lunes, 28 de noviembre de 2011

My Girl



“Ya me cansé de escuchar a los Killers, vamos a poner otra cosa… déjame pensar, ¡ah si! Ya sé qué podemos poner, espera deja cambio el disco… mmm bueno, te voy a poner una canción, a lo mejor ya la has escuchado, me gusta mucho, me da penita porque es viejita, es como de papás, pero es muy bonita, esa es la canción que me gustaría que me dedicaran, te la voy a traducir…

[El disco comienza a rodar dentro de los discman, el timbre característico de pasar de canción suena, un poco de silencio y se escucha…]


El fin de semana estuve escuchando esa canción, eso es lo que pasa cuando una canción hace que recuerdes momentos, para bien o para mal, la música tiene ese mágico poder de recordar, de vivir, de alegrarnos y entristecernos. Me acordé como aquel día frente al metro y las rejas de la escuela, fue tan vívido.

Tenía razón, cuando comenzó la canción sonreí pero la mire con algo de desconcierto. Ella sonrió, alargo esa sonrisa y soltó una risita nerviosa, de vergüenza, y comenzó a decirme qué decía esa canción (Tengo el brillo del sol) la miré y luego volteé a ver a la gente mientras intentaba concentrarme en la letra (en un día nublado).

Comencé a relajarme y sonreí aún más (supongo que dirás), la gente dejo de existir un momento, mientras nos encontrábamos sentadas en el piso en una estación del metro (¿qué me hace sentir así?) y entonces ella entonó: My girl, my girl, my girl, talkin’ ‘bout my girl…

Y ese es el modo en que una canción jamás podrá olvidarse a pesar de esta memoria tan olvidadiza, esa es la forma en la que una persona no puede salir nunca de tu vida. Lo recuerdo porque ahora que tengo conflicto con eso de mis amistades, la extraño más que nunca y le agradezco ser “a todas margaras” como ella me decía, conmigo. Y también debo confesar que, su un chico se acercara me gustaría que me dedicara esa canción.

Te extraño Goby wan… you’re are my girl

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