viernes, 13 de abril de 2012

Ya no somos actores, somos una piedad extraña



La verdad después de la tontería de organización que realizaron los organizadores del evento, es decir, cancelar el concierto en el Teatro Fru Fru y llevarla al nuevo y muy hipster Auditorio Blackberry, estaba algo escéptica. No tenía toda la actitud de concierto que se requiere y debo admitir, casi siempre resulta positivo no tener esa actitud de concierto, porque recibes mucho más sorpresas a cambio.

Llegamos al lugarcito ese ubicado casi en la salida de la estación Chilpancingo del metrobús. Supuse que iría ese tipo de gente, del hipster rico y reconozco que hice una mueca mientras nos introducíamos al recinto. El lugar es pequeño, y eso me agrado por aquello de mi estatura y que, en mi experiencia, son los mejores.

Alcanzamos un costado de la valla amiga, esa que te permite aferrarte a ella sin importar nada y también la que te ayuda, sin duda alguna, a visualizar mejor el concierto con mucha suerte y casi, sin ningún inconveniente. Afortunadamente esta vez fue así. Teníamos a medio metro a St. Vincent.

Ya lo he dicho, son a muy pocos músicos a los que les creo eso de “me encanta México, son el mejor público del mundo, estoy muy emocionado de estar aquí” casi siempre son fingidos y en el calor del momento. Hoy le creo eso a Annie Clark; desde su primera visita a esta ciudad como telonera de Blonde Redhead, quedó maravillada, se le notó y por sus publicaciones en Facebook y Twitter, la mujer realmente estaba emocionada en venir.

Se agradece y se notó con creces. Salió al escenario con un short negro, una blusa anaranjada, sus singulares mallas, unos lindos zapatos de tacón y sus inigualables chinos; por supuesto sobra decir, que yo quedé enamorada al momento. No fue sólo su belleza física, fue la sonrisa que nos dedicó al salir al escenario lo que enseguida me enganchó.

Lo bonito de Annie Clark es que tiene una exquisita pasión al momento de interpretar y ejecutar sus canciones. Se alocó y de que forma, ya también lo había mencionado, salta a la vista la manera en que toca, acaricia y ama su guitarra, casi como lo haría un hombre pero al verla en su conjunto, creo que si alguien irradia femineidad es, definitivamente Annie.

A diferencia de aquella vez en el Teatro de la Ciudad, decidió cambiar a sus músicos, he pensando últimamente que cuando se trata de mujeres, suelen ser más exigentes con los músicos que las acompañan y al parecer es cierto. Su banda, aunque no tan grande en número como la vez anterior, es extraordinaria. Personalmente me sigue llamando la atención que en su banda haya personas no sólo con un talento evidente, también con cierto toque físico característico.

La mujer aun a medio metro de distancia, aún con la diferencia de lenguaje, aún en un concierto, cae bien, por su sencillez. Habló con el público durante todo el show, contando como se sentía, la historia de sus canciones y nos hizo un regalo maravilloso, tocó una canción inédita para nosotros, muy buena por cierto, y donde sin miedo al público se aventó para cantar el resto de la canción entre la multitud que la cargaba sin problema alguno. Claro que, después de la hazaña ganó a cada una de las personas presentes.

Y hay algo, algo muy especial en esta mujer, hipnotiza, de pronto me descubría con la boca abierta y casi sin parpadear y de pronto lo descubrí en las personas a mi alrededor. Si, a pesar de no tener la actitud pre concierto que, por lo general siempre tengo, nada, nada en el concierto de St. Vincent me pudo defraudar. Valió muchísimo la pena y, salí amando a esa mujer e invariablemente ella a nosotros.

Le creo, le creo cuando alguien en el público le grita: I love you Annie y ella sonríe nos mira y responde: “Oh I love you too”.

Lo único desafortunado de la noche: no poder ver a los Buzzcocks.

2 comentarios:

  1. ¡Muy buena reseña! ooh si cuando decia "oh i love you too" ♥ hermosa, muy muy bonita su presentación, quedé fasinada :D

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  2. Se lee bastante bien Danielita, me ha gustado los enlaces que me has pasado de ella, y me imagino que fue un concierto super chingón.

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