viernes, 18 de noviembre de 2011

Revolución



Estaba pensando en muchas cosas, me ha pasado últimamente. Pero esto, esto salió de un día en el camino, como tantas veces, donde escuchaba una estación de radio –forzosamente- y de poco prestigio debo admitir, en el camión. La locutora en turno leía mails de personas a partir de la pregunta “¿qué opinas de que se vendan artículos navideños ahora?”; cual sería mi sorpresa que varias respuestas repudiaban el hecho. Y una de ellas mencionó algo así:

“Todavía no pasa la revolución y ya están vendiendo artículos navideños”

La verdad, me sorprendió el comentario y comencé a pensar en eso. La Revolución Mexicana, en realidad, es una fecha más en nuestro calendario, me pregunté por qué pasaba tan desapercibida, no es como que encuentres por estas fechas miles de banderas o imágenes de Pancho Villa o Zapata en cada esquina; o que los automóviles comiencen a usar banderas como el 15 de septiembre, con esto no quiero decir que así lo desee, ciertamente no, sólo es algo curioso que eso no suceda,  puesto que somos propensos a volvernos “patrióticos” con esos asuntos.

Primero pensé que era una fecha desapercibida y sólo considerada como día feriado por qué si, como los tantos que suceden y nadie recuerda por qué faltan a la escuela o al trabajo; pensé que era porque al grueso de la población, eso, no les importa. Luego me di cuenta que era algo más. Con esto de la escuela he leído algunos libros y dos fueron acerca de la Revolución Mexicana, debo admitir que algo dentro de mí movió, pues de hecho es incluso tema de mi tesina.

Cuando escribí mi reporte acerca del libro ¡Vámonos con Pancho Villa!, le pregunte a una amiga cuál era la etapa dentro de ese sentimiento “patriótico” que más le calaba, si la Independencia o la Revolución; ella me contesto sin pensar “La Revolución, fue lo peor, no sirvió para nada” después de eso escribí algo así como “La Revolución es una etapa sensible y turbia”, realmente creo que en eso radica la poca importancia que se le da a la fecha.

Como ya les había dicho antes, creo que hay cierta falta de ídolos en un terreno cultura, por eso vemos tantas cosas inverosímiles, sí, son necesarios, necesitamos seguir teniendo fe en nuestra humanidad. También pienso que hacen falta líderes, no, no llegará un mesías que nos salve de esto, pero hacen falta verdaderos líderes, aunque quizá no lleguen pronto, la gente esta escéptica y también es ignorante… somos ignorantes.

La gente, la población de verdad no cree en las revoluciones. Cuando escribí también ese pequeño reporte, afirme que la revolución fue fallida, de vuelta mi profesor me puso ¿qué acaso no todas son así?, es verdad todas las revoluciones son fallidas, eso es muy triste, y eso aumenta el desinterés, nadie cree, en verdad que algo pueda cambiar con una revolución, la nuestra se convirtió en un día feriado.

“…Necesitaba otra cosa el país, pero quién sabe qué” afirmó Revueltas, aún no lo sabemos con exactitud, estamos en un estado de incertidumbre constante. La Revolución no cambio nada, estamos como estamos, las noticias lo confirman: los helicópteros siguen cayendo, los impuestos siguen subiendo; la violencia está tocando nuestras puertas; la gente sigue con la venda en los ojos, qué necesita el país.

¿Y cómo pedirle a las personas que abran los ojos? Cómo hacerlo, en esta cotidianidad, en los distintos problemas, sumergida en el estrés, el desasosiego, el trabajo en exceso. A esas personas, a las que se parten la espalda trabajando y que saben una realidad muy distinta a la que nuestros gobernantes barajean en las altas esferas, escribió José Joaquín Blanco: “Necesita uno estar completamente lleno de salud y prosperidad, bien encerrado en su propio orden, para no gritar, totalmente trastornado: “¡Carajo, en qué pinche mundo vivo!”, todos gritamos eso porque carecemos de orden y prosperidad.

Ahora que termina mi trimestre, tengo que confesar: cuando nuestro profesor propuso que todo el curso leyéramos autores mexicanos, no me agradó del todo la idea, pero igual eran libros. Me alegro que lo haya hecho, descubrí unos libros extraordinarios de literatura mexicana, independientemente de adquirir algún sentido a la nación, si es que ese concepto aún podemos aplicarlo a este país, creo que me sirvió más allá de eso.

Vivo aquí, aquí me crié, no puedo desligarme de mi entorno, tengo que reaccionar, esta es mi forma de reaccionar, porque no me es ajeno. Y aún más, imagino que como parte de ser ciudadana de un país, invariablemente obtienes cierta identidad nacional, un estilo de vida también, por muy desorbitado que uno se sienta en su propio país. Soy lo que soy, también por vivir aquí.

Entonces ¿qué significa para nosotros el veinte de noviembre? ¿En serio dejaremos que siga siendo un día feriado?, necesitamos contestarle a Revueltas, decirle qué es lo que necesita el país, debemos creer en nuestras capacidades y facultades. Tal vez hoy estoy de grillera o con actitud subversiva, pero por lo menos es algo en lo que debemos pensar, no, no sólo pensar, analizar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario