domingo, 17 de abril de 2011

Los tenis

Como ya les decía de todas las mujeres que conozco soy, quizá, la más anormal. Pero a pesar de eso tengo mis ratos femeninos, a pesar de que: no me maquillo, no me arreglo, con trabajo y me paso el cepillo después de bañarme, me pongo lo primero que encuentro, etc. Si hay algo que comparto con el promedio de las mujeres con una leve diferencia: es el amor al calzado, en mi caso el amor a los tenis.

La mayoría de las mujeres tiene una cierta fascinación por los zapatos, yo sólo tengo una enorme fascinación por los tenis, puedo decir que tuve de todas las marcas, colores y diseños. Son de lo más versátiles, puedes usarlos para correr por tu vida o para verte alternativo con aquella ropa "elegante" y unos buenos tenis, claro eso fue mucho antes de que usarlos de ese modo fuera algo taan pretencioso.

Recuerdo que el primer par de tenis que tuve y que pude escoger por mi cuenta, sin la participación de mis padres o la intervención de mis hermanas, fueron unos Sketchers azules maravillosos, me encantaban porque mi hermana me decía que eran mis tenis de Jamiroquai en el video de Canned Heat, tal vez por eso me gusta tanto ese vídeo. Después por querer tener otros tenis le regale esos a mi hermana cuando aún sobrevivían y a cambio ella me daría tiempo después unos tenis bien bonitos que parecían de astronauta, aún los tengo pero ya no están en condiciones óptimas para salir a la calle.

No sé si toda mi vida pueda seguir usando tenis, sé que en algún momento de mi vida los tendré que dejar un momento relegados, pero me han traído momentos de comodidad, sobre todo en los conciertos. Sé que es bastante patético estar tan apegada a un pequeño (lo digo por mis diminutos pies) par de tenis, pero son geniales, te los puedes poner con prácticamente lo que sea, sí, algunos te tacharan de ridículo y a mí para ser franca no me importa mucho.

Por mi experiencia, les puedo decir que el par de tenis más cómodo que tuve, fueron unos Adidas blancos con franjas rojas, que al final de sus días estaban más grises que blancos y la gente insistía despiadadamente en que los lavara, aunque yo sabía que hacer eso significaba su muerte definitiva, estaban demasiado rotos para un acto tan agresivo como el lavado. El último día de ese par, fue justamente el concierto de Coldplay. Por cierto tengo un problema con eso de lavar los tenis, me cuesta mucho trabajo, esa enfermedad llamada flojera entra dentro de mí y no me permite lavarlos.

Para acabar con esta trivial entrada al blog, les presentó a los de batalla, los que han ido a la mayoría de los conciertos que he asistido, los que han conocido quizá unas tres veces el agua y el jabón, y que en mis ratos libres deshilachaba y pintaba: los primeros converse negros que tuve. Muchas veces intentaron tirarlos e hice de todo para esconderlos y para no lavarlos porque estaba en mi época "stroke" y si Julian Casablancas tenía sus converse sucios por qué yo no podía tenerlos así. Cada par tiene su historia, si hablaran seguro me recordarían muchísimas cosas que mi mala memoria ha olvidado.

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