lunes, 5 de noviembre de 2012

Has crecido bastante



En segundo de secundaria, cuando teníamos unos trece años, nos enviaron a un psicólogo o terapeuta. El grupo en el que iba era bastante conflictivo. Todos los profesores reportaban al grupo todos los días. No era de las que se dedicaban a molestar a los demás, ni siquiera me importaba, pero estaba dentro. Irónicamente a pesar de la polarización de caracteres de cada uno, podía decirse que era un grupo unido.

Recuerdo que ese día el pseudo terapeuta nos explico qué significaba la palabra adolescencia. De adolecer, algo siempre les duele, dijo. Fue lo único importante que dijo, el resto de su discurso no fue importante ni para mí, ni para el resto de mis compañeros. Me levante de mi asiento pase junto a él y le dije: “nadie le está haciendo caso, resígnese”. Imagino que me desprecio en ese instante, pero ese era mi trabajo: hacer que a los demás les cayera mal por mi pretensión.

Que importante es la adolescencia. La respeto mucho y también la desprecio. Nunca dejare de decir que fue esa etapa donde decidí muchas cosas. A veces es algo ridícula, pero es verdad: algo les duele, les duele todo el tiempo. Tengo sobrinos que atraviesan ahora por la adolescencia y respeto mucho lo que dicen y aún más lo que callan.

Intento en la medida de lo posible no hacerlo menos y decir: pero si son unos mocosos todavía. Admito que lo hago, pero siempre me arrepiento. En realidad creo, que sigo viviendo mi adolescencia. Aún ahora quiero casi las mismas cosas y la verdad las personas mayores me siguen tratando como adolescente, si hasta mis amigos de veintitantos. Son unos señores en potencia y me tratan como idiota.

Crecer es difícil a esa edad y a cualquier edad. Pensamos que los problemas de adolescentes no son importantes. Bien, después de ocho años, tienen más sentido los problemas que tenía en la adolescencia que los actuales. Entendemos más de lo que creen los “adultos”, ellos entienden más de lo que creemos. Sólo que no saben manejarlo, pero ¿quién?

Dice Juno que lidia con problemas que van más allá de su grado de madurez. Eso es todo el tiempo, los problemas aparecen y no nos damos cuenta que vivimos en la eterna adolescencia, siempre entendemos lo que sucede pero casi nunca podemos manejarlo.

Ahora creo que esa edad fue una etapa muy valiosa, sobre todo después de salir de la secundaria. Creo que tendré quince o dieciséis por siempre. Al menos vives la vida con mayor intensidad a esa edad.

Quizá regrese… bueno… ya lo verán.

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