domingo, 18 de diciembre de 2011

Lecciones que nunca aprendí



Ayer vi algunas fotos aleatorias. Encontré una muy linda que es la que miran en este momento o en algún momento lo hicieron. Recordé que tengo una cámara así y también recordé la primera vez que tome una cámara así.

Mi papá tenía una cámara así, la verdad no recuerdo la marca, tenía nombre oriental, aún no soy lo suficiente hipster para aprenderme las marcas y los modelos de las cámaras. Pero a mi papá le fascinan esas cámaras. Un día quise usarla y como no era de aquellas que sólo le apretabas el botoncito y ya –como todo el mundo tenía y que mi papá se rehusaba a comprar y utilizar –le exigí que me enseñara de menos a disque enfocar ese aparatejo.

Cuando disque aprendí a hacer eso, no solté la cámara y una vez que entré a la carrera, la cosa que más me emocionaba era la fotografía. Acabe realmente decepcionada y también me di cuenta que en realidad nunca aprendí esas mini lecciones de cómo enfocar en la cámara que mi padre con tanto esfuerzo me enseñó.

Fue como recordé que soy así. Me enseñan cosas que en apariencia aprendo pero luego me doy cuenta que nunca aprendí. Desde esa cosa tan sencilla de aprender a recoger tu cuarto, pasando por las matemáticas, los cursos de redacción, las lecciones de cómo usar esos aparatos horribles “comunicativos”, hasta las grandes lecciones de la vida.

Nunca aprendí que debes ser agradecido con todo lo que se te presenta sin quejarte, ya que todas son oportunidades; nunca aprendí a que las cosas que siempre llamamos como “nuestras” nunca son nuestras, ni nuestros padres, ni nuestras hermanas o hermanos, ni mucho menos nuestros amigos; nunca aprendí a ser ordenada y nunca aprendí esa canción que me costó tanto trabajo.

Ahora pienso, cuando veo el título de mi entrada “no sé leer” que quizá también, nunca aprendí a leer y a escribir. Para qué existen las lecciones si nunca se aprenden. A veces me pasa que tomo una decisión, decido por ejemplo, ir a esa reunión, a esa fiesta, a esa clase, a ese lugar, cuando todo me decía que no fuera –mi superstición es grande y también las señales o intuiciones a las que uno reglamentariamente debería hacer caso –vas a aquél sitio, a esa clase, a esa fiesta, a esa reunión y es un desastre. Otro día, la misma situación… vas, nunca aprendes.

Sólo espero que llegue algún día donde mi capacidad de retención o en general mi capacidad me permita por una vez aprender la lección. 

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