viernes, 30 de septiembre de 2011

Impresiones


He entrado a la escuela, después de unas vacaciones singulares. Al fin, me alegró que no hubiera sorpresas, me he dado cuenta con el tiempo, que las sorpresas no son algo tan agradable, por mi afán casi controlador prefiero saber cosas con anticipación, es mucho mejor. En fin, ya sabía cuáles eran mis profesores, no todos, y quiénes serían mis compañeros, no había vuelta atrás.

Sí, lo admito, hubo un momento en mis vacaciones en las que pensé seriamente, si esa área de concentración realmente me iba a ser útil en mi vida profesional y si había elegido correctamente. Y llegan aquí mis primeras impresiones sobre lo que será mi último año en la universidad.

El primer día me demostró que sin duda alguna debía estar en aquél salón. No extraño el edificio de comunicación y a pesar de llevar tan sólo dos semanas en la escuela casi se me olvida que existe. Lo dije muy firmemente “no quiero volver a pisar ese edificio” en definitiva lo estoy logrando.

Por otro lado, las clases. Son maravillosas, no es periodismo, son más clases de literatura que de otra cosa, lo que me encanta; y entonces se resolvió aquel embrollo en mi cabeza de si esto me serviría para mi vida profesional… no, no servirá en nada, dentro de la vida profesional poco importa que hayas leído una o dos novelas mientras sepas editar, diseñar, grabar y jalar cables.

No, no servirá a mi vida profesional, pero servirá de mucho a mi vida en general. Al menos me harán una persona que tenga temas de conversación, esos siempre salen con algún tema o detalle curioso. Y también lo pensé, y llegué a la conclusión de que después de terminar la universidad vienen un sinfín de obligaciones y la vida no será la misma, si es así entonces para qué mortificarme por aprender cosas que tengo que aprender afuera.

Soy joven, me dirán muchos, y si, basura, soy joven y aunque tuviera 45 años, pienso que haría algo que me mantuviera satisfecha. Varios pensarán: “claro, eso dices porque tienes todo el tiempo del mundo, eres muy joven”; es bien raro escuchar eso, pues me sorprende como esas personas pueden asegurarme un futuro cuando yo no puedo afirmar estar aquí dentro de diez años. Pero mientras haré lo que me plazca y con lo que me sienta cómoda.

Mis primeras impresiones: me va a gustar, voy a disfrutar de nuevo la carrera, me reencontraré con mi primer pasatiempo que descubrí hace muchos años: la lectura, quizá, o al menos es una meta, me volveré una lectora perceptiva, espero conocer más de esta ciudad donde me planto todos los días y sé que tendré momentos muy relajados y otros donde no, mi carácter me lo impide, y lo más importante, podré escribir muchísimo. Estoy satisfecha.

Por cierto, terminó ese bloqueo lector que me había dado desde hace unos meses, retomé la lectura con los brazos abiertos, aunque aún tengo que leer en lugares públicos, extraño, lo sé.

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