sábado, 21 de enero de 2012

Dame un abrazo



Comienzo a pensar que tengo algún extraño problema con el género. Eso o hasta ahora me doy cuenta de las tantas y tantas diferencias que existen cuando estas en compañía de un hombre y de una mujer. Creo que ya había comentado esto antes: tengo muy pocos amigos hombres, e increíblemente muchas amigas.

Necesitaba una entrada que pudiera coincidir con la foto y esta es la ocasión. Desde hace unas semanas atrás me percate de algo muy extraño para mi. He convivido mucho tiempo con mujeres, desde mis hermanas hasta mis amigas. Encontré una gran, gran diferencia entre un amigo y una amiga. Los abrazos.

No quiero menospreciar a las mujeres en este ámbito. Imagino que se debe a la naturaleza misma. Los abrazos entre hombres y mujeres son especialmente agradables, no sé cómo describirlo, simplemente son mejores.

Las mujeres son muy cálidas en su mayoría, son tiernas y delicadas, también en su mayoría. Los hombres son más pasionales en ese aspecto, más fuertes y algo descuidados. Es una especie de complemento, los abrazos son todo eso en su conjunto. Deben ser como arrebatados pero cálidos.

Existen personas especialmente fáciles para los abrazos. ¿Cómo decirlo? Pues si, son expertos en abrazos. No los ves y dices “seguramente da buenos abrazos”, lo sientes y ya. Hay otros en cambio que quizá no sean tan buenos, pero por el cúmulo de sentimientos que existe entre esas dos personas los hace especiales.

Estaba recordando. Tengo pocos amigos, hombres, algunos no son tan expresivos, de todos los que tengo, no todos me abrazan. Pero debo confesar que prefiero el abrazo de un amigo que el de una amiga. Y no es por rechazarlos, cualquier abrazo es bienvenido, simplemente a veces los abrazos entre mujeres suelen convertirse en monótonos. Lo que no con los hombres.

He conocido a muy pocas mujeres que tengan ese don especial del abrazo. Aún recuerdo eso que me decía mi amiga Gaby “tú abrazas como si no quisieras soltar a las personas”. No sé si sea así. Gaby es de las pocas personas que  tienen ese don del abrazo y es mujer.

Al final no me puedo quejar, la verdad, he recibido muy buenos abrazos. Sólo hay unos que me causan alguna especie de conflicto: los largos, largos, que dicen tantas cosas no expresadas con palabras. No es que no me gusten, sólo que en ocasiones, quisiera que esos abrazos hablaran.


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