martes, 24 de julio de 2012

Escríbelo pero no lo guardes



No sé qué me sucede últimamente no puedo terminar nada. Tengo miles de cosas en la cabeza y aún no hago nada productivo. Quisiera decir y escribir otras millones de cosas pero he tenido problemas con eso. Hay una parte de mi que piensa que puede escribir algo gracioso, serio, cosas con más sentido, pero esa parte aún no predomina. 

Por otro lado esta mi parte sentimentalosa que siempre, siempre, sale cuando escribo, eso que intento ocultar para que no suene personal pero termina siendo personal todo el tiempo. He descubierto que soy un fracaso ocultando las cosas, bueno, sólo algunas. Tal vez no aplico ese principio de la canción de Florence and The Machine “I like to keep somethings to myself”.

He comenzado documentos por lo menos unas cinco veces al día. Comienzo a escribir con una idea, algunas veces me distraigo y continuo escribiendo después, luego se me olvida la idea, vuelvo a leer lo que ya escribí y me deshago de el. Ahora que lo pienso es una buena forma de dejar tu mente en blanco. Escribes todas las tonterías y marañas que tienes en la cabeza y de pronto… ya no está.

Lo que sé es que se acabara esto pronto. Me sigo preguntando si en algún momento este blog quedara en el olvido, como muchas otras cosas que presidí y quedaron en el olvido. Escribo en las noches regularmente, en las madrugadas cuando no hay ruido y en el día cuando pienso que esa idea tal vez sea “la idea”.

Va a comenzar mi vida laboral, empresarial, de esclavitud, como lo quieran llamar y como tengo que dejar mi vida de flojera y hippiosidad, imagino que de las primeras consecuencias, de lo monótona que comenzará a ser mi vida, será dejar de escribir, quien sabe, igual… pues a nadie le importa dice Graham Coxon. ¡Diablos debo dejar de identificarme con los músicos, pintores, escritores y artistas en general! No tengo ni un ápice de artista.

El futuro de las doscientas entradas es incierto.

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