jueves, 3 de mayo de 2012

No creo en el destino



He estado pensando en esto de la cercanía de “el final” (léase con tono apocalíptico y trágico) tengo la ligera sensación de que, invariablemente cambiaran cosas, mis relaciones personales con amistades cambiarán absolutamente, para bien y para mal,  sí ambas.

Siempre hablo pestes de la UAM, y hay algo que es positivo de todo lo que me ha ocurrido en la universidad, lo mejor que me ha pasado son mis amistades. Si algo aprendí en eso de las relaciones humanas, es que siempre es bien fácil juzgar en ambos sentidos, tanto bueno como malo, dices “oh, me cae mal tal persona” o “ah, quizá tal persona sea increíble”. Equivocarse es parte del ser humano.

Comencé a pensar en la pregunta de seguimiento de la universidad “¿De poder volver a escoger, elegiría la UAM de nuevo?”, contesté que no; pero recordé que la gente que conozco y quiero sin sentido alguno, la conocí en esa universidad. Sí, me he equivocado con algunas personas, pero es normal esperar tanto de ellas, no un error. Lo hacemos tan seguido que no hacerlo significaría ser un robot.

Creo que me arriesgaría a vivir dos veces eso, por ellos, a pesar de las decepciones, de los distanciamientos, de las peleas, de las miradas incómodas, del llanto. ¿Y qué tal que no? sin algún tipo de explicación, mis amistades y yo hemos visitado, escuchado, olido las mismas cosas sin saberlo en ese entonces. Se debe a las cosas en común que tengo con ellos, por algo estoy cerca, podemos diferir en muchas cosas pero tenemos grandes cosas en común.

No creo que sea el destino, a modo de broma lo decimos, pero ¿y si yo no lo eligiera dos veces, me encontraría con ellos irremediablemente? O quizá las diferencias serían aún más grandes. ¿Cómo llegaron a hablarme? Para mí, sigue siendo un misterio, aún no encuentro en mi algo que llame la atención, fue suerte, quizá.

Les soy totalmente honesta, me da terror. Tengo una amiga, viví experiencias con ella inigualables, pienso mucho en ella, pero ya no la veo. Terror de no volverlos a ver y convertirlos en una imagen mental y lejana. Ya entendí que no todo depende de uno, y que entre más aspires, entre más diferencias existan, es menos probable estar juntos.

Algunas veces no me preocupa, porque si, las experiencias se quedan. ¿Se pondrá a prueba la amistad? No, pienso que bueno, que ellos me comparten lo que quieran compartir. Es curioso que a pesar de convivir casi cuatro años, de estudiar la misma carrera y tener casi a los mismos profesores, tener el mismo camino, etc., siento que son las amistades con las que me sentiré más lejanas a pesar de todo.

Y luego están aquellas otras, las que si bien no son mis amigos, me agrada conversar con ellos, ¿qué pasará? Cuando en televisión, la música, la literatura y sobre todo el cine, mencionan la frase “El futuro es incierto”, creo que jamás tuvieron tanta razón.

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