedo, mucha inseguridad. Aumenta cuando el empleo no es absolutamente nada acerca de lo que estudiaste.

La verdad no fue tan mal ese mes. Me sentía extraña, a veces algo tonta, como fuera de lugar. En ese punto, pensé que podía adaptarme, podía continuar aprendiendo nuevamente como en la escuela. Incluso comparaba muchas situaciones con las únicas e insignificantes experiencias escolares. La vida real es más complicada.

Todo cambia con una noticia. Todo cambió con una noticia y las cosas no mejoraron.

Septiembre

Después de un mes trabajando aprendí muchas cosas, no en el aspecto laboral. Conocí el ambiente laboral, los compañeros de oficina, el ambiente de oficina, empresarial, la vida del empleado y la vida de los jefes. Las cosas no encajaban ni en mi vida, ni en mi cabeza.

Vi cosas y situaciones que no me resultaban agradables. Lo revolucionaria y constestaria que me había vuelto se comenzaba a diluir en mis ojos por ser alguien servicial, acomedida y ausente. No me sentía yo y ni siquiera quería ser yo.

La noticia que era buena no lo fue tanto. La noticia que cambió todo comenzaba a complicarse y yo no podía ayudar en nada, lo que era peor tenía que mantenerlo en secreto. Como debí mantener en secreto mis sentimientos y pensamientos, pero no pude porque siempre se me desbordan sin control.

Al final me sentía cansada, muy cansada. Me alejé del mundo, me alejé de mi familia, de los pocos amigos que me quedaban y me dejó un resentimiento horrible. Como siempre, conseguí enfermarme y recaer en la molestia estomacal que me aqueja como un maldito mosquito en la recámara. Tuve que enfrentarlo y aprender a decir: No más, no quiero esto.

Octubre

Las consecuencias de decirle que no a alguien que me ayudó tanto y sobre todo que es de mi familia, se vieron en este mes. Octubre fue horrible, pero ni siquiera por ser sólo el mes o por acontecimientos. Fue porque todo tiene consecuencias.

Lo mal que me sentía el mes anterior se reflejo. Hice cosas mal, me equivoqué innumerables veces, para ser muy franca no ponía atención a las cosas que hacía y por ende todo se vino este mes. Tanto en el ámbito personal como en el laboral los errores que cometí se me vinieron encima.

También las consecuencias de la enfermedad quedaron algunas semanas. Justo la semana en la que ocurrió el Corona Capital. La verdad no me encontraba en ánimo de concierto y si lo suficientemente cansada y fastidiada. El primer día llegué sin expectativas, pero gracias a eso Franz Ferdinand me pudo sorprender y recordarme que aún soy muy joven. Finalmente me dieron mis náuseas con Florence and the Machine el segundo día, y aunque no lo disfruté tanto como hubiera deseado, esa mujer… ¡qué mujer!.

En este mes decidí acercarme a las personas que siempre han estado ahí, que siempre estarán ahí y me sirvió muchísimo. Las vi de nuevo, platiqué con ellas de nuevo y agradecí que a pesar de todos estos extraños y confusos acontecimientos quisieran verme y me enseñaran más de lo que son. Es bastante cursi lo sé, pero funcionó de una forma increíble.

Supe el plazo final para el empleo y eso también ayudo.

Noviembre

No podía continuar con los errores, no cuando me faltaba un mes y tenía al menos que esforzarme para no dejar una mala imagen en general. Cuando eso sucedió también todo mejoro sin darme cuenta. Me volví un poco más ordenada y planeé no como acostumbraba a hacer, pero planeé más coherentemente mi vida.

Los deseos y el hambre por la vida regresaron y me entristeció saber que fue hasta este momento en que reaccioné. Pude haber disfrutado todos los meses, todos los días y había decidido no hacerlo por tirarme durísimo al drama.

Comienzas a ver distinto la vida cotidiana, las calles y hasta a la gente. Entonces incluso disfruté el empleo, casi dejo de juzgar algunas acciones de las personas y me sentí más relajada. Pero si, en realidad fue porque sabía que ahora podría hacer cosas que disfrutaba hacer, sólo faltaba un último esfuerzo.

El último día del trabajo honestamente sentí melancolía. No era la emoción que pensé iba a tener. Aunque pocos meses, cuando convives con gente y aprendes tanto de ellas es difícil no sentir algo al decirles adiós. Tal vez no un adiós definitivo o si, la cuestión es precisamente esa, que no lo sabes.

Al principio pensé en que había cometido un error al aceptar el trabajo y ahora no me arrepiento de esa decisión. El verdadero error fue tomar la actitud que tomé y no saber disfrutar y aprender de las situaciones.

Finalmente la noticia que cambio todo decidió ser una excelente noticia: seré tía por sexta vez.

Diciembre

Después de terminar con el empleo y luego de unos meses de búsqueda, comencé mi servicio social. Necesitaba hacerlo, necesito hacer bien las cosas y la verdad es que ha sido bastante amable hasta ahora. Me dan la libertad de trabajar desde cualquier sitio; ahora quizá lo desperdicio, pero próximamente podré agradecer tener la oportunidad de usar ese tiempo en actividades que deseo hacer.

En lo que va del mes he tenido el tiempo para volver a ver a mis amigos, los que quiero ver y los que se han dejado ver. Me falta reencontrarme con muchas personas que me hacen ser más yo, porque la verdad lo había olvidado por completo entre tanta amargura y odio al mundo. Algunas, bueno… es algo más complicado. He tratado de llevar en mi vida un principio: no busques a las personas que no quieren ser encontradas. Es desgastante.

Las cosas van mejorando, se siente, lo siento realmente. Después de todo lo sucedido entiendo que soy joven, tengo tiempo, debo estar bien tanto sea posible y disfrutar las pequeñas cosas.

El mundo, este momento es complicado y lo sé. En general tampoco sé si mejoren las cosas, en el aspecto colectivo parecen empeorar, pero debo estar bien para querer cambiar algo al respecto. Vienen momentos difíciles donde hay que buscar dentro de cada uno el coraje y la valentía para enfrentarlos, encontrar en nosotros la bondad, la paciencia y respeto hacia los demás. No nada más soy yo, no quiero ser sólo yo… quiero que seamos todos, el mundo, suena utópico pero me mantiene con expectativas y hasta con metas.

No quiero correr esta carrera. No será ahora, no fue este año y probablemente no será el siguiente, pero voy a llegar a dónde tengo que llegar. Realmente pasara.

De expectativas para el siguiente año: ninguna, porque sé que pasara. Blur viene a decirme el siguiente año que realmente pasará. No necesito más que eso ¿o si?

Esto fue el gran…gran 2012. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario