viernes, 30 de septiembre de 2011

Las cosas que nos hacen “cool”

Los caminos a casa siempre son largos, me dan mucho tiempo de ocio en los cuales pienso y pienso, a veces temas intrascendentes, a veces temas profundos. Hoy en mi camino a casa retome algo que estuve pensando toda la semana. Todo fue causado por una mujer que vi en el metro de espaldas con su cabello largo y negro, y un gorro tejido color rojo.

Hace tiempo, escribí sobre mi intención de tocar un instrumento, y les había comentado que una de las razones por las que quería tocar un instrumento es porque dentro de la vox populi existe la creencia de que por tocar un instrumento eres interesante, al menos si adquieren un grado mayor de interés.

Cuando vi a esa chica con su gorro tejido y traía toda la actitud, pensé “claro, hay cosas, elementos, talentos y virtudes que hacen que los demás te perciban como una persona cool”, durante esta semana he prestado atención a los detalles. La gente es muy ordinaria y en esta ciudad te acostumbras muy fácil a ella, al menos en mi caso, pero cuando alguien, mujer u hombre, hace que voltee, es porque llama la atención.

He aquí mi lista de las cosas que nos hacen “cool”. Aclaro que el “cool” tiene una carga un poco sarcástica y estos elementos son meramente físicos, les comenté lo de la observación, en tanto a los talentos hay otras cosas que no son tan superficiales como esto:

Cargar con tu instrumento musical

Este puede ser un talento y a la vez este modo de ver únicamente físico. Pero como estamos en asuntos físicos, nunca falta el sujeto, ya que la mayoría son hombres, y si viera a una mujer en esa situación abriría otra categoría, que va por la vida cargado su guitarra, su saxofón, su bajo, su violín o ya más farol sus baquetas.

Invariablemente los volteas a ver, no sólo porque por supuesto llevan cargando un maletín que ocuparía otro espacio dentro del transporte público o la calle, sino porque sabes que el tocar un instrumento no es un talento que tenga cualquiera, la verdad requiere su chiste y también práctica, pero hacerlo realmente bien es otra cosa. Y quizá también depende qué tipo de música toquen, evidentemente hay géneros más exitosos que otros, en cuanto a percepción general.

Finta desalineada

A lo mejor es el ambiente en el que me desarrollo, o mis amistades o qué se yo, pero les debo confesar, hombres presten atención. He conocido a chicas muy guapas a las que les es irresistible un hombre “pandroso”, les fascina. No sé si se acabo aquello del hombre rudo, con la moto y esas cosas, porque su lugar ha sido suplantado por aquellos hombres que visten con pantalones holgados, playeras gastadas y cabello desarreglado. La verdad la mayoría de los hombres que he visto así, son bastante atractivos, ya saben tez clara, ojo verde, no todos pero si he visto varios de esas características.

No sé si los hombres tengan esa debilidad por las mujeres "pandrosas", por lo general, al parecer es como una sociedad secreta, porque hombres que son así, son vistos por mujeres de igual estilo físico, o tal vez con una onda más hippie. Aunque también sé de casos de hombres que no pueden resistirse a la mujer de faldas folk largas, cabello largo, playeras de tirantes y aretes de conchitas.

Cabello quebrado y/o chino

Seguro también es por el ambiente que me desarrollo eso o que mi padre siempre quiso ser chino y hasta base se hacía. Pero hay una tendencia casi de aceptación por las personas con cabello quebrado, la verdad es que los cortes más locochones les quedan a las personas con tal característica física, por lo tanto llaman más la atención.

Rastas

Para bien o para mal, y hablando de cabello, este es un elemento que siempre llama la atención, desde la abuelita que lo reprueba hasta quien se les queda mirando en el metro como diciendo “¿en serio?”.

El punto es que hasta entre esos personajes que se le quedan mirando a la gente como idiota, se les hace “chido” la gente con rastas, nunca falta escuchar el comentario ese de “¿ya viste? Se ve bien locas sus rastas”. El punto es que para la persona que las porta, es en automático la sensación entre críticas positivas y negativas, de eso no hay duda.

Mujeres delgadas

Aquí sale mi lado femenino que jamás quisiera sacar, pero gracias hermosa naturaleza me hiciste mujer, a pesar de mis deseos reprimidos, insisto que algunas cosas son más sencillas para los hombres.

He conocido a pocos hombres que digan “yo prefiero la carnita”, en mucha parte es por la época que vivimos, y en que crecimos con enfermedades como la bulimia y la anorexia cuando hicieron su boom y casi eran moda. Tal vez me equivoque, pienso que los hombres las prefieren delgadas.

Pero hay una cuestión, hay mujeres saludablemente delgadas y otras anoréxicamente delgadas, justo son las primeras las que llaman la atención, si parte femenina enciéndete, hay cierto tipo de ropa que les queda mucho mejor a ellas que a las que tenemos carnita acumulada en la pancita. Siempre roban miradas y suspiros. Si que lo he visto.

Mujeres y hombres altos

Jamás podría llamar la atención. Nuestra población esta plagada de gente enana, yo entre ellas, a pesar de estar rodeado de enanos me sorprende que haya gente en extremo alta, y ya que lo diga yo son palabras mayores.

En cuanto a mujeres, les encanta tener un amigo alto, el plus es si el amigo alto tiene varias características señaladas, puede ser que se sientan protegidas o que en ese constante afán de las mujeres de llamar la atención, volteen a ver a su acompañante alto e inevitablemente las vean a ellas.

En el caso de los hombres, supongo que es mejor poder platicar con una mujer de frente que agacharte y permanecer en una posición incómoda o cosas de ese estilo, excepto claro para los hombres pequeños.

Gorros, sombreros y lentes

Los accesorios son todo un caso. Hay dos sopas con ellos, o te ves terriblemente mal o te ves tan bien que pasas a ser un sangrón. Y obviamente me refiero con esto a las personas que entran en la segunda categoría. No por nada la mayoría de los hipsters usan estos accesorios, sobre todo los lentes, son como sus mejores amigos.

Andar en patineta

Este es un fetiche del bachillerato, pero aún aplica para las futuras generaciones y las que lo viven en este momento. Lo máximo siempre era andar en patineta, de hecho debo confesar que alguna vez lo intente, con un evidente fracaso, pues eso de la coordinación no es lo mío.

Para las chicas era su sueño andar con un chico skate, de hecho creo que hasta hubo una canción de Avril Lavigne dedicada a estos hombrecillos. Y bueno, una mujer en patineta, es el doble de interesante para los hombres, eso es común, cuando una mujer se involucra en asuntos considerados exclusivos de los hombres, son admiradas, asediadas, y sí, también acosadas y casi atacadas.

Cabello largo en hombres, cabello corto en mujeres

Nunca falta eso de que los hombres se dejen el cabello largo, debo mencionar que tiene éxito en algunos casos y en otros no, depende de más factores que el sólo hecho de dejarse el cabello largo, no importa donde, siempre lo asocian a algo rebelde cuando dejan su casquete corto obligatorio, por lo menos hasta la secundaria, aunque eventualmente pierdan su cabello, es como una regla.

En cuanto a las mujeres de cabello corto, tiene el efecto contrario, cómo dejar la feminidad del cabello largo, por el cabello corto, eso les gusta unos y les desagrada a otros, pero es innegable admitir que siempre hacen que volteen a verlas, ya sea para mal porque piensen que eres un niño o para bien porque aún teniendo el cabello corto son bastante atractivas, las que ya son bonitas de por si.

Cabello pintado

Esto del cabello pintado, es un poco parecido al cabello largo en hombres, puede tener éxito o no en las personas que se lo tiñen, pero los otros fijan su mirada en ellos, ya sea porque se ven muy mal o porque se ven bien, pero aún así les escandaliza.

Piercings y tatuajes

Este es clásico, va desde la chica fresa que tiene su perforación cerca del labio, hasta el tipo rudo lleno de tatuajes, ampliaciones y piercings. Escandaliza también, otros los admiran y en el fondo quisieran imitar dichas faenas, pero siempre es un elemento que llamará la atención del resto de las personas.

Tez clara, ojo claro

No hay más que decir, vivimos en México y divago, pero quizá el 80% de la población es morena. No a todos les gusta la tez clara, lo acepto, pero los ojos de color son aceptados y admirados en una cantidad grande de la población.

Vestuarios exóticos

Posiblemente no me hubiera dado cuenta antes, desde que hubo una conciencia de las tribus urbanas, me parece que vino desde los emos. Las personas ahora se fijan más en la vestimenta de los jóvenes y no tan jóvenes, ya que si me ha tocado ver cosas muy extrañas.

Desde la ropa que uno dice, jamás me lo pondría hasta el, lo que se ve bien y es hasta cierto punto aceptado, lo increíble es que he visto unas combinaciones excéntricas, de esas que se merecen “nunca me lo pondría”, pero que en chicas delgadas y altas se ve bastante bien, asunto relacionado.

Los hombres en este ámbito se rigen diferente, pero hasta el “pandroso”, lo hace sin querer, usa cosas que entre señoras podría ser criticado, pero que, sin embargo no pasa desapercibido, aunque ellos lo deseen así.

A veces es algo triste porque cuando a todo el mundo le gusta algo, como este asunto hispter que ya anda por todos lados, hasta de la coladera salen, sólo hay eso. Hace unas semanas pensaba que quería un pantalón con ciertas características, un día pase por un centro comercial, decidí echar un rápido vistazo, no me agradan las tiendas de ropa.

Obviamente no encontré un pantalón siquiera cercano a la idea que tenía, y pensé “me choca, sale algo y a todo el mundo le tiene que gustar porque es obligatorio, tanto que no existen otras opciones”. Puede ser que las haya y sólo tenga que buscar un poco más, aunque bueno, para ser diferente siempre tienes que buscar más.

¿Se les ocurre otra característica física que hace a las personas ser "cool"?

Cinco vídeos

Hubo una vez donde quise escribir acerca de esto, pero de pronto otros momentos se atravesaron en mi camino y si no hago esto me sentiré realmente irresponsable, de alguna forma.

Hace poco pensé nuevamente en esos cinco videos que cambiaron mi vida para siempre, que junto con la música hicieron que algo dentro de mi cabeza marchara de un modo distinto, para bien o para mal esos videos fueron clave para entender pensamientos que por mi inmadurez no podía expresarlos. Aún dudo de tener la capacidad para expresarlos.

5. Equus. Blonde Redhead.

A finales del año pasado fui a ver a Blonde Redhead. Antes de ir a su concierto, eche un vistazo a sus vídeos y reencontré Equus. Hace mucho tiempo había visto el vídeo, me llamó la atención no sólo porque Amedeo y Simone son extraños de por sí, y que aquella muñeca recostada en la cama era Kazu. Los colores, las expresiones, los movimientos lentos, el espacio cerrado y casi vacío de la puesta en escena me llamaron la atención. Por sobre todo, los caballos.

Equus es de esos vídeos que te quedas mirando con cierto hipnotismo, no sólo por la hermosa voz de Kazu y la maravillosa letra de la canción, hay algo, un significado. Una mujer enferma postrada en una cama de un hospital un poco austero, con un par de enfermeros gemelos. Podría ser más bizarro.

Esa mujer, en forma de maniquí destruido y esos enfermeros ayudándola se me antoja a una alusión simple y a la vez complicada. Estamos rotos, destruidos y necesitamos cuidados, es mi interpretación únicamente, pero Kazu quiere ser un caballo, quizá porque son libres y no lo son, como nosotros creemos ser independientes pero terminamos siendo totalmente dependientes.

4. Bedshaped. Keane

¿Recuerdan esa animación con plastilina llamada Pingü? Yo la adoraba, por eso me gusta Shaun the sheep. Ese tipo de animación tiene un toque artesanal encantador e irresistible para mí. Fue uno de los elementos de Bedshaped que me gustó.

Keane no se caracteriza por los buenos vídeos que tiene, excepto el de Atlantic, en realidad tampoco por la música, pero fui por mucho tiempo fanática del brit-pop y de este tipo de música melancólica y para muchos aburrida. Y sí, Bedshaped es una canción muy lenta y… aburrida, pero que hermoso vídeo tiene.


Cuando lo vi, no me encontraba en la mejor etapa de mi vida y vino mucho al caso el vídeo. Un hombrecillo, vagabundo, solo, perdido; merodea las calles de una ciudad lúgubre, oscura y ruin. Se esconde en un baño donde el resto del mundo no pueda encontrarlo ni juzgarlo, un gato decide ayudarlo, brindarle un poco a su mísera vida, lo alienta a salir, cuando lo hace, con temor, las personas a las que ve son monstruosas. Regresa a su escondite, todo se resquebraja y las frases tienen sentido. Para mí no hay más, eso es.

3. Trouble. Coldplay

Llegué a amar con locura a Coldplay, en algún momento pensé que sus canciones me llamaban o me decían algo importante a mí y a una parte del mundo. Con el tiempo creces, encuentras otras cosas y tu percepción cambia. Ahora no me gusta para nada Coldplay, aunque existen recuerdos.

Detestaba y aún detesto los vídeos de Coldplay, son muy sosos y además malos. Pero hay cosas que jamás cambian, y sentimientos que se quedan dentro de uno. Podré odiar a Coldplay, odiar sus nuevas canciones, a su vocalista y sus vídeos, pero reconozco que en tantas cosas a través de ellos pude expresar lo que para mí era inexpresable.

Trouble, la canción y el vídeo hicieron eso. Cuando lo vi la primera vez, debo confesar, vergonzosamente, que lloré. No tenía ni la remota idea de qué decía la canción, pero lo supe en cuanto vi el vídeo y pensé “así, justo como las imágenes plasmadas en ese vídeo, así me siento”.

Un bosque, vivo, feliz, confortable. Una carreta con cuatro hombres tocando una canción con elementos extraños y bidimensionales. Una casa que convive con todo el bosque y la naturaleza. De pronto todo se vuelve oscuridad, todo se destruye, la casa es atacada por un remolino, se va lejos, muy lejos y… todo vuelve a ser real.

2. Bachelorette. Björk

Björk para mí es una artista en toda la extensión de la palabra, pero claro es mi punto de vista, creo que mucho antes de que llegaran “cantantes” disque originales, con vestidos extravagantes para llamar la atención, antes, mucho antes estuvo Björk, quien afortunadamente no lo hace por atención, lo hace porque es una artista

Combina la personalidad de Björk con un director que es en extremo creativo, singular, original y cuyos métodos quizá poco ortodoxos generan la genialidad, el resultado es magnifico. El resultado es Bacherlorette.

Vi, ese singular vídeo cuando era yo una niña, tal vez casi adolescente, y no pude quitar de mi cabeza todas esa imágenes, aún ahora no podría explicar qué significa, es más creo que sigo sin entenderlo del todo, pero me encanta. El montaje, la puesta en escena tan original, la voz de esa mujer, su forma de interpretar. Amo ese vídeo.

1. Paranoid Android. Radiohead

No me gustan tanto las animaciones, entiendo que tienen su chiste, pero a veces no logran expresar lo que un ser humano es capaz de hacer. En este caso, es perfectamente lo que un ser humano quiso decir y por lo tanto lo plasmo de esa forma.

Si el vídeo de Bacherlorette lo vi cuando era muy joven, Paranoid Android lo vi cuando en serio era una niña de quizá unos ocho años aproximadamente, me alegra haberlo visto a esa edad, me alegra recordarlo tan bien, me alegra haber soñado con él en ese momento, porque me hizo diferente. Es un efecto secundario de Radiohead en muchos sentidos, te hace diferente y te cambia. En esa época cuando todo el mundo miraba videos de los Backstreet boys y genéricos de ese tipo, me siento afortunada de haberme topado con Radiohead.

La mayoría de las letras de Radiohead son críticas, esta lo es, por supuesto, refleja aquella depresión constante del ser humano, y su reflejo es ese vídeo, qué hacemos aquí, un día cotidiano, ves que el mundo se pudre y se pudre, eres parte de eso, lo que es peor, te jala no tiene piedad de ti, deseas perderte, algo llega, puede ser irónico eso del ángel que rescata a ese hombre, continuas con tu vida, lo demás se sigue pudriendo, pero tu encuentras algo.

Cambio mi vida para siempre.

¿Cuáles son los vídeos que les han cambiado la vida?

Impresiones


He entrado a la escuela, después de unas vacaciones singulares. Al fin, me alegró que no hubiera sorpresas, me he dado cuenta con el tiempo, que las sorpresas no son algo tan agradable, por mi afán casi controlador prefiero saber cosas con anticipación, es mucho mejor. En fin, ya sabía cuáles eran mis profesores, no todos, y quiénes serían mis compañeros, no había vuelta atrás.

Sí, lo admito, hubo un momento en mis vacaciones en las que pensé seriamente, si esa área de concentración realmente me iba a ser útil en mi vida profesional y si había elegido correctamente. Y llegan aquí mis primeras impresiones sobre lo que será mi último año en la universidad.

El primer día me demostró que sin duda alguna debía estar en aquél salón. No extraño el edificio de comunicación y a pesar de llevar tan sólo dos semanas en la escuela casi se me olvida que existe. Lo dije muy firmemente “no quiero volver a pisar ese edificio” en definitiva lo estoy logrando.

Por otro lado, las clases. Son maravillosas, no es periodismo, son más clases de literatura que de otra cosa, lo que me encanta; y entonces se resolvió aquel embrollo en mi cabeza de si esto me serviría para mi vida profesional… no, no servirá en nada, dentro de la vida profesional poco importa que hayas leído una o dos novelas mientras sepas editar, diseñar, grabar y jalar cables.

No, no servirá a mi vida profesional, pero servirá de mucho a mi vida en general. Al menos me harán una persona que tenga temas de conversación, esos siempre salen con algún tema o detalle curioso. Y también lo pensé, y llegué a la conclusión de que después de terminar la universidad vienen un sinfín de obligaciones y la vida no será la misma, si es así entonces para qué mortificarme por aprender cosas que tengo que aprender afuera.

Soy joven, me dirán muchos, y si, basura, soy joven y aunque tuviera 45 años, pienso que haría algo que me mantuviera satisfecha. Varios pensarán: “claro, eso dices porque tienes todo el tiempo del mundo, eres muy joven”; es bien raro escuchar eso, pues me sorprende como esas personas pueden asegurarme un futuro cuando yo no puedo afirmar estar aquí dentro de diez años. Pero mientras haré lo que me plazca y con lo que me sienta cómoda.

Mis primeras impresiones: me va a gustar, voy a disfrutar de nuevo la carrera, me reencontraré con mi primer pasatiempo que descubrí hace muchos años: la lectura, quizá, o al menos es una meta, me volveré una lectora perceptiva, espero conocer más de esta ciudad donde me planto todos los días y sé que tendré momentos muy relajados y otros donde no, mi carácter me lo impide, y lo más importante, podré escribir muchísimo. Estoy satisfecha.

Por cierto, terminó ese bloqueo lector que me había dado desde hace unos meses, retomé la lectura con los brazos abiertos, aunque aún tengo que leer en lugares públicos, extraño, lo sé.

martes, 20 de septiembre de 2011

Cambios


En los últimos meses he experimentado muchos cambios. He llegado a pensar que soy demasiado redundante, quizá sea así, no los culpo si algún día llegarán a reclamarme eso. Le temo a los cambios, mi experiencia me ha dicho que son malos, los pequeños y grandes cambios son malos a la larga, al menos eso me ha dicho mi experiencia.

Si un día cambias de lugar aquella pluma de tinta negra que siempre estuvo fuera de su lugar convencional y decides en un momento determinado cambiarla de lugar, está bien, pasarías por una persona ordenada. Llegará otro día donde te llamen por teléfono, tengas que tomar un recado y no, no encontrarás esa pluma de tinta negra porque no esta en el lugar desordenado donde siempre estaba.

Ya lo sé, esa experiencia solo demuestra lo desordenada que soy. Pero los cambios grandes son aterradores. Exagero, otras experiencias han sido positivas, lo sé, pero cuando algo sustancial en tu vida, algo de lo cual dependes, algo que te daba seguridad de pronto cambia es como si tu composición se alterara.

Suena ridículo y también algo fetichista, pero imaginen esto, pongan en su mente su casa o algo mucho más íntimo, su recámara, visualicen o si están en ella véanla detenidamente, sienten el confort y la seguridad. Después imaginen que un día regresan a casa y ven todas sus cosas fuera de lugar, incluso unas en la basura, no encuentran ese suéter favorito, cambiaron las sábanas de su cama... ¿No sienten esa incomodidad e inseguridad?

Las personas cambian constantemente. He escuchado mucho en estos días aquello de “no eres reemplazable”, está bien lo acepto, es algo que casi por inercia sabes, desde la educación básica te inculcan esta frase para mejorar tu autoestima y es cierta en algún punto. Como el hecho de que en el planeta eres único, el único tú. Nadie me puede reemplazar, es cierto.

Lo que también es cierto es que como seres humanos estamos siempre en búsqueda de nuevas cosas o al menos de algo que nos haga estar bien. Y en tal caso no somos reemplazables, no, simplemente buscamos cosas distintas. Los seres humanos cercanos a mi buscan otras personalidades distintas a la mía en cualquier punto de mi relación con ellos. No está mal, ahora comienzo a entenderlo y respetarlo.

Mi problema en la mayoría de las veces es que soy una persona muy apegada tanto a objetos personales como a las personas, pienso que es una pésima costumbre, porque pocos son los que la tienen, por lo tanto cuando alguien cercano a mí decide no reemplazarme sino buscar otra cosa, inevitablemente me siento desplazada. Intento desapegarme de las cosas y las personas que no me pertenecen.

La vida cambia, esta llena de cambios, no hay de otra sopa, o te acoplas o no lo haces y vives en la amargura. Me aterran los cambios, debo enfrentarlos sin temblar tanto. Quizá dentro de un rato ya no me parezca tan raro encontrar la pluma en el lugar adecuado o deje el insomnio a un lado cuando muevo de lugar los muebles de mi recámara.

sábado, 17 de septiembre de 2011

La risa en vacaciones III


Han concluido mis vacaciones. Parecen algo lejanos los días sin preocupaciones, no quiere decir que presagie algún tipo de preocupación, muchos dirán que tal actitud podría traer consecuencias negativas. Por ejemplo, cuando una persona le pregunta a otra sobre su estado y la respuesta es algo así como “pues, estoy”; “pues… bien, creo” o algún derivado, inmediatamente empiezan a juzgarte. No lo entiendo sólo eres honesto, pero al parecer al grueso de la población no le interesa la honestidad, hacen la pregunta al aire.

Puedo decir que han sido las vacaciones más extrañas que he tenido y no tanto en un aspecto negativo, fueron diferentes y me agradaron. Mi rutina de vacaciones hubiera sido algo como: dormir a las tres de la madrugada viendo videos por internet, levantándome a las 12 de día sin desayunar, por la tarde, como a las cinco, comer un grasoso hot dog y por la noche llenarme con una buena dotación de frituras.

Sí, mucho influyó mi enfermedad no sólo en la convivencia con las personas a mi alrededor, aún no me considero una persona saludable, quizá lo sea cuando comience a hacer algo de ejercicio. También en mi actitud, sigo sintiéndome triste por el hecho de no comer chocolates, aún es lo que más me duele. Pero he dejado a un lado mis pésimos hábitos alimenticios y simplemente ya hay alimentos que no puedo ni mirar.

Mala idea para mi paladar y mi estómago las fiestas “patrias”, tema a parte merece esto. Díganme amargada, bueno, no es raro, pero odio los fuegos artificiales en cualquier festividad, odio las banderas patrióticas en las casas, hasta el adorno para el automóvil me molestaba. La gente en este país no está consciente del todo o es su forma para aliviar la inquietud generalizada, si, son formas, todavía no evolucionamos como pensaba Nietzsche.

Pasaron muchas cosas, conocí a nuevas personas, eso fue bueno, pensé en tantas cosas también, olvide otras tantas, me enojé, me sentí alegre, angustiada, libre… son muchas emociones, quizá por eso fueron extrañas. Nuevamente generé expectativas en mi vida, en general, y compruebo que eso de generar expectativas no lleva a nada bueno. Acabe viendo 500 días con ella. Mala idea. Algunas de mis relaciones interpersonales no son las mejores.

Después de mi semana en soledad; de la invitación a la iglesia cristiana; los hipsters; las bodas; de los cambios dentro de mi hogar que ya no es un hogar; de mi enfermedad; del calvario y enojo por esa misma enfermedad; después de ver a amigos antaños; de hacer nuevas amistades; de visitar museos y lugares; de retomar la lectura; de platicar; de escuchar; de reír; de llorar; de recordar, me preguntó qué pasará. La verdad temo un poco, soy una pequeña cobarde para los cambios.

Último año universitario, de esa escuela que tanto me quito y que tan poco me regalo, mi amargura general al hablar de la escuela, tal vez sólo son malas experiencias, trataré de moderar mi conducta. La verdad tengo sentimientos encontrados. Imagino que es normal.He estado escuchando a Zoé, tiene que ver con eso de las añoranzas. Veremos qué sucede el lunes.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Columpio


El lunes por la noche me subí a un columpio. Hace como más de un año que no lo hacía, es decir, subirme y mecerme, tal vez sentarme en uno tiene menos, pero columpiarme tenía bastante tiempo que no lo hacía.

Ese día me columpie lo más fuerte que pude, sentí aquella fuerza en las piernas, el ir y venir, lo alto y lo bajo, el aire frío chocando contra mi cara. Subí la velocidad, sentí como cuando corres frenéticamente hacia ningún lugar. Al subir me movía hacia delante y al descender cerraba los ojos fuertemente y entonces, un revoltijo en mi estómago llegaba. Una emoción.

Un cúmulo de emociones de pronto llegan un día, todos los días, todos los meses y los años. Y entonces recordé cómo me sentía en el columpio. La vida es un columpio para mi, te columpias fuerte un día, subes y luego, de pronto dejas de mover los pies, tocan el piso y los arrastras.

Un día todo es claro, tiene solución, sonríes y no importa mucho de qué forma sabes que de alguno modo las cosas van a estar bien. Otro día no hay certeza de nada, es complicado y sabes que sí, de algún modo todo estará bien pero no sabes hasta cuándo, o si lo soportarás.

Luego asocié ese revoltijo en el estómago con todas las emociones dentro de la vida, las vividas, las reconocidas, las no reconocidas, las extrañas y las apáticas pero siempre presentes, todas encerradas en ese nudo, en esas cosquillas, en ese malestar en el estómago.

Cuando te columpias tan fuerte y con tanta emoción llega el momento en el que te cansas pero esperas que no llegue a detenerse nunca el columpio, aunque invariablemente lo hará y te encuentras tan cansado que tus piernas no responden, mientras el viento sopla fuerte, en un momento lo disfrutas, lo desafías y puedes contra él, cansado, simplemente te asusta, te congela y eres débil, hasta que decides volver a mover tus pies. Así es un poco la vida.

A veces he llegado a pensar que no pertenezco. A dónde… no sé, siento que no pertenezco a ningún lado, en ningún momento y a nadie. Escuché en una ridícula película, cursi, tonta y mi placer “culposo”, una frase, decía “La muerte es apacible, fácil… la vida es más difícil”. ¿Será verdad? Espero seguir columpiándome.