martes, 23 de agosto de 2011

La risa en vacaciones II

Las cosas mejoran de un modo extraño, bastante a decir verdad. La incomodidad no se ha ido, pero hay un ligero toque de paz en el ambiente, quizá porque son vacaciones para mi y han sido las más extrañas que he tenido, pareciera como si fueran las últimas. No por eso están siendo malas, aclaro.

Esto de la dieta anti péptica me tiene cansada, el hecho de excederte en algo y sufrir las consecuencias no ha sido mis especialidad, con frecuencia acabo resignada o en su defecto me importa poco y sigo excediéndome, ahora supongo que mi salud no me dejará excederme. Algunas personas me dicen “come lo que quieres y si te mueres no importa, morirás feliz”, tal vez sea cierto. El don del deguste es un verdadero placer y mientras saboreas la más deliciosa comida no importa, pero morir, morir feliz, bueno supongo que el dolor no cuenta como una muerte feliz.

He empezado a creer en ese dicho de “eres lo que comes”, la mayoría nos relacionamos con una comida de por medio y se ha convertido incluso en una forma de interacción. Cuando dices “¿no te gusta el hígado? A mi tampoco, es asquerosos, ¿verdad?” o “apoco no te encanta la cubierta de chocolate en esta galleta” estas usando elementos de interacción, pareciera ridículo y lo es, así son nuestras reglas implícitas sociales.

Insisto si mi carácter no lo hacía, mi enfermedad acabará con mi vida social para siempre, incluso en las personas más allegadas a mí.

Por otro lado, he vuelto a Amnistía, me siento contenta y agradecida de que no me hayan corrido, lo hubieran hecho, supongo que es cierto eso que nos decía ese estúpido “profesor”, no somos indispensables. Y como esa estúpida película decía “puedo conseguir a otra en cinco minutos”. Sostengo que de una forma muy peculiar, las personas ahí, en esa pequeña oficina son muy amables y hospitalarias. Amnistía ha sido la clave de mi satisfacción en estas vacaciones.

Lo grandioso es que tengo tres semanas para disfrutar eso pues es el tiempo que falta para regresar a la escuela. No me tiene preocupada, de hecho es raro pero comienzo a extrañar cada vez menos. Hace poco platicaba con una chica de amnistía, (estudia por cierto en la UAM Iztapalapa) y le decía que quería liberar el servicio lo más pronto, no era la razón de estar en amnistía, pero más bien quiero solucionar todo lo relacionado con la escuela. Y le dije algo así como “pues ya liberé el idioma, quiero liberar el servicio y pues ya, bueno me faltaría terminar”. Me siento con un pie fuera.

Por cierto, llegue a amnistía prácticamente como la “nueva” después de la gran ausencia. Sobre todo la mayoría de la gente que conocía se fue, varios de ellos se regresaron a su país, otros a estudiar, otros a visitar a familiares. Todo eso junto con lo de “tengo un pie fuera” me ha hecho pensar en mi futuro. La verdad no tengo ni una pizca de miedo. Tal vez llegue esa crisis de no saber qué hacer, por ahora no me ha llegado.

Volvió mi enorme deseo de viajar. Quizá vuelvan mis ensoñaciones, no lo creo he estado bastante pisoteada en mi ego y sobre todo en mis ilusiones como para volver con eso, pero al menos el entorno no se ve tan catastrófico, no es pensamiento positivo, créanme. Pienso, que a lo mejor empiezo a fingir bastante bien, se verá en los próximos meses.

Amanecer no es tan difícil ahora, por lo pronto hoy se ve bonito el panorama, eso o simplemente me fui poniendo de buen humor el día de hoy. Tendré que ver “La Playa” para acrecentar mis deseos de viajar.

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