jueves, 21 de julio de 2011

Say you don’t want it


Debía esperarme al menos otras dos semanas para concluir una “etapa” dentro de mi vida académica, para escribir. Quizá acabe mal, pero ese no es el punto, tal vez sólo la parte de la vida académica.


Quise escribir ahora, en este momento, porque tuve otra experiencia microbusera del día a día, esta experiencia en realidad me puso a pensar no quiero eso.


Iba de regreso a este lugar donde duermo, estaba algo desesperada porque el conductor iba lento, y como siempre en estos casos, cuando tienes más prisa es cuando más lento manejan, como si supieran que tienes que llegar pronto a un lugar y lo hicieran para joderte la existencia.


Se subieron dos tipos, cuando los vi, supe inmediatamente que iban a llegar a una conversación irritante que acabaría hartándome, lo supe porque eran muy hipsters. Antes de conocer el concepto, no me percataría, o tal vez si, de este tipo de personajes, pero a partir del comentario de una amiga de “tu carrera es hipster”, me fui percatando de la serie de personajes como esos que abundan en mi escuela, y aún más en la carrera.


Iban platicando acerca del tenis, llevaban sus raquetas y más bien estaban bastante confundidos entre el tenis y el squash –hasta yo que soy neófita en esos temas, sé la diferencia –pero ellos iban muy orgullosos alardeando de su actividad deportiva (por cierto ninguno de ellos iba vestido ad hoc para un juego de squash). Luego comenzaron a hablar sobre las lenguas que dominaban y nuevamente alardeando a lo que consideran la plebe, iniciaron unas breves y patéticas clases para los presentes, sobre las lenguas germanas (inglés y alemán, las únicas que conocían) y lenguas romance (francés). Así es, si ya lo imaginaron comenzaron a decir palabras en estos idiomas.


Me encontraba realmente irritada, les hacía caras (mi especialidad), pero no entendían el mensaje, supongo que pensaban más bien, que sentía envidia o algo así. Pensé que no podía ser peor, pero uno de ellos platicaba sobre su mala nota en un examen de francés y posteriormente le comentaba a su compañero de viaje la razón –pronto se iban a bajar del bonito transporte, lo cual me alivio –y antes de bajar, para su salida triunfal, el chico del examen dice “es que me fue mal, porque andaba estresado, estaba en la clase de tele y habíamos invitado a Mauricio Clarke, ¿lo conoces?”... (inserte tono de papa en la boca).


Se bajaron, no sabía si llorar o enojarme más. Estaba haciéndole gestos a uno, quizá dos, personajes que, por lo que escuché eran mis colegas. Me iba a aventar del camión en cuanto avanzara.


Eso me ha pasado a lo largo de la carrera, sigo avanzando, no sé cómo, y me encuentro con que mis posibles colegas son patéticos, todos son artistas, todos son fregones, todos son superiores, todos son productores, directores de cine, fotógrafos, diseñadores, ¡qué basura!. En ese momento recordé esta frase que le da título a esta entrada: say you don’t want it, es verdad, yo no quiero eso. Agradezco a la virgen de los santos inocentes (no existe, sólo es por poner alguna deidad), tener personas a mi alrededor que me pongan los pies en la tierra, como mi amiga del comentario “tu carrera hispter”, sin esas personas seguramente me subiría al transporte colectivo diciendo semejantes sandeces.


Y viene mucho al caso, ahora en termino de trimestre, del cual por cierto estoy más que harta, pues nos toca elegir nuestra área de concentración. La reunión donde nos presentaron todos los proyectos y este ritual de la hoja con tus opciones me recordaron a cuando elegí mi capacitación en el bachillerato. Para ponerles un panorama en este sentido, le di la misma importancia, en ese entonces que ahora. Debo reconocer que tuve mis dudas, pero de algo sirvió escuchar la plática sin sentido de estos dos hombres, definitivamente dije no quiero esto por lo tanto, quiero esto.


Al escribir las razones por las cuales elegí periodismo como área de concentración, quise decir tantas cosas que pienso de la carrera que a mi modo de ver, están mal estructuradas. Puse otras dos opciones hispters, ¿por qué?, porque es un sistema del cual es casi imposible salir, pero también es bastante significativo que las opciones entre la primera y las otras dos sean tan distantes, en cierto sentido.


A pesar de que en este país, en este momento es bastante complicada la labor periodística, considero que es la más completa. Una de las razones para elegir esta área fue porque estoy bastante cansada de la carrera, y lo que más me aleje de máquinas para producir imágenes y sonido me hará feliz, quiero disfrutar esto último ya que casi he sufrido el intermedio, algo tiene que satisfacerme por fin. Y si bien, como el blogger que sigo lo dijo, periodismo es un mundo podrido y corrompido y ha puntualizado aspectos en los cuales estoy de acuerdo, créame que de todos los proyectos que escuché, es por mucho el más honesto y menos pretencioso. Eso incluye al tipo de personas que entraran en dichos proyectos, y no lo digo por mi.


Tengo la oportunidad de decir no quiero esto, pues ya es tiempo de decirlo, de hacerlo. Mi pretensión y aspiración no contiene una carga ambiciosa, si algo he aprendido durante estos trimestres, aunque aún no acabe este último, es que la humildad es la clave para ser verosímil, para la identificación y para el respetarse con uno mismo y sus creencias.


Me parece gracioso que un pseudo profesor, nos diga que no tenemos la capacidad de desarrollarnos, que no tenemos oportunidad y al minuto siguiente nos diga que el mundo es muy grande. Supongo que es selección natural, cada quien escoge cómo vive su vida y qué es lo que le acompleja o no, por mi parte si termino esto, tengo un título y acabo de mesera, pero haciendo algo que me haga feliz –como estar en Amnistía Internacional, por ejemplo –sin engañar a otros y sobre todo a mí misma, no me sentiría infeliz. Aunque ESTA es sólo MI opinión, hay gente que piensa distinto, esta en su derecho y se respeta.

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