jueves, 1 de marzo de 2012

Sueños



Hoy quizá hice algo atroz, algo que no había hecho desde hace mucho tiempo: tomar una siesta por la tarde. Lo hice porque sé que dormiré tarde y porque la única forma de concentrarme empieza a eso de las once de la noche. Pensé: “bueno ya que dormiré tarde entonces, duermo ahora para que no me de sueño más noche”.

Únicamente hacía eso de las siestas cuando iba en la secundaria. Fue ahí donde comenzaron en serio mis problemas de insomnio. Moría de sueño a eso de las dos o tres de la tarde y dormía aproximadamente cinco horas por la madrugada. Después gracias a que mi padre lo consideró un mal hábito y por supuesto, las siestas significaban agudizar mi problema de insomnio, lo dejé.

Hoy tomé esa siesta. Realmente la necesitaba, llevo tres días durmiendo tarde. Y no es mucho, conozco a gente que no duerme, aunque eso siempre se me hace biológicamente una atrocidad. Pero la verdad después de mi enfermedad y dejar de comer tantas cosas, no me queda energía para soportar tales jornadas.

No fue complicado conciliar el sueño, lo hice rápidamente. Después comenzó todo. Amo dormir, a quién no le gusta, sólo hay algo que no me agrada de esto de dormir: los sueños. Los míos, en su mayoría, son especialmente perturbadores y extraños. Lo son aún más cuando involucran a gente que conozco con situaciones no muy alentadoras. Algunos sueños –de esos, puede que sean más pesadillas –se han reproducido en la realidad.

Soñé sobre un sueño. Así es, de esas veces, seguro les ha pasado, no es que yo sea un espécimen raro o sorprendente, que en tu cabeza esta la imagen tuya durmiendo, y esa imagen comienza a soñar. Intenté despertar porque esa sensación es horrible, sentía mis parpados pesados, alcancé a ver cosas de la realidad, como mi pared, mi cama, incluso mis tenis, pero algo me aferraba al sueño, quizá el cansancio.

Luego en esa imagen mía durmiendo, cosa que en realidad estaba haciendo, vi una silueta negra encima de mi, aplastándome. Dentro del sueño, de mi sueño –ya sé suena loco –buscaba ayuda para quitar esa escalofriante silueta. Entre más quería despertar, tanto en mi sueño como en la realidad, me sentía como si estuviera flotando, incluso pude sentir como mis piernas se movían un poco.

Dentro del sueño de mi sueño, ocurría algo extraño. Yo huía de algo o de alguien, en un intento desesperado corría, pero en los sueños jamás corres lo suficientemente rápido para que un terrible destino de alcance. Intenté repetidas veces despertar; moverme; correr; gritar… no podía hacerlo. Sólo sentía un miedo irracional. Logré abrir los ojos, no estaba consciente, eso fue muy raro. El cansancio, el sueño, algo hizo que volviera a cerrar los ojos y continuar con el miedo, no sin antes corroborar que movía las piernas de verdad.

Dentro de la irracionalidad de mi sueño, tuve un pensamiento muy del mundo real y tonto a la vez. Pensé: “estoy teniendo pesadillas porque me dormí de lado, tengo que moverme”. Para cuando ese pensamiento dominó el sueño y a mi también, me moví pero también decidí que quizá era momento de terminar esa siesta que más que ayudarme fue todo lo contrario. Abrí los ojos fuertemente. Busqué mi celular, vi la hora y dije en voz alta “ya es hora de hacer mi trabajo”. No había ruido.

Dormir es bueno cuando descansas. Pero la parte de los sueños, es un poquito complicada. Si tuviéramos fórmulas como Stéphane en la Ciencia del Sueño, y pudiéramos elegir qué soñamos y con quién, sería increíble, pero al menos como los mismos sueños, eso sigue siendo una ficción. 

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