sábado, 11 de febrero de 2012

Sólo 100



Hemos llegado a la entrada número cien desde que re reabrí el blog. ¿Pensaban que tenía tema especifico para esta entrada? Sinceramente lo pensé cuando descubrí que estaba a diez entradas de esta. Casi la hubiera planeado, pero mis planes jamás funcionan. Aunque guarde un pensamiento para esta entrada, uno que se quedo alojado en un corto y a la vez largo tiempo.

Recuerdo la primera vez que escribí en el blog de Myspace, si, del Myspace. Supongo que al principio si deseaba que la gente me leyera, cuando no logré la atención de nadie, me di cuenta que no necesitaba lectores, sólo escribía las experiencias y pensamientos que me llegaban a la mente.

Quizá y creo que está fundamentado, piensen que me quiero dedicar a escribir. No lo quiero. Vender algo que es un pasatiempo, casi una necesidad, para mi, es una idea que sólo pensarla me causa nauseas. Además, de por supuesto pensar: ¿quién diablos querría algo que yo escribiera?

Cuando entendí Facebook y decidí publicar el enlace del blog por ahí, me dio muchísimo miedo, debo reconocer. Como se habrán dado cuenta soy bien predecible, hablo de las mismas cosas y con frecuencia escribo mucho acerca de lo que pienso y siento. Soy un libro abierto. Eso me daba miedo, que la gente que no me conocía e incluso la que si lo hacía, leyera a esa Daniela.

Después ese miedo se aminoró, no ha desaparecido, siempre me da miedo que llegue alguien a leer esto y piense que soy una demente. Aún me sigue importando lo que los demás piensen. La verdad, jamás imagine que las personas a mi alrededor comenzaran a leerme. Me sentía halagada y sorprendida, y también, con mucho miedo. Ahora es un poco más normal.

Escribo porque me gusta, no es una vocación para mí. Escribo porque es una necesidad, un gusto, un pasatiempo. No sé qué haré de mi vida, lo he dicho millones de veces, pero quizá no esto. Y por supuesto, no tiene ningún valor en absoluto, no hago crónicas, ni reportajes, ni artículos, ni columnas. Hago lo que cualquiera de ustedes haría, contar experiencias propias.

Así, llego al post número cien. Cuando vi lo cerca que me encontraba del número salieron y salieron un sinfín de temas. Al publicar el enlace de una nueva entrada en Facebook bromeo con la destrucción del blog, no porque lo vaya a hacer, ya lo explique muchas veces aquí. Más que nada porque creo que hay un asunto profético-presagio con esto. No soy muy supersticiosa pero con frecuencia ocurren cosas extrañas. Como mis sueños.

1 comentario:

  1. Felicidades por esto, yo lo he intentado y nunca pasaba del post número 2...

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