martes, 2 de octubre de 2012

La canción más ridícula del mundo



De manera irremediable regreso a ti, acudo a ti. No hay sorpresa en ello, sólo recurro a ti porque lo sabes. Es natural conoces todo y conoces nada. Estás y no estás. Sabes muy bien quién soy y sabes también quién no soy. Acudo a ti porque conoces el principio y tengo la esperanza de reconocerlo.

Hace unos once años aproximadamente, cantábamos una cursi canción: te voy a escribir la canción más bonita del mundo, voy a capturar nuestra historia en tan sólo un segundo. Qué boba canción. Ayer la escuché y me sentí como cuando tenía once años. Cuando prometer no fumar, ni beber era una convicción a futuro realmente fuerte. Bueno, gracias a mis problemas físicos yo he podido cumplirlo.

No importa que tan a menudo nos veamos. Conoces, extrañamente, todo y comprendes todo y nada. Sabes lo que fui y porque soy lo que soy. Siempre que te veo o platico contigo, quiero preguntarte una y otra vez, con desesperación, si recuerdas cómo era. Conoces a todas las Danielas y a la única que hay.

He pensado, honestamente, que platicar contigo o contarte, se vuelve en una forma de no sentir esa soledad y vacío que deja el resto de ellos, es realmente egoísta y ruin. Pero al escuchar tu voz me doy cuenta que es un reflejo o una costumbre afianzada a lo largo de estos dieciséis años de conocernos. Siempre espero que no tomes a mal mis gritos y auxilios tan frenéticos. Realmente tu sabes qué clase de pensamientos resguarda esta mente. ¡Qué clase de pensamientos!

Me irrita el modo en el que cuando te encuentras bien, quieres externar que también a mi me ira bien. Esa vibra positiva que nos da cuando marchan bien las cosas. Lo entiendo, sólo me irrita. Y por otro lado me parece tan gentil. Quiero pensar que no se trata de lástima.

He aprendido mucho de ti. Te entendí de un modo extraño. Me enojaba saber cuando mentías. Después comprendí. Un día, de un mes, de un año no tienes nada que hacer, haces creer al mundo lo contrario y argumentas quehaceres inventados porque no quieres ver a nadie o quizá porque quieres ver a alguien pero no está disponible, entonces no hay nadie. Comprendí cuando me sucedió.

Me llegan a la mente tres nombres, de tres personas que han cambiado mi vida. Que me cambiaron, sin siquiera tener la pretensión de hacerlo. Tu eres una de ellas. Agradezco más la indiferencia, las mentiras y las promesas rotas que me has hecho. Sólo de ellas aprendí.

Sin embargo podría escribir sobre ti muchas cosas, que aprendiste a la mala, pero te respeto profundamente por ello. A pesar de todo, eres una de las personas más autenticas, con todo eso que implique, que he conocido. Y valientemente has enfrentado tus tropiezos. Porque siempre puedo escribir cartas de recomendación para ti. Porque quiero continuar cerca y saber si me puedes responder: ¿Cómo era antes, antes de todo esto? Es que ya no me acuerdo.

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