lunes, 16 de enero de 2012

Si quieres que los vecinos se despierten tendrás que gritar aún más fuerte



Esta enfermedad acabará matándome. Mi problema con el estómago achacó mi pérdida impresionante de peso -12 kilos desde que me enfermé- por lo tanto trajo como consecuencia la ya creciente caída de mis defensas y enfermedades, una tras otra. Lo curioso es, que me haya llegado una enfermedad justo un día antes de entrar de lleno a mi rutina.

Quisiera dejar mis presagios a un lado. Eso del trimestre par o impar; eso de que así como te van los primeros quince días del año, te irá todo el año. Bueno si, realmente no creo en esas cosas. Pero es curioso. De cualquier forma no se necesita un presagio para saber que tendré que hacer todas las cosas que no hice en vacaciones con este estado de salud.

No, no son presagios, son consecuencias de las que estamos conscientes pero aún pensamos que podemos engañarnos a nosotros mismos.

Hoy no fui a la escuela por lo enferma que me encontraba, durante el día mejoré y luego fue muy raro pensar: mañana voy a la escuela. De pronto mi página de noticias de Facebook se lleno de estados cuyo tema era el termino de la carrera, eso fue aún más raro. Si, por un momento pensé que era la única que lo pensaba, pero sigo creyendo que soy la única que lo piensa de un modo distinto. Esto se acabará pronto, avanzará pero no estoy cien por ciento segura de sí yo avanzaré con él.

Modo: no sé qué dientres con mi vida. Por ahora sólo quisiera que mi salud mejorará, tener un poco de esa garantía, debo dejar las intensidades a un lado y pensar en las banales cosas de la vida que me la alegraban.

Mis vecinos ponen música a todo volumen y curioso también es, que en estos dos días de mi enfermedad ni siquiera notara si habían subido el volumen a su estéreo. Me quedé sin voz, en muchos sentidos, tanto literal como mentalmente, aunque suene extraño. Voy a tener que gritar aún más fuerte para que se despierten mis vecinos, como dice Annie Clark.

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