lunes, 25 de abril de 2011

Extras

Cuando era un poco más joven, pensaba que el mundo de los medios era bastante glamoroso, por mi poca experiencia con los medios (aja), me he dado cuenta que no es así, hay que ensuciarse las manos, hay que hacer muchas cosas y con todo eso nunca llegarás a ser famoso, sí eso es lo que en verdad quieres.

Extras es una serie inglesa que trata precisamente de eso. Vemos a los grandes actores de Hollywood, pero qué pasa si nos acercáramos un poco más a observar, si nos metiéramos, como lo dicen en el teatro, tras bambalinas, veríamos a montones de personas trabajando para una súper producción y precisamente las que tienen más reconocimiento (actores, directores, escritores) no son precisamente las más agradables. Cuál es la historia de las personas que trabajan para estas producciones, lo que es más, cuál es la historia de las personas que salen en una escena, detrás, que sólo entran y salen… de los extras.

Me gustan mucho las series, pero mi problema es que son demasiado largas, debo tener mucha constancia para seguirlas todos los días que los transmiten o en su defecto, echarme por lo menos cuatro horas seguidas en internet de una serie de personajes que entran, salen, se mueren, reviven, se involucran con todo el elenco, etcétera; la verdad es que personalmente acaban fastidiándome. Hace algún tiempo escuché la serie de Extras, de hecho fue hace mucho tiempo y en realidad ni siquiera sabía que era una serie. Quizá si la hubiera comenzado a ver cuando se estrenó aquel ya lejano año de 2005, no le hubiera entendido y ni siquiera hubiera tenido sentido para mí. Cabe mencionar que vino en un momento excelente en mi vida y ver la serie, además de divertirme, me sirvió bastante.

Extras fue una producción de la BBC y posteriormente la trasmitió HBO, es muy corta, consta con dos temporadas de seis capítulos cada una, cuya duración es algo así de treinta minutos aproximadamente y un especial de navidad que más bien es el final de la historia. Más o menos la cosa es así, la serie trata de un hombre llamado Andy Millman quien es extra en varias películas mientras busca a toda costa conseguir un papel principal en alguna de ellas, se involucra en una serie de enredos junto con su amiga Maggie Jacobs, que es por demás distraída y al tratar de ayudarlo siempre lo mete en más problemas. Las cosas se complican pues su agente Darren es un incompetente y con frecuencia también lo mete en apuros.

Todo parece mejorar cuando la BBC le ofrece un contrato a Andy para hacer una serie de televisión cómica que él mismo escribió y que transmitirá en la BBC1, las cosas podrían mejorar, Andy podría convertirse en un exitoso y respetado actor, para que posteriormente pueda trabajar con las grande estrellas de Hollywood; sin embargo la sorpresa será mayor cuando Andy se dé cuenta que el programa no se realizará como esperaba y tendrá que enfrentarse a las críticas de la prensa y la audiencia.

La serie es muy divertida si entienden el humor inglés, muy ácido, sarcástico, bastante directo y a veces hasta grosero, si no están de acuerdo con ese tipo de humor o también se ofendieron con los comentarios de Top Gear, realmente no se las recomiendo - no hacen comentarios sobre los mexicanos- pero advierto de una vez. La producción es buenísima, los saltos de pantalla entre lo que ves en televisión y lo que hay detrás, son increíbles. Yo no sé cómo una serie como esta no tuvo tanta promoción como lo tienen series americanas, sería muy complicado que la transmitieran en televisión abierta, por ejemplo, la verdad me podré escuchar muy sangrona pero no es para todos, el grueso de la población no la entendería, y por otro lado pensaba que había otra cuestión, la sociedad inglesa no es la misma que la mexicana, pero al ver la serie completa… no esta tan alejada, las audiencias aquí y en china al parecer son lo mismo: a la gente le gusta la basura.

Quizá sería una de las razones por las cuales no transmitirían esta serie aquí, critican muy sutilmente, creo (el creo es para lo de la sutileza), la forma en que se producen los programas de televisión con el pensamiento de que la gente es estúpida y puede consumir lo que sea, lo ven, no muy alejado de cómo se hacen los programas para televisión en nuestro país.

He pensado: esta serie sería excelente para que la vieran mis compañeritos de la carrera, y no porque salgan unas lámparas arri, pues podría emocionarles el hecho, sino porque a mí, me hizo entender muchas cosas sobre los medios en cuanto a producción y sobre todo porque la historia de Andy aplica para muchos compañeros que conozco. He reflexionado bastante al respecto en las últimas semanas, pienso, los medios te atrapan y te arrastran a un ambiente bastante hostil, son engañosos hasta para los que estudiamos algo sobre los medios. No sólo en mi carrera, aunque se dan más casos, hay personas que tienen un constante dilema interno sobre qué es lo que quieren, sólo les voy a parafrasear algo que le dicen al personaje de Andy Millman:

-¿Qué es lo que quieres, ser respetado o tener fama, qué quieres hacer una obra de arte o tener seis millones de espectadores? Escoge porque no puedes tener las dos.*

Otro plus que no les he comentado es que en cada capítulo participan diferentes artistas como: Ben Stiller, Kate Winslet, Samuel L. Jackson, Orlando Bloom, Ian McKellen, David Bowie, Robert De Niro, entre otros, son muy cómicas sus apariciones, bastante acertadas y muy al caso. Mis favoritas fueron Kate Winslet, el joven Daniel Radcliffe y su condón, y la maravillosa canción de David Bowie. Podrás amar a Andy, Maggie, Darren y su asistente Barry o los podrás odiar, pero la verdad es que te harán reír mucho. Altamente recomendable la serie y para ponernos a reflexionar un rato.

Irónicamente la serie Extras ganó un BAFTA, si la ven ya sabrán por qué es irónico.

*Esta frase se la dijo un representante que tuvo Andy, en el último capítulo, buenísimo por cierto por la crítica a los programas como Big Brother Celebrities, en nuestro caso como el Big Brother VIP espantoso que transmitieron.

domingo, 17 de abril de 2011

Los tenis

Como ya les decía de todas las mujeres que conozco soy, quizá, la más anormal. Pero a pesar de eso tengo mis ratos femeninos, a pesar de que: no me maquillo, no me arreglo, con trabajo y me paso el cepillo después de bañarme, me pongo lo primero que encuentro, etc. Si hay algo que comparto con el promedio de las mujeres con una leve diferencia: es el amor al calzado, en mi caso el amor a los tenis.

La mayoría de las mujeres tiene una cierta fascinación por los zapatos, yo sólo tengo una enorme fascinación por los tenis, puedo decir que tuve de todas las marcas, colores y diseños. Son de lo más versátiles, puedes usarlos para correr por tu vida o para verte alternativo con aquella ropa "elegante" y unos buenos tenis, claro eso fue mucho antes de que usarlos de ese modo fuera algo taan pretencioso.

Recuerdo que el primer par de tenis que tuve y que pude escoger por mi cuenta, sin la participación de mis padres o la intervención de mis hermanas, fueron unos Sketchers azules maravillosos, me encantaban porque mi hermana me decía que eran mis tenis de Jamiroquai en el video de Canned Heat, tal vez por eso me gusta tanto ese vídeo. Después por querer tener otros tenis le regale esos a mi hermana cuando aún sobrevivían y a cambio ella me daría tiempo después unos tenis bien bonitos que parecían de astronauta, aún los tengo pero ya no están en condiciones óptimas para salir a la calle.

No sé si toda mi vida pueda seguir usando tenis, sé que en algún momento de mi vida los tendré que dejar un momento relegados, pero me han traído momentos de comodidad, sobre todo en los conciertos. Sé que es bastante patético estar tan apegada a un pequeño (lo digo por mis diminutos pies) par de tenis, pero son geniales, te los puedes poner con prácticamente lo que sea, sí, algunos te tacharan de ridículo y a mí para ser franca no me importa mucho.

Por mi experiencia, les puedo decir que el par de tenis más cómodo que tuve, fueron unos Adidas blancos con franjas rojas, que al final de sus días estaban más grises que blancos y la gente insistía despiadadamente en que los lavara, aunque yo sabía que hacer eso significaba su muerte definitiva, estaban demasiado rotos para un acto tan agresivo como el lavado. El último día de ese par, fue justamente el concierto de Coldplay. Por cierto tengo un problema con eso de lavar los tenis, me cuesta mucho trabajo, esa enfermedad llamada flojera entra dentro de mí y no me permite lavarlos.

Para acabar con esta trivial entrada al blog, les presentó a los de batalla, los que han ido a la mayoría de los conciertos que he asistido, los que han conocido quizá unas tres veces el agua y el jabón, y que en mis ratos libres deshilachaba y pintaba: los primeros converse negros que tuve. Muchas veces intentaron tirarlos e hice de todo para esconderlos y para no lavarlos porque estaba en mi época "stroke" y si Julian Casablancas tenía sus converse sucios por qué yo no podía tenerlos así. Cada par tiene su historia, si hablaran seguro me recordarían muchísimas cosas que mi mala memoria ha olvidado.

Lo que sólo un fan sabe


Antes de comenzar quiero dedicar esto a todos los fans de lo que sea, los clubes de fans y las personas que han salido de esa terrible enfermedad llamada: "ser fan".

Les contaba aquello de mi remembranza acerca de momentos de mi vida y reflexiones poco profundas sobre los temas. Últimamente he recordado un capítulo en mi vida, de aquellos años de adolescente que tuve y que ahora trae este tema a colación.

Los llaman ridículos, enfermos mentales, exagerados, patéticos, infantiles, idiotas y demás calificativos que se les ocurran cuando escuchan la palabra "fan" o más aún, al escuchar "club de fans". Yo reconozco que el escuchar eso de "club de fans" me hacía erizarme porque me imaginaba un grupo de chavas con carteles de colores, diamantina, globos, gritándole a los Backstreet Boys o algún derivado. Pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que todos estamos locos en cierta medida, pero que esas chavitas que me imaginaba lo estaban mucho más.

Los fanáticos de bandas un poco más serias, siguen estando locos, hacen cosas realmente enfermas porque es simple, mi teoría es: cuando eres fan de algo, ya no eres un ser pensante. De verdad, puedes ser racional, pero en cuanto escuchas algo de lo que eres fan, lo racional se va por la borda. ¿Que cómo lo sé?… sí, así es, yo era fan de una banda, de esas fanáticas de huesito colorado.

Ser fan de algo y pertenecer a un club de fans (si también pertenecí a uno, e inserte vergüenza) es un gran negocio para las empresas discográficas, obtienen empleados sin que pertenezcan a la nómina de esos monstruos discográficos. Es sencillo: EMI, Warner, Universal, BMG encuentran en los clubes de fans, excelentes hormiguitas trabajadoras para promocionar los materiales discográficos de sus artistas sin invertir ni un sólo peso de más. A cambio saben qué es lo que cualquiera de estas empresas puede hacer para mantener a los obreros satisfechos: un mugre póster; pero crean cuando les digo, eso los hace inmensamente felices.

La verdad, a quién engaño, a pesar de existir clubes de fans de grupos "serios", por más que traten de esconderse bajo el nombre de colectivo o sólo un grupo, son clubes de fans y no están tan alejados de la imagen mental de las chavas fans de los Backstreet Boys. Tienen sus diferencias, tal vez la más grande es que, hasta la basura se separa y hay en cierto modo más clase. Pero siguen haciendo las mismas cosas, reuniones; actividades; acoso en aeropuerto, hotel, antes y después del concierto; promoción de discos; mantas; algún tipo de reconocimiento como miembro, etc.

Y en defensa de todos aquellos fans, y por qué no también en mi defensa, debo agregar que hay cosas que sólo los fans saben hacer, que sólo los fans saben y que el común de la población no lo sabría, aquí les va una serie de cosas que sólo un fan sabe: el nombre completo de los integrantes de las bandas; el lugar de nacimiento de los integrantes; el nombre de sus familiares (madres, padres, hijos, esposas); dónde se encuentran de gira; la marca y modelo de sus instrumentos, ojo, en cada tour; los nombres de sus ep's; cuánto tiempo durará el contrato con la disquera en cuestión. Muchos de estos datos son realmente triviales, pero seguro les harán ganar una convivencia con la banda.

Saben qué es lo mejor que pueden saber los fans de algo, en mi opinión: el nombre de todos los festivales habidos y por haber; el nombre de las nuevas bandas que salen al estrellato; el nombre de muchísimos periodistas de música; conocen las revistas más prestigiosas del mundo; saben qué es exactamente lo que sucedería si un elemento de promoción para la banda sale mal. Más aún, a pesar de saber esto, les puedo decir que gracias a su fanatismo adquieren un sinfín de habilidades.

Un club de fans, uno bueno y no me refiero a si es de un grupo pop teenager, porque así puede ser uno de Camila como de Kashmir, tiene una organización que realmente ni el mejor equipo de trabajo de la UAM tendría. Aprenden por sí mismos a hacer programas de radio y algunos hasta buenos blogs (algunos); les puedo asegurar que un fan, de lo que ustedes quieran, tiene una enorme capacidad de hacer verdaderas búsquedas en internet, saben aprovechar al máximo una herramienta como Google y ni se diga de YouTube; muchos de ellos con toda seguridad serán diseñadores; también hacen un excelente uso de las redes sociales y por supuesto de los foros. Y aunque ellos no sean artistas, saben muchísimo de la industria discográfica y de publicidad.

No se imaginan el grupo que es un club de fans y lo que trabajan esas personas, la verdad, la verdad a mí me sirvió bastante, aunque sigue avergonzándome un poco, pero con toda honestidad también les puedo decir: me divertí mucho. Al final uno crece y tiene otros intereses, junto con, claro, otros gustos musicales; y también cuando eso sucede lo mismo que te unía a los demás fans es lo mismo que te aleja de ellos… al final fanáticos, eso… ellos lo saben también.

Misóginos

Ahora que estoy de vacaciones me ha dado mucho tiempo para pensar en cosas y sobre todo recordar algunas cuestiones. Vayamos al grano, y explico por qué el título de la entrada.

A lo largo de mis 20 años, me he encontrado con muchos maestros evidentemente, tengo que admitir que soy un poco bastante ñoña, y que estos asuntos de la escuela han encontrado en mí a una mujer que puede hablar extensamente del tema. La verdad es que quisiera hablar de otra cosa, como de mi viaje a Italia, el día que conocí a Thom Yorke, cuando estuve atrapada en el Amazonas, pero ciertamente todo eso no ha pasado.

Tengo que confesar también, de todas las mujeres que conozco y he conocido, soy quizá de las más anormales sino es que la más anormal. Podría explicar que mi comportamiento no corresponde a los estándares establecidos para una joven de mi edad, pero ciertamente nada en mí corresponde a lo "común" y estoy agradecida por ello. No quiero decir que sea especial, ni que sea rara, porque al parecer todos ven el calificativo "rara" como algo negativo y no entiendo la razón, simplemente detesto que me digan lo que debo hacer y cómo lo debo hacer.

Es llegado a este punto que confieso: tengo cierta complacencia, amor-odio, agradecimiento y admiración con los hombres que son misóginos o, llegan a hacer comentarios misóginos. Yo no he podido establecer vínculos tan fuertes con los hombres, de hecho me cuesta mucho trabajo hacer amistad con un hombre, tengo muy pocos amigos del sexo masculino, son contados y mis dedos sobran a la hora de contar. Pero al encontrarme con alguien que tiene cierta tendencia misógina, la reacción natural es "enojarme" con su actitud y al minuto siguiente me da risa.

Sorpresivamente he encontrado a hombres en diferentes grados de misoginia en la maravillosa institución escolar, es más común de lo que creemos, si, si, el siglo XXI, pero hay muchos docentes que son misóginos, puedo recordarlo incluso desde mi educación primaria, sube en la secundaria el índice de estos individuos, en la preparatoria lo mismo y qué decir de la universidad. Para ser honesta a la mayoría de estos personajes misóginos les he temido, los he odiado también, pero aprendí muchísimo de la mayoría de ellos que por más que los odie, puedo decir que mi admiración es mayor.

Tal vez pensarán que estoy completamente loca, y no estará muy alejado de la realidad. Cada vez que escuchaba esos comentarios misóginos me molestaba porque muchos de ellos eran verdad, y el coraje principal era en base ese, saber que las palabras y frases que pronunciaban muchas eran verdad. Las mujeres solemos ser bastante bobas - muchas no, lo sé- pero en una mayoría hay actitudes que hacen que estos hombres tengan armas para atacarnos. Por ejemplo, hace poco observaba la televisión -lamentablemente el ocio hace que hagamos cosas tontas, como ver televisión- y vi el comercial de Liverpool con Javier Bardem, donde decía que las mujeres sabíamos lo que realmente importa de la vida, si realmente fuera así, creen que tendríamos esa infinita preocupación por la apariencia personal y la gordura. Porque una cosa es cuidar de la salud y otra ser una loca obsesionada con el peso, créame que conozco a muchísimas mujeres que son extremadamente delgadas y dicen estar gordas, qué tontería.

Tengo que incluirme entre las mujeres que se preocupan por su gordura patéticamente, les digo tampoco soy nada especial, y es algo que no me agrada pero es, desgraciadamente parte de ser mujer. No, no encontrarán a una sola mujer, por muy inteligente que sea que no le preocupe su peso o que no haga un comentario como "ah estoy gorda". Los misóginos me recuerdan cómo no debo comportarme, a muchas les ofenderá, creo que todo hay que tomarlo con mayor inteligencia y ligereza, y además reitero, esos han sido los hombres de los que más he aprendido.

jueves, 14 de abril de 2011

El club de cine de las dos puertas

Regrese después de algunos fletes existenciales, dudas, enojos, frustraciones, impaciencias, etcétera, etcétera.Tengo muchísimas cosas que contar, tantas cosas que vi, escuché y viví; podría ser una de las razones por las cuales regresé a escribir, y sí realmente es una de ellas pero no la verdadera.

Cuando cerré el blog lo más difícil para mí fue: qué haré ahora cuando pase algún concierto. Independientemente de que este blog lo he usado o lo use en fechas recientes como desahogo, en un principio su finalidad era simple: voy a conciertos, cuento lo que veo y sobre todo escucho. Por lo tanto, sí acabo el trimestre, sí viví cosas un poco densas, sí fue un poco extraño, pero no, ya no importa mucho en este momento.

El pasado sábado 2 de abril se presentó en el Lunario del Auditorio Nacional Two Door Cinema Club. El antecedente: vinieron al Corona Capital Fest el pasado mes de octubre del año pasado, los vi digamos un poco hasta por error y cuando los escuché y, para mi sorpresa jalaron a un buen de gente, supe que entrarían en mi, si lo voy a decir mamonamente, mi selectivo gusto musical (sé que no es el mejor pero existen reglas personales en cuanto a música se refiere).

El Lunario, un lugar bastante pequeño, intimo, escenario perfecto en mi humilde opinión para un evento como ese. La cosa es que las bandas vienen de un modo estratégico, les explico: vienen en festivales u eventos privados para empresas, luego se lanzan a traerlos a lugares pequeños como el Lunario, el Vive Cuervo Salón si son más solicitados y van creciendo hasta que llegan al Palacio de los Deportes. Lo digo por la experiencia con Phoenix.

Al lugar obviamente llegó gente apropiada para el evento, si los imaginan, mujeres y hombres de tez clara, altos, delgados y lo más importante con vestuario extravagante, en pocas palabras: hipsters. Ya sé lo que piensan, pero hay una especie de maldición: me persiguen gustos musicales con "corrientes" u "tribus" inverosímiles y bastante predecibles.

Como siempre, porque el universo no puede ser tan maravilloso con uno, sino ni siquiera estaría aquí, hubo grupo telonero. Está bien, aquí va: táchenme de malinchista o mamona, lo que quieran les puedo decir, sí lo soy; pero me molesta demasiado que a bandas como Two Door Cinema Club les abran bandas mexicanas, fresas; pretenciosas; hijos de papi y mami, y además pedorras, discúlpenme. Los tipos me recordaron a unos compañeritos que tengo de la maravillosa carrera de Comunicación Social (inserte tono sarcástico). Para acabar con su paupérrima actuación porque al parecer las cinco canciones que tocaron creo que tenían el mismo ritmo y casi la misma letra, el vocalista nos ilumino con su infinita sabiduría diciendo "acuérdense, nosotros somos el talento mexicano de esta noche"… ¿eso necesita comentarios?, yo creo que no.

Y por fin, después de la pareja junto a nosotros que como me dijo mi sobrino "estaban bien prendidos" y no precisamente por las ganas de ver a Two Door, sino porque realmente necesitaban un hotel; y las viejas estiradas que creen que en un concierto pueden tener lo que yo denomino "tu espacio vital" y 500 metros a la redonda, Two Door Cinema Club salió al escenario.

¿Saben que me gusta de las bandas jóvenes? Que tienen una energía apabullante en el escenario. Debo confesar que desde Blonde Redhead que la verdad si ya estaba para joven adulto, no había asistido a un concierto, no se imaginan lo que me gusto el concierto, además de ya saber canciones que en el Corona honestamente no conocía, esos hombres son energía pura, yo que últimamente había estado dando el viejazo a mis escasos (aja) 20 años, fue como una inyección rejuvenecedora.

Lo evidente, tocan de forma impecable, nada de sorpresas y echarle crema a sus tacos a la hora de tocar, personalmente eso me agrada bastante. Lo que prende al público es que los hombres sí saben tocar y lo hacen muy bien; pero sobre todo la actitud de estos hombrecillos en el escenario, no puedes dejar de identificarte con uno, lo sienten y tú invariablemente te mueves con cada acorde que tocan. Mención aparte el vocalista, explico, no me gusta tanto la atención que se les da a los vocalistas de las bandas, de hecho me irrita bastante, pero debo admitir que cuando se habla tanto de ellos es por una sola razón: tienen carisma que es importante en una banda, en especial cuando son los que cantan.

Alex Trimble es carismático, de esos que agradeces que estén parados ahí porque disfrutan lo que hacen y se les nota que les gusta lo que hacen, además para mi sorpresa toca la guitarra, canta bien lindo, muy limpio y al mismo tiempo anima al público, todo, sin moverse más de treinta centímetros de su lugar, eso muy pocos lo logran. Y bueno Kevin Baird y Sam Halliday que les puedo decir no hay banda sin ellos, qué buen guitarrista es Sam, me encantan sus riffs y qué buen bajista es Kevin, simplemente son adecuados para la banda y para lo que tocan.

Two Door Cinema Club, les voy a ser honesta no es la gran banda, quizá incluso ni siquiera traigan una propuesta alternativa, ni diferente, es música muy bailable, como yo le llamo, escuchable, disfrutable y eso cuenta mucho. Es bien difícil encontrar bandas recientes que no tengan un poco esta influencia, son muy parecidas Passion Pit, MGMT, hasta Phoenix que son los primeros en esta onda rock pop bailable y sin embargo, esto no hace malo a Two Door Cinema, les doy mi voto a favor y el beneficio de la duda para trabajos siguientes.

Mientras tanto yo brinque, grite, canté y bailé como hace mucho tiempo no hacía, seguro asuste a muchos presentes pero lo disfrute mucho, mi cuerpo es el que al día siguiente no disfruto nada del dolor, y descubrí músculos que no sabía que existían. En resumen fue un muy buen concierto, de esta oleada de conciertos que hay este año, y que mi bolsillo no podrá costearlos a todos lamentablemente.

Estoy de regreso, gracias por la paciencia y el ánimo, de verdad lo aprecio. Espero poder en serio mejorar en esto.