viernes, 4 de noviembre de 2011

Ocasiones



Peligrosamente se acerca diciembre, soy una amargada. Me da terror esas fechas, son épocas como de amor y cariño incomprensibles por parte de las personas, realmente da miedo. Lo único bueno siempre era la comida, supongo que me iré olvidando de eso, y los regalos se terminaron hace mucho tiempo.

Acaba de pasar día de muertos y la irritante pero ya costumbre de “Halloween”; antes de eso pasó septiembre con las fiestas patrias y culminará todo en el deslumbrante –lo digo literal –paso a la navidad.

Aún no me explico porque la gente tiene esa afición a adornar sus casas para tales ocasiones, lo qué es más, cuál es la verdadera función de adornar las casas. Supongo que hasta cierto punto, todo dentro de los hogares es un adorno, es para apropiártelo y saberlo tuyo, entiendo esa parte, pero si es la independencia, día de muertos, la revolución, navidad, qué significa.

Ahora ya no me puedo quejar, de lo que tanto me burle se ha adueñado de mi propia casa. Un día llegué de la escuela y… (inserte música dramática) ahí estaba esa bandera colgada bajo la ventana. Quise regresarme enseguida.

Es el resultado de vivir con personas. Las personas, no son tan buena compañía, por algo ese refrán de “más vale solo…”. Tuve que soportar ver, de forma vomitiva esa bandera y algunos adornos más dentro de mi casa. Afortunadamente esa enfermedad del adorno ataca más a otros vecinos y se puede contra restar el efecto causado por la bandera al revés colgada debajo de mi ventana.

Pero llegó día de muertos. Todos los días de la semana que paso y la anterior a esa, quise patear ese muñeco espantoso que estaba en mi ventana. Paso la brujas de foamy pegadas en las paredes, paso la calavera colgada en la puerta, paso las millones de flores cempasúchil que había; pero el muñeco en la ventana ya era una grosería.

Nuevamente mis vecinos superaron la espantosa decoración de mi casa, eso no quita la vergüenza que me daba asomar la cabeza por mi ventana. No sé qué suceda para navidad y año nuevo, pero definitivamente estar en casa, ya no es una opción.

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