jueves, 29 de marzo de 2012

Te extraño Vol. II



Esperaba que hubiera una necesidad, por un lado me entristece saber que no existe y por otro me alegra porque si yo me caigo tú no lo harás. Esperaba verte a la cara y que sonrieras; esperaba que me miraras a los ojos y ver ese brillo por el tiempo de no vernos; esperaba un palabra o una expresión. Ese es el problema: esperar por cosas que no sucederán. Ya lo decía Yorke en su canción Nude, los he escuchado últimamente porque no sé si lloraré como un bebé si la tocan en el concierto y no porque me emocioné. Ya no me emocionaron tantas cosas porque seguí esperando.

Detesto esta dependencia a las personas, ellas no me necesitan. Las mentiras que decimos caen en el cinismo porque en las acciones herimos a los otros. Las promesas que hacemos tarde o temprano se romperán. Me lo dijiste, me lo echaste en cara, trate de ser fuerte, asumir la culpa y retirarme dignamente, pero esos encuentros virtuales que no debieran significar nada sólo hacen que me resquebraje.

Me alegra saber que si yo no estoy ahí te encuentras mejor, que no te enojas o preocupas por lo que yo haga. Eso es algo que tengo que aprender de ti. Aprender a no contarle a las personas lo mal que me siento, que los días son nublados y me deprimen; que estoy cansada y la alegría de los momentos cálidos nunca llega a los ojos, que no me siento cómoda. Ya han sido muchos años, y entiendo cuánto te decepcioné.

A veces, como me encuentro sola, me gustaría arrastrarme de rodillas y pedir perdón por lo tonta que soy. Podría poner como excusa que no sé lo que hago, que mi cabeza no funciona de forma correcta, y si me vuelvo algo más práctica, puedo excusarme diciendo que estoy atareada, que no tengo tiempo, pero sólo son eso: excusas. Soy nefasta, ya lo has dicho, no me importa, ya lo expresaste… no estás, eso ya lo sé.

Las personas a mi alrededor repiten: “por algo pasan las cosas”, lo dicen porque no hay otra forma de reconfortar. Creo que soy como Ana “Es más fácil terminar sola. Dejar a la gente”. Lo hago involuntariamente no sé si asegurarlo, pero algo pasa. No es que lo hayas hecho tú, no fue tu carácter, tu sensibilidad, tu personalidad y tus berrinches ¿qué me habría hecho acercarme a ti, si no es eso? Es que quizá no soy a quien necesitas para permanecer a tu lado, porque soy yo.

Aún no entiendo bien el sentimiento terrenal de extrañar. La verdad hoy por hoy no necesito comprenderlo, porque cuando veo que eres feliz y veo tu mirada, entiendo todo. Sólo sé que te extraño, pero que prefiero que no me veas y mantengas esa tranquilidad, acudas a las personas que si te pueden ayudar, y encuentres en ellas, lo que tanto esperaste en mi y no pude dar.

domingo, 25 de marzo de 2012

Vive Latino: Madness


Esta fue la semana para las primeras veces. Hice a lo largo de esta semana cosas que no hubiera imaginado hacer en algún momento. La verdad casi siempre ocurre, digo o pienso que no haré tal cosa y termino haciendo locuras a la buena. Al menos en la mayoría de las veces y cuando me doy cuenta sólo me queda irradiar una sonrisa.

Nunca antes había visto a tanto rocksteady en un solo lugar, nunca había ido a un concierto de ska, nunca había estado en un Vive Latino. La razón era muy simple: díganme malinchista lo  sé, pero de verdad no hay algo de la escena musical mexicana que me sorprenda. Sospecho y quizá sospechen que la única razón para ir a dicho festival sería una banda más o menos de mi estilo (si es que tengo alguno).

No fueron ni los Chemical Brothers el año pasado, ni Kasabian o Foster the people ayer, fue nada más ni nada menos que una banda de ska. Pero no, esta no es cualquier banda, es de las grandes, de las leyendas, una de las dos más representativas del two tone: Madness.

El Vive Latino es bien diferente a, por ejemplo, el Corona. Para empezar si hay más diversidad, en un Corona jamás vería a chicas y chicos rocksteady, hay mucha más promoción y esta infestado el lugar de comerciales y todo aquello referente a la mercadotecnia, es como un enorme centro comercial de música de habla hispana en su mayoría.

Me limité a hacer lo que debía de, es decir, no llegue muy temprano, ni muy tarde. Sólo iba a ver a los Madness. La gente ahora no me molestó tanto, tal vez porque intenté en lo posible mantenerme alejada de ella, a pesar de que por un instante imagine que iba a presenciar el concierto sola. Una chica con su soledad se acercó a mi, imagino que buscaba compañía y luego pensé que era válido pero seguramente era algo que yo no haría. Creo que si he ido a conciertos sola, pero jamás he estado consciente de ello.

Debo confesar que tenía grandes expectativas con Madness. Ya sé, dije que no tendría expectativas nunca jamás, no aprendo. No es que no las superaron, más bien fue la gente, a pesar de no mantener contacto con ella, fueron fríos con la actuación más que magnifica de los Madness, atribuyo eso a que ridículamente a mi modo de ver, típico para el festival y en general, Madness no era headliner, era Molotov (sin comentarios).

Hubiera querido bailar como si no hubiera mañana, brinque y canté, pero cuando la gente esta en ese modo, de pronto si te desanima un poco y también pienso que fue a causa de estar en gradas; pero mi vejez prematura y mi falta de altura ya no me permiten tales hazañas como ir hasta adelante.

Los Madness son una bandota, toda la elegancia inglesa la personifican sin ningún problema. Cuanto me hubiera gustado que fuera un Glastonbury, un Reading, no sé, donde todos apreciaran lo que Madness nos regaló el día de hoy. A mi en lo personal siempre me saca una sonrisa. Entiendo ahora cuando pongo mis estados emo en Facebook y mi amigo –muy fan de Madness –me publica canciones de ellos. Siempre me ponen de buen humor. Ya quisiera yo llegar a la edad de esos señores, señorones  diría yo, y poder echarme esos pasitos de baile, tener la energía que ellos tienen, si lo logró podría ser inmortal.

Confieso que hasta hace seis meses no tenía ni idea de quiénes eran, qué era el 2tone, de dónde era, con qué se comía. Fue el hecho de mi parte cinéfila, cuando vi el tráiler de Los niños están bien, y sonó esa canción causó algo en mí. Después cuando le publique Our House a mi amigo y el comenzó la iniciación, todo fluyó fácilmente. Así debe ser la música, qué diablos importa si es ska, indie, alternativa, dream pop, rock, hip hop, rap, metal, lo que sea, debe causar algo en ti, algo inexplicable, que te haga mover el piecito, la melena… que te haga gritar.

Para ser mi primer concierto de ska, fue maravilloso, y amé a estos señorones, tan talentosos, tan humildes, tan magníficos, tan… ingleses . Sólo me resta decir: Ohh we love you Madness.

viernes, 23 de marzo de 2012

Vida alternativa



No saben lo bonito que es el estado actual. La emoción, la adrenalina, el éxtasis. No es positivo, tampoco negativo, pero se siente en cada poro y es bueno. Llegó en un momento correcto antes de una crisis. Puedo sonreír un poco. Son las consecuencias de las experiencias primeras. Estoy pensando: “bien no te importa, no me hablas, no quieres saber nada de mí, yo de qué me preocupo”. El día que logre importarme a mi misma la quinta parte de lo que me interesan los demás, estaré del otro lado.

Estuve pensando un poco en eso después de hacer ejercicio, y de recorrer mentalmente las actividades a realizar los próximos días. No soy muy activa, pero esto de ir a hacer ejercicio, darse una escapada, los conciertos e incluso ir a inglés me hacen sentir que hago algo con mi vida.

Justamente me detuve en el inglés, cuando me encontré con la foto de la ardilla inglesa y pensé “a nadie le importa porque es muy local”, no puedo etiquetar a nadie porque ni siquiera tengo en Facebook a la chica que hizo el dibujo. Es mi vida alternativa y la verdad, es bueno tener esa vida.

Pocos lo saben o lo han visto. Cuando no duermo bien me pongo hiperactiva, molesto a personas, rió sin control y comienzo a hacer bromas tontas. Eso se triplica en el inglés. Mis compañeritos de todas las edades, oficios y pensamientos me dicen que “buleo” a la gente, así que imaginen cuán es mi hiperactividad.

No tengo el número de móvil de ninguno de mis compañeros, ni los tengo agregados a Facebook. Al principio no me interesaba, después fue un principio que establecí y ahora lo agradezco, no son parte de mi vida cotidiana a pesar de ser una actividad que ya hago habitualmente, me refiero a ir a inglés. Ellos no saben nada de mi, no saben lo que pienso, mis traumas y mis momentos enfermos. Ellos piensan “Daniela siempre sonríe, es muy feliz”.

Me alegra que no conozcan esa parte de mí que escribo aquí y que en muchas ocasiones, por impulso y un grave error pongo en estados de Facebook. Me alegra que a pesar de ser sábado por las mañanas, pueda entrar por esa puerta fresca y sonriente, casi todo el tiempo. Son pocas las excepciones y ocurren cuando realmente me encuentro exhausta.

Me gusta mi vida alterna, nadie me conoce bien, no necesitan hacerlo y yo tampoco necesito saber más allá de lo que sé.

jueves, 22 de marzo de 2012

Cumbre Tajín 2012: Björk



Podría empezar relatando las seis horas de camino a Veracruz y lo molestas que fueron con los pseudo intelectuales hipsters que así como sabían de Lars Von Trier hablaban de Harry Potter. Podría contar la travesía para llegar al Tajín, y los muy molestos personajes –que seguramente por mala suerte –me tocan en los conciertos. Decir que no es sorpresa que Rubén Albarran sea tan espiritual, hippie y buena vibra; decir que Elan fue un verdadero fiasco y que no tuvo ni presencia escénica, ni el respeto al público; decir que el IMS no representó una gran revelación para mi, como no lo son muchas cosas de la escena musical mexicana.

Quizá sería bueno contar a detalle como una especie de bitácora de todo lo que se hace por ver a una mujer como ninguna otra. Y es, precisamente por esa razón por la que no vale la pena ahondar en las cosas que, en algunas ocasiones hacen que detestes a las personas. Porque las seis horas de ida y de regreso, los empujones, pisotones, groserías y las cinco horas que pasamos en la estación de autobuses, todo valió la pena.

Cuando me traumé con Björk pasaba por un momento algo complicado, no sabía bien qué quería y estaba confundida, pudo haber sido la adolescencia, no lo sé. A mi me ha pasado así a lo largo de mi vida: me identifico mucho con la música en esos momentos atormentadores. Ayer reafirme lo que había dicho cuando Björk recién había sacado el Volta y escuchaba expresiones como: “en este disco esta menos rarita”.

A Björk no hay que entenderla, no necesitas entenderla. Varios la tachan de loca, de diva, de enferma mental, de rara… creo que sus detractores han intentado entenderla y por eso acaban odiándola. No hay manera de entender a esa mujer. Lo confirmé ayer mientras ese órgano que apenas probaba el sonido dio algunos acordes de sus canciones.

Björk no es pa’ cualquiera”, me dijo una amiga. Pienso que tiene razón y no es que me las haga de muy intelectual, conozco personas que no gustan de la música de Björk y son mucho más inteligentes que yo. Cuando esa mujer salió al escenario y su voz retumbaba en el recinto, me percate que no se trata de una cuestión de intelecto, es más una cuestión de sentimiento.

Salió con esa excentricidad que la caracteriza, porque así debe ser, y la emoción que sentí en ese momento es muy difícil de describir. Decía a modo de broma “la única vez que he visto a Björk en vivo es en Youtube, no me la creo”. Estar ahí escuchando todos esos sonidos y su hermosa voz no tiene precedentes. Sólo puedo otorgarle el calificativo de mágico.

Pensarán que exagero y quizá así sea. La voz de Björk es potente y su apabullante personalidad incluso a metros y metros de distancia perturba de forma positiva. A Björk no la entiendes, simplemente la sientes. En esos días de tremenda confusión recuerdo que escuchaba Post acostada en el piso de mi cuarto con unos enormes audífonos y mi mente adquiría cierta paz.

Estar ahí, escuchar Hunter en vivo, me transportó a mis dieciséis años acostada en el piso de mi cuarto, pero ahora todo ese sonido retumbaba en mis oídos y en mi cuerpo. Cada golpeteo de la batería, era como los latidos del corazón. Qué importaba que te empujaran, que te pisaran, entre otras peripecias más, cerrabas los ojos y lo único que estaba ahí era su voz, sus coros, sus instrumentos y su música.

Es cierto, las cosas que hace no son siempre buenas. Cuando sacó el Medulla fue criticadísima, cómo se atrevía a quitar sus instrumentos y utilizar sólo voces, se atrevió porque ella es así. A diferencia de otras mujeres que se proclaman ser innovadoras, excéntricas y revolucionarias, Björk no necesita ir por el mundo diciendo que está loca. Las otras caen en lo vulgar, prosaico y ridículo, Björk sólo demuestra el inmenso bagaje cultural que ha adquirido y que honestamente ha querido aprender.

Precisamente fueron los coros lo que impresiona de su aparato musical detrás. Es bien sabido que le encanta experimentar con nuevos instrumentos, pero es aún más excelso sus coros, ese conjunto de mujeres que le hacen coros es impresionante, prueba fehaciente que el mejor instrumento es la voz.

Si, si ya le eche demasiadas flores, no puedo separarme del espíritu fan; pero si no fuera así no disfrutaría los conciertos como lo hago. Todo, su atuendo, sus instrumentos, sus coros, sus backgrouds en imágenes. Quizá sea pretencioso que Björk quiera educar al mundo a través de su música, animaciones y  apps para iphone, ipod y ipad. Ya hubiera querido yo que así me hubieran enseñado en la escuela.

Es indescriptible, estalló mi mente en ese lugar, la emoción llenaba cada parte del cuerpo, era irreal, la verdad aún lo es. No es como que bailes y muevas el cuerpo sin control, es otro tipo de éxtasis, más o menos como en los sueños más locos que se tiene. No podía pedir que cantara tal o cual canción, podía cantar las que ella quisiera porque todas son increíbles.

Al final cantó Declare Independence y no pudo ir más acorde, en este país, en nuestra situación, en esta forma en la que nuestra psique se daña cada vez más Björk cantó Raise your flag y nosotros no tuvimos más que contestarle: ¡Higher! ¡Higher!

Podrá ser una sangrona, enferma mental, loca y maldita descontrolada, pero su música hace que se concreten las ideas y los sueños más locos que tengo.

lunes, 19 de marzo de 2012

Tiempo de fingir


Esta es nuestra decisión, vivir rápido y morir jóvenes, tenemos esta visión, ahora vamos a divertirnos. Si, es abrumador pero, ¿qué más podemos hacer? ¿conseguir trabajos en oficinas y despertarnos a la misma hora todas las mañanas?

No había sentido tanta incertidumbre en este mes hasta apenas estos días. Es una desesperación horrible. Como cuando vas en un automóvil, hay mucho tráfico y el auto no tiene para donde moverse, justo así me siento yo. En estos días de incertidumbre no he dejado de tener mis altas y mis bajas. Y es cuando estoy en esos días donde en el celular aparece una canción y hasta con ganas de llorar me quedo, entonces busco y busco.

Me quedé pensando en aquello de la vejez involuntaria o quizá muy, muy voluntaria que tengo. Pero sobre todo me quedé oyendo esa canción que hizo Andrew Vanwyngarden, mientras la escuchó, más me doy cuenta que tiene razón y me cuestionó ¿cómo le hace ese hombre para sentirse así de joven, cuando gente que conozco de su edad piensa que les falta su credencial del inapam?

¿Cuál será la edad correcta para divertirte y hacer cuánta burrada se te antoje? Estaba pensando en eso, porque decidí que me haré un pequeño presente cuando termine definitivamente la escuela: me largaré por tres días –no pido más y quizá no pueda costear más –para irme a la playa tirarme en un camastro, sudar como un cerdo y comer camarones con una cerveza helada al lado: Me siendo rudo, me siento crudo, estoy en la flor de la vida.

A diferencia de los retiros espirituales en los que se involucraron mis hermanas, al diablo, yo si llevaré conmigo esa música que hace que mi mente estalle. No quiero saber nada de nada, ni de nadie. Y creo que comenzaré por ahí a aplicar aquellos principios de Vanwyngarden: Vamos a hacer música, vamos a hacer dinero… tenemos que olvidarnos de nuestras madres y nuestros amigos.

El sólo hecho de pensarlo me hace bien. Pero aún no puedo darme ese lujo, estoy llena de incertidumbre actualmente, lo detesto. Se supondría que la emoción pre conciertos vendría pronto, pero mis estados de ánimos están tan en constante cambio que parece complicado estar en algún equilibrio, que jamás he encontrado.

Ya quiero que termine para bien o para mal, también quiero que terminen las pesadillas y las reminiscencias de momentos que no sirven para nada, tener esa extraña sensación de desaparecer un poco: Extrañaré el confort de tener a mi madre y el peso del mundo. Llegar a casa y de verdad sentir que llegué y no que no sé a donde me dirijo: Extrañaré a mi hermana, extrañaré a mi padre, extrañaré a mi perro y a mi casa.

Que la permanencia en soledad sea un factor que aligere y no que pese, que la ociosidad fuese considerada un oficio y no un desperdicio, que de pronto nada, ni nadie te ate o te conduzca a realizar cosas que detestas: Extrañaré el aburrimiento, la libertad y el tiempo desperdiciado estando solo.

Pero el viaje, los pensamientos de libertad, juventud, ensoñaciones y demás siguen siendo utopías del poco espíritu que me queda y que canta Andrew, porque nos sigue importando, porque me sigue importando lo que opinen, lo que opines: Pero realmente no hay nada, nada que podamos hacer.

Creo que tuve libertades, que me sentí casi inmortal en algún tiempo pasado, muy pasado, donde no importaba nada; pero aún estos días hay ocasiones en las que tan enojada conmigo, con todos, con el mundo, pienso que no importa. Todo se olvidará, yo los olvidare y ellos me olvidaran, y para nadie significará algo porque es un estúpido círculo que vuelve a comenzar: El amor debería olvidarse la vida siempre puede empezar de nuevo.

Sólo que así como soy, como he sido criada, con toda la ingenuidad, la intransigencia, el voluntarismo y demás, me sigue importando. Seguro los días mejoraran un nivel más de lo que hoy son, por lo pronto no me queda más que sonreír no sólo pensando en mis días de descanso, también pretendiendo que todo saldrá de un modo u otro: Y todo seguirá su rumbo.

Porque dice Andrew Vanwyngarden que Nosotros estamos destinados a fingir, y la verdad creo, que lo hago bastante bien.

jueves, 15 de marzo de 2012

Cumpleaños



Llegué a la conclusión de que soy una anciana. Creo que viví mi pubertad a los cinco años, la adolescencia a los ocho, la juventud a los diecisiete y ahora atravieso por la etapa del adulto joven. Siempre he sido así, lo achacó en parte a que mis hermanas y primas son más grandes que yo por una cantidad considerable, que a pesar de eso nunca significó un obstáculo.

También me he juntado la mayor parte de mi vida con gente más grande, mis amigos son más grandes que yo, y hasta en el transporte y en la calle, las únicas personas que se acercan a conversar conmigo son personas mayores. Cuando mis amigos pasaron por la crisis de los veintitrés, creo que la viví con ellos cuando yo tenía en realidad dieciocho años. No los culpo, al contrario, les agradezco, sólo que por alguna razón me identificó con ellos, aunque ellos me vean con ternura y me digan a sus veintitantos años que me falta camino que recorrer.

Me llegó a la mente eso de los cumpleaños porque este mes han cumplido años varias personas que conozco. Luego con los planes a futuro en la universidad, donde varias de ellas caen en mi cumpleaños recordé que tengo una fecha donde se supone crezco, al menos sube un número más no sé en donde porque en la IFE quedó la edad de diecinueve.

Nunca he celebrado mi cumpleaños, seguro alguna vez en mi infancia me hicieron una fiesta de cumpleaños o dos, pero fuera de eso no me considero una persona que celebre a lo grande su cumpleaños. Antes me conformaba con un pastel pequeño ahora no aspiro ni a eso.

Supongo que me he amargado con los pocos años que han transcurrido. Después no le encontré sentido celebrar mi existencia otro año más y al contrario, me parecía poco más que deprimente. Esos días, prefería sentarme en un sofá comiendo un helado napolitano con jarabe de chocolate. Y en general mis cumpleaños pasan como días ordinarios sobre todo cuando caen entre semana.

Recordé un cumpleaños hace casi tres años, uno muy especial. Les comentaba a mis amigas que jamás había tenido una fiesta sorpresa o algo así, ellas hicieron algo muy lindo: juntaron a algunos de mis amigos y me llevaron un lindo pastel en un parque. Fue un detalle que agradecí muchísimo. Me gustaba ver a mis amigos juntos, sé que a veces no es buena idea juntarlos, pero ese día la pase muy bien. Ahora que lo pienso ese ha sido uno de los mejores cumpleaños que he tenido y que definitivamente no se volverá a repetir.

No me caracterizo tampoco por eso de fiestear mucho. De hecho he escuchado por otros amigos más grandes que yo, aquello de que a su edad ya no están para fiestear y pensé “pues yo nunca he estado para fiestear”, asentía inclusive al ver la cara de ellos como diciendo “tú aún no me puedes entender”.

Soy muy joven, muy joven para algunos; pero cuando veo a mis sobrinos y a sus amigos, me parece abismal la diferencia entre ellos y yo. Hace poco escuché la canción de MGMTTime to pretend, algo le sucedió a Andrew Vanwyngarden porque las letras hace mucha referencia a la juventud en estos días. Él cantaba que pues al diablo había que divertirse como si no hubiera mañana y la muerte no significaba mucho en la juventud. Casi sería un himno y resolvió parte de mi lío mental y luego pensé “descontrolaré ahora que termine la carrera” y luego pensé si no es la etapa donde se supone tienes que adquirir cierta seriedad y consistencia en tu vida.

Después de todo podre tener veintiún años, dentro de unos meses veintidós y qué. Yo creo que es verdad eso de que la juventud no esta en la edad, yo al menos me siento una anciana, siempre me he sentido así, como cuando a los nueve años me encontré preocupada por asuntos de adultos y me dije a mi misma "¿por qué estoy pensando en esto?" Como cuando más chica tire mis muñecas porque eran bobas.

No sé, de lo único de lo que estoy segura es que en mi cumpleaños quiero una gran, gran rebanada de pastel de chocolate y tres leches. Lo merezco por más de seis meses de martirio con la comida.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Envidia femenina



Las mujeres son muy así. Pasa una chica muy bonita y las demás comienzan a criticarle todo: la ropa, el peinado, el maquillaje y hasta su estructura ósea. Se dice que eso es causado por la envidia que genera una mujer bonita. Pero eso no sólo le sucede a las mujeres, en general, todos deseamos tener lo que el otro tiene. En las mujeres ese deseo es expuesto a modo de critica.

Quizá sea la menos indicada para hablar del tema. La razón número uno es por ser mujer o intentar entrar en algunos cánones de la femineidad. Eso me lleva a la segunda razón por la cual no puedo explicar este comportamiento colectivo entre las féminas, esto es el hecho de que me choca eso de las reglas implícitas del ser mujer y no soy así.

No es que no tenga envidia de las otras mujeres, creo que en algún punto deseo lo que las otras poseen, sólo que mi forma de expresarlo es totalmente diferente. He pensado mucho en eso esta semana en mis recorridos donde invariablemente me topo con diversas personas, diferentes mujeres y pongo atención.

Me ha tocado ver a chicas muy lindas, otras más que lindas bastante guapas, unas que no son tan guapas pero llaman la atención. No soy lesbiana. Las observo y también observo el comportamiento de las demás mujeres ante alguien que exige tu atención, es interesante. He pensando que se podría hacer un programa para National Geographic a partir de este comportamiento.

Por ejemplo, se sube una chava muy bonita al vagón del metro, llama la atención y enseguida las mujeres alrededor la barren con la mirada y no le quitan los ojos de encima, por supuesto la mirada es de odio total. A mi me pasa algo distinto, por supuesto las volteo a ver, y si me les quedo viendo, pero –ok no sé si sea bueno confesarlo, pero lo haré –tengo pensamientos internos como “ah se le ve bien esa blusa” o “tiene bonitas facciones”, o algo por el estilo.

Puede que se deba a mi baja autoestima, debo reconocer, eso o simplemente no me da la gana criticarlas, son bonitas y ya. Si también, puedo decir honestamente que les tengo envidia, si pienso “¿por qué yo no tengo el cabello así?” o “¿por qué los pantalones no se me ven así?”; pero esa es la esencia de la envidia, el deseo por lo ajeno.

Ya sé, soy algo excéntrica, pero… no sé. Mi excusa siempre optimista es, que yo a diferencia de las mujeres envidiosas, si puedo reconocer cuando una mujer es bella.

sábado, 10 de marzo de 2012

Yo (corazoncito) metro



Durante mis recorridos en el metro veo muchas cosas. Unas son algo… inverosímiles, piensas que eso no puede ocurrir pero las ves, entonces ocurren; otras tantas quisieras que no ocurrieran y otras más dan risa que ocurran. Podría hablar extensamente sobre el tema, contar aquella vez que se le quedó atorada la mochila al sopas (un tipo del bachillerato que me caía mal), o la vez que una señora aventó su zapato para apartar lugar, o la vez que milagrosamente un anciano corrió y hasta cargo su bastón para llegar al asiento; pero ciertamente nunca terminaría.

Hace unas semanas una amiga y yo, en modo de broma, hacíamos la clasificación de los vendedores ambulantes del metro, hay un sinfín de variedad. Los hay vendedores de mercancía pirata, llámese música, libros, accesorios para tecnología, etc. Los hay artistas: músicos, actores o que recitan pasajes de libros. Los hay vendedores de cosas inútiles: artículos de ocio para niño y adulto. Entre muchos otros. Ya regresaré a este tema más adelante.

Tenemos sentimientos agridulces con el metro, es al menos la respuesta de la vox populi, porque adoramos que sea más rápido que el autobús, micro o camión, pero detestamos la cantidad de gente que lo aborda a diario. Por otro lado, creemos ilusamente que el metro es el tren bala de Japón, y cuando se atrasa o se va considerablemente lento por la lluvia, nuestra reacción es de odio al transporte.

Dice mi hermana, que ya ha viajado alrededor del mundo, o al menos ha asomado las narices fuera de territorio telcel, que para mi sorpresa –aun tengo mis dudas –el metro de la Ciudad de México no es el más sucio del mundo. Yo hasta no ver no creer, pero según ella el metro más sucio que ha visto es en el que han filmado miles de películas: el de Nueva York.

Yo tengo mis dudas, porque el viernes me subí al metro, eran las nueve de la mañana. Mi recorrido en metro comenzaba en la estación 18 de marzo. El tren llegó y mujeres a mi alrededor esperaban ansiosas –por decirlo de forma apropiada –abordar el tren. Gracias a mi hábito, logró subir al tren en su mayoría de las veces, cuando me lo propongo. Al adentrarme en el vagón, comienzo a percibir un fuerte olor a condimento, carne, especias, salsa y algo de grasa. Cuando inspecciono a mi alrededor para averiguar de donde provenía, de pronto encuentro el origen: ¡una señora estaba comiendo unos tacos de suadero a las nueve de la mañana en pleno vagón del metro! Me revolvió el estómago horrible, eso y su forma de masticar.

Por su experiencia, me cuenta también, que el metro más confuso, es obviamente el del Distrito Federal. Y en esa afirmación no podría estar más de acuerdo, ya van cinco veces que me pierdo en el estúpido transborde de Pino Suárez, intentando llegar de la línea azul a la rosa. Esto es a causa de que los señalamientos en esta ciudad son de lo más contradictorios, y los del metro no son la excepción. El mayor referente para llegar a tu destino en el metro, sin morir en el intento es, en definitiva, seguir a la gente cual borregos en parcela.

Lo mejor de todo siempre es la tan buena educación de las personas. Por ejemplo, hace tiempo me subí al metro en la terminal Universidad, iba a 18 de marzo que es la penúltima estación de esa línea. A dos estaciones de Universidad se subió una tipa, que ahora que lo pienso se veía algo extraña, se sentó en el lugar reservado para personas discapacitadas. En la siguiente estación se subieron muchas personas, entre ellas dos señoras de edad avanzada y una de ellas con bastón. Una mujer le pidió a la tipa que le cediera el lugar a la señora con bastón. La tipa en cuestión, levantó la cara y le dijo con voz firme: No, y se hizo la dormida.

Yo no daba crédito a lo que había escuchado, cómo se atrevía a decirle eso. Entiendo que hay mujeres que con tal de que les cedan el lugar son capaces de cargar a su hijo de doce años, pero eso era inaudito, era evidente que la señora lo necesitaba y estaba en el derecho de reclamarlo. Además de eso la facilidad con la que le dijo que no me sorprendió. Me levanté y le cedí mi lugar a la señora, pero no podía creerlo. Son de ese tipo de cosas que no quisieras ver en el metro.

Y mi móvil para crear esta entrada, fue justamente de esas cosas que no me gusta ver en el metro, además de la gente desgraciada y mal educada, y además de los indígenas y personas lisiadas pidiendo limosa. Algo que por lo menos a mi me da más escalofríos es ver a niños vendiendo en el metro. En serio es una situación que cada día se me hace más insoportable cuando viajo en el transporte.

Por eso les decía que regresaría al tema de los vendedores ambulantes, que sospechamos checan igual que los trabajadores oficiales del metro. Una cosa es que tengas que aguantar el escandalo y los gritos –que más bien parecen chillidos –de los vendedores. Pero ver a niños de ocho a trece años vendiendo como lo hacen sus padres, se me hace espantoso, me dan ganas de decirles “¿Qué demonios haces aquí deberías estar en la escuela?”.

Ver hoy a dos niñas vendiendo, haciendo el mismo tono de voz de sus padres, hermanas o qué se yo, me recordó mucho a cuando fui a la ciudad de los niños. Siempre quise ir a la ciudad de los niños, cuando fui ya era muy grande para disfrutarlo, pero ahora me parece una atrocidad. Hacer que los niños ganen su dinero y se dediquen a oficios de grandes no me parece una orientación vocacional, me parece que les otorgan roles que aún no les corresponden.

Me recordó eso porque era un mini mundo, pasaba la madre de la niña vendiendo libros para colorear y enseguida le tocaba el turno a la niña vendiendo chicles, era como una representación de lo que veía en la ciudad de los niños, con la enorme diferencia de que esa niña estaba viviendo el mundo real y eso me dio mucha tristeza.

En fin hay tantas cosas del metro que me disgustan, y otras que no lo hacen, como el hecho de atravesar la ciudad de norte a sur en veinte minutos, pero si continuara escribiendo quizá no terminaría, así que hasta aquí lo dejo, no sin antes decir que en serio si me indigna mucho esa situación.

lunes, 5 de marzo de 2012

Experimento social


Me sentía como Renton en Trainsportting cuando decide dejar la heroína. Excepto por su conjunto de cosas que tenía a la mano para sobrellevar su adicción (me refiero al supositorio y la pornografía). Un poco así estaba yo esa noche, un poco sentí algo, sólo algo de desesperación, pero la prueba ha sido superada.

Decidí por, aproximadamente cuatro días, cancelar mi cuenta de Facebook. El reto tenía una razón algo boba, pero durante estos cuatro días significó más. El punto era hacer un experimento social. Después de reflexionar sobre estas cuestiones del: te extraño; te necesito; te quiero; las amistades, etc., me di cuenta que Facebook ha comenzado a ser importante para nuestra vida colectiva y personal.

Así que razón número uno para cancelar mi cuenta: pues nomás para ver qué pasaba. Créanme que lo pensé mucho, en Facebook desapareces, casi literalmente para ciertas personas. Sabes que si lo haces perderás el contacto con esas personas que te agradan demasiado, pero que lamentablemente si no es por esa vía, no sabrías nada de ellas. Aún así lo hice, porque de pronto, de pronto soy impulsiva.

Recuerdan que hace tiempo les comentaba de esa columna de Olallo Rubio donde decía que para dejar de angustiarse no veía noticiarios ni leía los periódicos. Pensé que necesitaba una razón más coherente que sólo el porque si, porque se me ocurrió. Luego me di cuenta que aplicaba la excusa de Olallo Rubio también para Facebook. Mis últimos corajes y que ha resentido mi estómago han sido provocados por el chisme maldito en Facebook.

Eso me llevó a la razón número dos: por salud mental y física dejaba estos días Facebook para relajarme y no estar metida en asuntos que no me corresponden o en su defecto que no me deberían de importar, y también debo confesar, para no sentir esa horrible ansiedad de que ella o él –cualesquiera, lo digo honestamente –me hablen, porque… pues ya fue mucho.

Y la razón número tres que, probablemente la gente normal pensaría  debiera ser mi razón número uno es: para no tener distracciones y avanzar en la tesina. Esa bien pudo ser una buena razón, pero el problema de las distracciones no radica en Facebook, al menos no es la única distracción, el internet es un cúmulo de distracciones. Lo malo es que es necesario incluso para las tesinas, tesis y trabajos de investigación.

El resultado fue bueno. Sentí mucha angustia al principio, como dos horas después de haberla cancelado. La costumbre me llevó varias veces a abrir la página principal de Facebook en lugar de la de Google. No duro mucho, aunque no lo crean. Me di cuenta que si, la red social se convirtió en una adicción pero quizá no en una muy grave. Al día siguiente había olvidado si quiera en revisar algo concerniente a Facebook.

La angustia de no checar Facebook, de hecho se generó porque las primeras dos horas después de cancelar la cuenta, las pase viendo vídeos, buscando noticias de posibles conciertos, googleando a bandas, cosas nimias que aunque no ayudaron a escribir con prontitud parte del marco contextual del trabajo que tenía que hacer, ayudaron a olvidarse de la casi necesidad que se había convertido revisar cada cinco minutos la página inicial de Facebook.

El segundo día, afortunadamente no la pase en casa, eso ayudo. Luego sin la distracción, comencé a leer y a leer sin control alguno, temas de la tesina por supuesto y una que otra fuera de él. También me dio la oportunidad de contestar  cuatro unidades de mi libro de inglés y achacó también a eso la buena calificación en mi examen. La costumbre se deshizo muy pronto.

No sé qué tipo de reacciones haya generado en ese mundo, porque a decir verdad se convierte en un mini mundo con una realidad simulada, mi inminente desaparición. Honestamente, tampoco me importa mucho, y escribo esto antes de regresar a ese mundo. Da un poco de temor, incluso pensé si no sería mejor borrarlo definitivamente al traerme tantas cosas positivas.

Primero que nada, si hubiera causado controversia mi desaparición sería muy triste, significaría que el mundo o al menos ese, tiene la percepción de que yo sin una cuenta de Facebook no existiría. Dos, el hecho de que no haya recibido mensajes y llamadas alarmadas de mi desaparición contiene un hecho negativo y uno positivo.

Por un lado es negativo porque eso quiere decir que a muchas de las personas que tengo agregados como “amigos” y su mundo es Facebook –lo dicen sus publicaciones, no yo –no les interesa si existo o no existo en su mundo ficticio, es triste pero como para el resto de la población ese mundo es importante, incluso o más que el mundo real, es revelador. O, sabían que volvería aunque eso también es triste, o, y eso puede ser más alentador, su mundo no es Facebook y en tal caso les va y les viene quien esta o no en él.

El lado positivo es que las personas con las que seguí conversando aún sin Facebook, no les interesa si estoy o no estoy ahí, porque mantener el contacto para esas personas va más allá de que una página te diga lo que hace el otro.

Aunque una de mis hermanas se dio cuenta de que había cancelado mi cuenta de Facebook hasta el tercer día. Bueno, mi familia es más cercana así que, aunque quizá hice una expresión de “¡duh!”, no fue tan grave.

Decidí regresar, después de mi experimento social, porque hay personas con las que, si, muy, muy tristemente, si no fuera por ese medio no sabría qué pasa con ellas, y porque a mi si me interesa mantener el contacto con esas personas. Y por otro lado porque Facebook se ha convertido en una excelente plataforma escolar, así que me sentía un poco perdida acerca de la información relacionada con la labor escolar.

Quien sabe si a la larga lo haga definitivamente. Cuando descubrí el internet y todo lo que conlleva, me trajo muchas cosas positivas, con uno que otro vicio. Alejarme de la red social, fue como cuando me voy de viaje, así me siento ahora, piensas y te das cuenta de cosas que sólo cuando estas lejos puedes ver.


jueves, 1 de marzo de 2012

Sueños



Hoy quizá hice algo atroz, algo que no había hecho desde hace mucho tiempo: tomar una siesta por la tarde. Lo hice porque sé que dormiré tarde y porque la única forma de concentrarme empieza a eso de las once de la noche. Pensé: “bueno ya que dormiré tarde entonces, duermo ahora para que no me de sueño más noche”.

Únicamente hacía eso de las siestas cuando iba en la secundaria. Fue ahí donde comenzaron en serio mis problemas de insomnio. Moría de sueño a eso de las dos o tres de la tarde y dormía aproximadamente cinco horas por la madrugada. Después gracias a que mi padre lo consideró un mal hábito y por supuesto, las siestas significaban agudizar mi problema de insomnio, lo dejé.

Hoy tomé esa siesta. Realmente la necesitaba, llevo tres días durmiendo tarde. Y no es mucho, conozco a gente que no duerme, aunque eso siempre se me hace biológicamente una atrocidad. Pero la verdad después de mi enfermedad y dejar de comer tantas cosas, no me queda energía para soportar tales jornadas.

No fue complicado conciliar el sueño, lo hice rápidamente. Después comenzó todo. Amo dormir, a quién no le gusta, sólo hay algo que no me agrada de esto de dormir: los sueños. Los míos, en su mayoría, son especialmente perturbadores y extraños. Lo son aún más cuando involucran a gente que conozco con situaciones no muy alentadoras. Algunos sueños –de esos, puede que sean más pesadillas –se han reproducido en la realidad.

Soñé sobre un sueño. Así es, de esas veces, seguro les ha pasado, no es que yo sea un espécimen raro o sorprendente, que en tu cabeza esta la imagen tuya durmiendo, y esa imagen comienza a soñar. Intenté despertar porque esa sensación es horrible, sentía mis parpados pesados, alcancé a ver cosas de la realidad, como mi pared, mi cama, incluso mis tenis, pero algo me aferraba al sueño, quizá el cansancio.

Luego en esa imagen mía durmiendo, cosa que en realidad estaba haciendo, vi una silueta negra encima de mi, aplastándome. Dentro del sueño, de mi sueño –ya sé suena loco –buscaba ayuda para quitar esa escalofriante silueta. Entre más quería despertar, tanto en mi sueño como en la realidad, me sentía como si estuviera flotando, incluso pude sentir como mis piernas se movían un poco.

Dentro del sueño de mi sueño, ocurría algo extraño. Yo huía de algo o de alguien, en un intento desesperado corría, pero en los sueños jamás corres lo suficientemente rápido para que un terrible destino de alcance. Intenté repetidas veces despertar; moverme; correr; gritar… no podía hacerlo. Sólo sentía un miedo irracional. Logré abrir los ojos, no estaba consciente, eso fue muy raro. El cansancio, el sueño, algo hizo que volviera a cerrar los ojos y continuar con el miedo, no sin antes corroborar que movía las piernas de verdad.

Dentro de la irracionalidad de mi sueño, tuve un pensamiento muy del mundo real y tonto a la vez. Pensé: “estoy teniendo pesadillas porque me dormí de lado, tengo que moverme”. Para cuando ese pensamiento dominó el sueño y a mi también, me moví pero también decidí que quizá era momento de terminar esa siesta que más que ayudarme fue todo lo contrario. Abrí los ojos fuertemente. Busqué mi celular, vi la hora y dije en voz alta “ya es hora de hacer mi trabajo”. No había ruido.

Dormir es bueno cuando descansas. Pero la parte de los sueños, es un poquito complicada. Si tuviéramos fórmulas como Stéphane en la Ciencia del Sueño, y pudiéramos elegir qué soñamos y con quién, sería increíble, pero al menos como los mismos sueños, eso sigue siendo una ficción.