domingo, 4 de noviembre de 2012

Perfect Match



Algunas veces pienso que veo y me gustan tanto las películas porque espero resuelvan mi vida de alguna forma. A veces funciona y trabajan como una especie de terapia psicológica con todo y sus lugares comunes, frases muy utilizadas, personajes cotidianos, etcétera.

Llegan en momentos. Más bien el título de una película resulta ser muy sugerente en esa etapa de tu vida donde necesitas que alguien te repita eso que suena constantemente en tu cabeza, y que tal vez digas en voz alta a solas, pero que no admitirás en público.

Repetiré aquello que dijo una buena amiga mía, que durante este tiempo, ha aprendido más de ella y me sigue sorprendiendo. Necesito sentirme amada, dijo, pero necesito más aprender a estar conmigo misma, añadió. Sus aprendizajes siguen surtiendo un efecto secundario en mí extraordinario. En mi caso la mayor parte de las veces los aprendizajes son fallidos.

La semana pasada vi una película llamada Ruby Sparks. Últimamente he visto varios largometrajes de gente que escribe. Ahora ya todos escriben. Es un lugar común en los guiones de las películas y una actividad que las personas ya no hacen. Creo que es esa razón por la cual me atraen y me resultan peculiares… pero sobre todo es la razón por la cual me identifico.

No les contaré la película, es de mal gusto. Les diré un poco la premisa: un escritor frustrado decide  escribir sobre la chica de sus sueños y un día ella aparece. Continuamos con los clichés, pero la verdad siempre he sido del pensamiento de que a veces funcionan: lo simple funciona.

Hubo un pequeño debate sobre la película. Cuando imaginas a alguien, perfecto para ti ¿a quién estás inventando? ¿a ti mismo? Creo fervientemente que buscamos en otras personas cualidades de las que carecemos. Pensamos que resolverán nuestras vidas y nos cambiaran o quizá esperamos cambiar a las otras personas. La discusión puede ser tan larga o tan corta como deseemos.

La cuestión es que nadie cambia. Y si, necesito sentirme amada, como todos los seres humanos. Buscamos en alguien nuestro complemento, pero quizá, quizá sólo deberíamos estar con alguien que nos ayude a sacar lo mejor que tenemos. Podría pensar que necesito a una persona diferente a mi: sociable, alegre, divertido, humilde, positivo, elocuente, impredecible… pero buscaría lo que quiero ser.

Quizá no este en alguien más hacerme cambiar, hacerme ser  como quiero ser. Y finalmente hoy, vi otra película: Las ventajas de ser invisible. Al final el protagonista hace una simple y obvia reflexión: Vive tu vida. Quien sabe qué suceda mañana, pasado, dentro de un mes o un año, simplemente vive tu vida.

Me dejo pensando sobre todo por la parte añadida de mi amiga, la parte en la de aprender a estar con uno mismo. Debo admitir que me he enamorado de las personas incorrectas y no porque sean malas personas, más bien porque lo que quería de ellas no era lo correcto. Al final tratas, con mucho esfuerzo, de entender lo que las frases trilladas, los clichés y los lugares comunes dicen: algo, alguien llegará o… lo que sea, agrego yo.

No hay tal, no hay una pareja ideal, a menos claro, que queramos estar con nosotros mismos toda la vida, pero somos de verdad molestos. Tal vez, debamos dejar de culpar a los demás de nuestros errores y si, dejar de tenerle rencor a esa persona que no hizo más que dejarlo pasar y asumir su decisión.

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