viernes, 11 de mayo de 2012

Mientras duermes



Creo que estas lejos, lo sé. Pensaba que la lejanía y cercanía jamás se medía en el grado en el que físicamente estas con una persona. Importa, porque sin convivencia no sabes quién es el otro, pero ahora creo que hay dos clases de distancias: la física tangible y la… ¿espiritual? Intangible. Hoy sólo divago, pienso y reflexiono porque es un buen día y una madrugada tranquila.

Ahora más que en otro momento, en mis pensamientos, estoy segura de la afirmación que escuché en algún lado o en muchos lados con alguna que otra variación: uno se aleja de las personas o viceversa, la discusión sobre quién lo hace primero es inútil, realmente nunca se sabe.

¿Duermes? O quizá no lo haces, si te conociera diría que no duermes, no en una cama y con unas cuantas sábanas encima; pero tu mente si lo hace. No sé dónde estás, ni qué haces, no sé qué comiste hoy, ni ayer, si hay algo que te molesta –seguro sí- si hay algo particularmente que te atormenta, no sé si recuerdas, si me recuerdas, no sé si me extrañas, no sé si usas esas palabras con las que aún te recuerdo.

¿Lo reconoces? Sí, esto es para ti. ¿Ya sientes esa abismal distancia? Es triste, es como un hoyo negro que separa. Tú estas de ese otro lado, donde no se vislumbra, hay como una nube espesa alrededor si me acerco caeré al hoyo y lo peor es que no tengo la certeza si podré salir y reencontrarte, o si al reencontrarte valdrá la pena. Para mí que si, ¿para ti, igual?

Creo que hoy estas lejos, pero si cierro mis ojos fuerte, fuerte y recuerdo, pero recordar momentos vívidos que te hacen recorrer varios escalofríos, te siento cerca y entonces creo que estás. Estar. Como estés pero estas ¿será cierto? Puedo seguir pensando o fingiendo que es así ¿y tú? ¿qué necesitas? 

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