sábado, 10 de diciembre de 2011

Christmas Lights II



¿Se acuerdan lo que hicieron por estas fechas el año pasado? Yo acabo de recordarlo, porque fue justo cuando empezó  todo, fueron casi las mismas razones que me llevaron a escribir la parte primera de una entrada cuyo título es similar.

Ahora no estoy tan frenética con aquello de las luces navideñas. La verdad ni siquiera me di cuenta cuándo comenzaron a poner esas luces mis vecinos en sus diminutas ventanas de los departamentos. Quizá se deba a que antes tuve que percatarme de las luces de mi ventana, que no pedí, no quería pero están ahí, insistentes.

Eso no quiere decir que mi repudio por la navidad haya desaparecido. Odiaré la navidad y dudo muchísimo que algo me haga cambiar de opinión. De hecho este año es aún peor, eso de adelantar las compras navideñas, los aguinaldos y vales de despensa han hecho que esta ciudad se convierta en un mayor caos de lo que ya es.

Hoy hice algo que pocas veces me atreví a hacer anteriormente. Salí a dar un paseo, como me dijo el jardinero de la colonia cuando me vio salir. Cuando me lo dije lo pensé y estuve de acuerdo con él, era la mejor forma de describir lo que iba a hacer el día de hoy.

Comencé por mi sitio de lectura, pero decidí que no tenía tantas ganas de leer y comencé a caminar y a caminar, hasta que me di cuenta que caminé todo paseo de la Reforma, hacía frío pero no importo, oscureció mientras caminaba y vi encendidas todas esas luces navideñas que no guían hacia ningún lado, que sólo cambian intermitentemente, que son inútiles.

La navidad es lo mismo, siempre es lo mismo, por eso me choca y la odio como la odia el Misery Bear. Ese oso es tan miserable.


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