sábado, 17 de septiembre de 2011

La risa en vacaciones III


Han concluido mis vacaciones. Parecen algo lejanos los días sin preocupaciones, no quiere decir que presagie algún tipo de preocupación, muchos dirán que tal actitud podría traer consecuencias negativas. Por ejemplo, cuando una persona le pregunta a otra sobre su estado y la respuesta es algo así como “pues, estoy”; “pues… bien, creo” o algún derivado, inmediatamente empiezan a juzgarte. No lo entiendo sólo eres honesto, pero al parecer al grueso de la población no le interesa la honestidad, hacen la pregunta al aire.

Puedo decir que han sido las vacaciones más extrañas que he tenido y no tanto en un aspecto negativo, fueron diferentes y me agradaron. Mi rutina de vacaciones hubiera sido algo como: dormir a las tres de la madrugada viendo videos por internet, levantándome a las 12 de día sin desayunar, por la tarde, como a las cinco, comer un grasoso hot dog y por la noche llenarme con una buena dotación de frituras.

Sí, mucho influyó mi enfermedad no sólo en la convivencia con las personas a mi alrededor, aún no me considero una persona saludable, quizá lo sea cuando comience a hacer algo de ejercicio. También en mi actitud, sigo sintiéndome triste por el hecho de no comer chocolates, aún es lo que más me duele. Pero he dejado a un lado mis pésimos hábitos alimenticios y simplemente ya hay alimentos que no puedo ni mirar.

Mala idea para mi paladar y mi estómago las fiestas “patrias”, tema a parte merece esto. Díganme amargada, bueno, no es raro, pero odio los fuegos artificiales en cualquier festividad, odio las banderas patrióticas en las casas, hasta el adorno para el automóvil me molestaba. La gente en este país no está consciente del todo o es su forma para aliviar la inquietud generalizada, si, son formas, todavía no evolucionamos como pensaba Nietzsche.

Pasaron muchas cosas, conocí a nuevas personas, eso fue bueno, pensé en tantas cosas también, olvide otras tantas, me enojé, me sentí alegre, angustiada, libre… son muchas emociones, quizá por eso fueron extrañas. Nuevamente generé expectativas en mi vida, en general, y compruebo que eso de generar expectativas no lleva a nada bueno. Acabe viendo 500 días con ella. Mala idea. Algunas de mis relaciones interpersonales no son las mejores.

Después de mi semana en soledad; de la invitación a la iglesia cristiana; los hipsters; las bodas; de los cambios dentro de mi hogar que ya no es un hogar; de mi enfermedad; del calvario y enojo por esa misma enfermedad; después de ver a amigos antaños; de hacer nuevas amistades; de visitar museos y lugares; de retomar la lectura; de platicar; de escuchar; de reír; de llorar; de recordar, me preguntó qué pasará. La verdad temo un poco, soy una pequeña cobarde para los cambios.

Último año universitario, de esa escuela que tanto me quito y que tan poco me regalo, mi amargura general al hablar de la escuela, tal vez sólo son malas experiencias, trataré de moderar mi conducta. La verdad tengo sentimientos encontrados. Imagino que es normal.He estado escuchando a Zoé, tiene que ver con eso de las añoranzas. Veremos qué sucede el lunes.

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