domingo, 1 de abril de 2012

Necesito compañía



He pensando que cuando tenga una casa propia, o bueno cuando al fin me encuentre viviendo sola y sea una persona más o menos independiente tendré un perro. No es que sea gran amante de los caninos, pero últimamente he descubierto que se vuelven en compañeros de primera y que ellos, sin importar nada se encuentran ahí esperándote.

Ya me han advertido que no es fácil, requiere muchas responsabilidades. Yo misma lo he pensando y me he dicho: “Daniela si no puedes cuidar de ti misma mucho menos de un pobre animal”. Lo entiendo, pero también me doy cuenta de mi entorno y llegó a la conclusión de que si no quiero llegar a un lugar donde cada vez que atraviese una puerta se escuché el silencio y eso esta siendo algo pesado de sobrellevar, necesito proporcionarle amor a alguien que si necesite de mi cariño.

He estado pensando mucho en el asunto. Descubrí que como persona te encuentras de un lado de la línea. En uno, están las personas para las que los demás están sólo para ellos, son privilegiados, puede llamar casi en cualquier momento a una persona y estará para ellos todo el tiempo, con toda la atención y comprensión necesaria; y del otro se encuentran “esas” personas, las que están para los demás siendo su última prioridad ellos mismos. Me encuentro en la segunda categoría.

Me importan demasiado los demás ya lo he dicho, es un hecho casi irremediable. Eso lamentablemente no me garantiza tener a personas a mi alrededor o que realmente les importe qué me sucede. Una vez una de mis hermanas me preguntó sobre mi futuro sentimental, si me veía viviendo con alguien, casada o con hijos, y le respondí: “No, todas y cada una de las cosas que visualizo las hago sola, no me veo con alguien”.

Así que si no quiero llegar dentro de uno o dos años, espero menos, a una casa donde haya sólo comida congelada, llegue de una oficina a las ocho de la noche, prenda el televisor o el ordenador, mientras observo las fotos y conversaciones de mis amigos –que si tienen una vida –y entonces me vaya a dormir a las nueve y media con un gran vacío, será mejor conseguir un compañero.

Los perros no son complicados y honestamente he visto que son más nobles de lo que creí, y una compañía maravillosa. El colmo sería que ni el cachorro que tuviera me pelera, eso en verdad sería triste. Por el momento, primero debo ordenar un poco algunos pensamientos y mi vida, y luego pensaré en el nombre y raza del afortunado canino. 

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