martes, 20 de septiembre de 2011

Cambios


En los últimos meses he experimentado muchos cambios. He llegado a pensar que soy demasiado redundante, quizá sea así, no los culpo si algún día llegarán a reclamarme eso. Le temo a los cambios, mi experiencia me ha dicho que son malos, los pequeños y grandes cambios son malos a la larga, al menos eso me ha dicho mi experiencia.

Si un día cambias de lugar aquella pluma de tinta negra que siempre estuvo fuera de su lugar convencional y decides en un momento determinado cambiarla de lugar, está bien, pasarías por una persona ordenada. Llegará otro día donde te llamen por teléfono, tengas que tomar un recado y no, no encontrarás esa pluma de tinta negra porque no esta en el lugar desordenado donde siempre estaba.

Ya lo sé, esa experiencia solo demuestra lo desordenada que soy. Pero los cambios grandes son aterradores. Exagero, otras experiencias han sido positivas, lo sé, pero cuando algo sustancial en tu vida, algo de lo cual dependes, algo que te daba seguridad de pronto cambia es como si tu composición se alterara.

Suena ridículo y también algo fetichista, pero imaginen esto, pongan en su mente su casa o algo mucho más íntimo, su recámara, visualicen o si están en ella véanla detenidamente, sienten el confort y la seguridad. Después imaginen que un día regresan a casa y ven todas sus cosas fuera de lugar, incluso unas en la basura, no encuentran ese suéter favorito, cambiaron las sábanas de su cama... ¿No sienten esa incomodidad e inseguridad?

Las personas cambian constantemente. He escuchado mucho en estos días aquello de “no eres reemplazable”, está bien lo acepto, es algo que casi por inercia sabes, desde la educación básica te inculcan esta frase para mejorar tu autoestima y es cierta en algún punto. Como el hecho de que en el planeta eres único, el único tú. Nadie me puede reemplazar, es cierto.

Lo que también es cierto es que como seres humanos estamos siempre en búsqueda de nuevas cosas o al menos de algo que nos haga estar bien. Y en tal caso no somos reemplazables, no, simplemente buscamos cosas distintas. Los seres humanos cercanos a mi buscan otras personalidades distintas a la mía en cualquier punto de mi relación con ellos. No está mal, ahora comienzo a entenderlo y respetarlo.

Mi problema en la mayoría de las veces es que soy una persona muy apegada tanto a objetos personales como a las personas, pienso que es una pésima costumbre, porque pocos son los que la tienen, por lo tanto cuando alguien cercano a mí decide no reemplazarme sino buscar otra cosa, inevitablemente me siento desplazada. Intento desapegarme de las cosas y las personas que no me pertenecen.

La vida cambia, esta llena de cambios, no hay de otra sopa, o te acoplas o no lo haces y vives en la amargura. Me aterran los cambios, debo enfrentarlos sin temblar tanto. Quizá dentro de un rato ya no me parezca tan raro encontrar la pluma en el lugar adecuado o deje el insomnio a un lado cuando muevo de lugar los muebles de mi recámara.

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