miércoles, 2 de noviembre de 2011

Soñar despierto



Usar mi imaginación a veces no es tan complicado, sobre todo cuando esta incentivada por una serie de películas, libros, imágenes, música, puede llegar a ser sencillo, casi intuitivo. El horóscopo define a mi signo como uno soñador, idealista y muy volátil, a veces estoy de acuerdo.

Tal vez son las fechas, mi imaginación empieza a volar. Tampoco sé si se trate de paranoia, no, esa llega con otras circunstancias. Por ejemplo los sueños, son cosa tan extraña y bizarra; también tengo un pequeño problema con los sueños, con mis sueños, pasan cosas extrañas, como revolver momentos con personas y saber pensamientos y situaciones que no están explicitas en el sueño pero que infiero. Raros muy raros.

Me preocupa un poco mi estado de ensoñación. De nuevo escribo sobre un tema soso, pero quizá hasta les ha pasado. Cuando una idea ronda por tu cabeza una y otra vez y entonces creas todos los escenarios posibles ante esa circunstancia determinada, agréguenle a eso canciones, personajes, situaciones anexas inverosímiles vistas en alguna película, serie, súmenle frases leídas en cualquier libro y entonces sale, sale la cosa más inverosímil.

En clases hemos visto que los libros son para eso, porque al ser humano le hace falta eso que esta escrito, quiere ser el héroe, el villano, la víctima, el mesías, todo al mismo tiempo, busca ser así porque en su patética vida no habría la misma emoción, no habría la misma situación fantástica, arriesgada, temeraria. Somos tan ordinarios que necesitamos de ese toque de fantasía, de ese podría ser, para sentirnos vivos.


Yo necesito eso, eso que leí, eso que vi, eso que escuché, lo necesito y entonces comenzaré como hace casi dos años a caminar como zombie, a quedarme ensimismada frente a la ventana esperando aquella emoción, deprimiéndome por no tenerla conmigo, por no ser como ella, ni tener lo que ella tiene.

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