miércoles, 9 de noviembre de 2011

Bajo perfil



Ayer sucedió algo en una clase y me hizo recordar aquello acerca de mi bajo perfil. Resulta ser que el profesor titular del grupo en el que estoy entrego unos trabajos que hicimos en equipo. El de mi equipo le gustó bastante y cuando dijo los integrantes del equipo hizo algunas expresiones cómo: “Claro, claro donde este Anahí, debe estar bien el trabajo”; “bueno, bueno qué decir de Daniel, muy trabajador”. Así es, omitió a esta triste personita, y me puse a pensar.

La verdad no me sorprende, tampoco me hace sentir mal, tal vez si pero no mucho. Mantengo mi bajo perfil y lo hice desde muy pequeña, puedo atribuirlo también a la timidez y al miedo irracional que siempre he tenido, junto con mi insuperable inseguridad, está bien, contextualizamos.

Cuando era un moco y posiblemente un enano, en mis años de primaria me ocurría seguido que sabía las respuestas a las preguntas de historia, con frecuencia de las otras materias, excepto de matemáticas. Por mi miedo, inseguridad y timidez no las decía, se las decía a alguna amiga y con suerte, si alguien la escuchaba la decía en voz alta y la profesora lo o la felicitaba. No me molestaba en lo absoluto.

Eso de que todo el mundo te diga que estas bien, que eres bueno nunca ha sido lo mío, sí aunque suene difícil de creer, así soy. La única vez que no hice eso fue en la secundaria cuando hacerme notar por mi ñoñes hacía enojar a mis compañeros y eso era muy divertido. No soy una buena persona.

De ahí en fuera, algo pasa, soy yo más bien. Los profesores jamás recuerdan mi nombre o les cuesta muchísimo aprenderlo, siempre es como “¿cómo te llamas?” “¿y tú eres…?”. Durante mis tres años en la universidad por lo menos tres profesores me han dicho que tengo un problema con no hablar en clase, pero pues ¿para qué? Para decir sandeces como la mayoría de mis compañeros a lo largo de la carrera.

“Sí lo sabes por qué no participas”; “eres buena alumna, pero no participas y eso no hace que destaques”; “posiblemente hay personas que tengan ideas que decir pero no las dicen”, si lo he escuchado. Mi pretensión no es que el mundo me admire y alabe. La verdad sí, siempre he dicho mientras más invisible sea mucho mejor.

Luego llegó a mi mente todas aquellas personas que tampoco hablan en clase, que no participan y debo admitir que llegue a pensar de ellas “y ellos ¿qué? Qué hacen aquí, qué talento tienen”. Lo pienso dos veces y encuentro que soy parte de ellos, que con toda seguridad compañeros míos han pensado eso de mí. Nuevamente me doy cuenta que la elección de mi carrera fue un grave error.

Aún así, mantengo mi bajo perfil, porque me gusta de esa forma, eso de que las personas te miren en la calle por tu peinado, por tu vestuario, por lo que sea, es bastante desagradable, a mí por lo menos me hace sentir incómoda. Como, insisto, no podemos vivir en una cueva y ser ermitaños, prefiero mi bajo perfil, aunque no tenga talento alguno. 

1 comentario:

  1. Tengo comentarios, muchos comentarios al respecto pequeña Otick, pero se los diré la próxima vez que la vea...insisto, vivimos de forma similar.

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