jueves, 15 de marzo de 2012

Cumpleaños



Llegué a la conclusión de que soy una anciana. Creo que viví mi pubertad a los cinco años, la adolescencia a los ocho, la juventud a los diecisiete y ahora atravieso por la etapa del adulto joven. Siempre he sido así, lo achacó en parte a que mis hermanas y primas son más grandes que yo por una cantidad considerable, que a pesar de eso nunca significó un obstáculo.

También me he juntado la mayor parte de mi vida con gente más grande, mis amigos son más grandes que yo, y hasta en el transporte y en la calle, las únicas personas que se acercan a conversar conmigo son personas mayores. Cuando mis amigos pasaron por la crisis de los veintitrés, creo que la viví con ellos cuando yo tenía en realidad dieciocho años. No los culpo, al contrario, les agradezco, sólo que por alguna razón me identificó con ellos, aunque ellos me vean con ternura y me digan a sus veintitantos años que me falta camino que recorrer.

Me llegó a la mente eso de los cumpleaños porque este mes han cumplido años varias personas que conozco. Luego con los planes a futuro en la universidad, donde varias de ellas caen en mi cumpleaños recordé que tengo una fecha donde se supone crezco, al menos sube un número más no sé en donde porque en la IFE quedó la edad de diecinueve.

Nunca he celebrado mi cumpleaños, seguro alguna vez en mi infancia me hicieron una fiesta de cumpleaños o dos, pero fuera de eso no me considero una persona que celebre a lo grande su cumpleaños. Antes me conformaba con un pastel pequeño ahora no aspiro ni a eso.

Supongo que me he amargado con los pocos años que han transcurrido. Después no le encontré sentido celebrar mi existencia otro año más y al contrario, me parecía poco más que deprimente. Esos días, prefería sentarme en un sofá comiendo un helado napolitano con jarabe de chocolate. Y en general mis cumpleaños pasan como días ordinarios sobre todo cuando caen entre semana.

Recordé un cumpleaños hace casi tres años, uno muy especial. Les comentaba a mis amigas que jamás había tenido una fiesta sorpresa o algo así, ellas hicieron algo muy lindo: juntaron a algunos de mis amigos y me llevaron un lindo pastel en un parque. Fue un detalle que agradecí muchísimo. Me gustaba ver a mis amigos juntos, sé que a veces no es buena idea juntarlos, pero ese día la pase muy bien. Ahora que lo pienso ese ha sido uno de los mejores cumpleaños que he tenido y que definitivamente no se volverá a repetir.

No me caracterizo tampoco por eso de fiestear mucho. De hecho he escuchado por otros amigos más grandes que yo, aquello de que a su edad ya no están para fiestear y pensé “pues yo nunca he estado para fiestear”, asentía inclusive al ver la cara de ellos como diciendo “tú aún no me puedes entender”.

Soy muy joven, muy joven para algunos; pero cuando veo a mis sobrinos y a sus amigos, me parece abismal la diferencia entre ellos y yo. Hace poco escuché la canción de MGMTTime to pretend, algo le sucedió a Andrew Vanwyngarden porque las letras hace mucha referencia a la juventud en estos días. Él cantaba que pues al diablo había que divertirse como si no hubiera mañana y la muerte no significaba mucho en la juventud. Casi sería un himno y resolvió parte de mi lío mental y luego pensé “descontrolaré ahora que termine la carrera” y luego pensé si no es la etapa donde se supone tienes que adquirir cierta seriedad y consistencia en tu vida.

Después de todo podre tener veintiún años, dentro de unos meses veintidós y qué. Yo creo que es verdad eso de que la juventud no esta en la edad, yo al menos me siento una anciana, siempre me he sentido así, como cuando a los nueve años me encontré preocupada por asuntos de adultos y me dije a mi misma "¿por qué estoy pensando en esto?" Como cuando más chica tire mis muñecas porque eran bobas.

No sé, de lo único de lo que estoy segura es que en mi cumpleaños quiero una gran, gran rebanada de pastel de chocolate y tres leches. Lo merezco por más de seis meses de martirio con la comida.

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