lunes, 27 de diciembre de 2010

Esto fue lo que dejo el 2010

Supongo, no, más bien afirmo: esto de los recuentos está muy usado por en general todos los medios, pues bien, usemos este recurso una vez más para completar una entrada más en el blog.

Yo, desafortunadamente no hablaré de un recuento mencionando el caso Paulette, Marcelo y su metrobús, el Jefe Diego o los mineros de Chile, para eso estarán muchos periódicos y sitios web donde se pueda analizar lo acontecido.

Por mi parte digo, un año más se termina y ahora me doy cuenta que da un poco de temor la forma tan rápida en ocasiones, en las que se pasa el tiempo. Hoy recordando cosas me doy cuenta, y algunas veces recordaba algo pensando que habían ocurrido el año pasado y no fue así. Es cosa extraña esto del tiempo, tan impredecible y a veces hasta algo subjetivo.

Enero-Febrero-Marzo.

Entre a quinto trimestre, el trimestre de fotografía y puedo añadir el más esperado por mí. Continúo pensando que eso de la maldición del trimestre impar es más real de lo que pensaba, eso o empiezo en mala hora a ser supersticiosa. Me toco la misma profesora del trimestre pasado, esa a la que tanto detestábamos varios, además el trimestre no fue lo que esperaba, de nuevo las expectativas acaban decepcionándote y para acabar me puse una borrachera monumental en Pachuca -sin comentarios- y bueno al final decidí no volver a tomar una cámara, al menos por el momento.

En ese trimestre conocí mejor a Valeria y Anahí, la verdad si no hubiera sido por ellas, el trimestre se hubiera tornado más pesado, aburrido e insoportable de lo normal, además puedo decir que si no fuera por ellas tampoco hubiera vuelto a probar una sola fruta en mi vida. Son unas niñas bien buena onda, simpáticas y trabajadoras a las cuales quiero mucho, pues son de esas personas que te brindan su cariño inmediatamente y eso se agradece.

El 2 de febrero fue el concierto de Phoenix, en el Vive Cuervo Salón, antes Salón 21. Había decidido no volver a hacer tonterías por las bandas, pero era Phoenix y después de armar un drama pues pensé que no los vería, me fui a formar once horas antes del concierto. Lo sé, sé lo que están pensando.

Desgraciadamente para mí, tengo la mala costumbre de admirar a las personas, llámense músico o no, y es una ilusión o un sentimiento que no tiene un sentido racional para mí, pero ahí está. El punto fue: conocí a una chava bien buena onda, Gaby, estuvo conmigo en la fila diez horas y tuve una de las mejores experiencias en mi vida. Que alguien llegue a decirte en un concierto “oye ¿no quieres conocer a la banda?”, estés presente en la prueba de sonido y platiques con ellos como con tus amigos, no creo que pase todos los días, a eso añadan estar en primera fila, y subir al escenario… si creyera en las ondas místicas, los astros y esas cosas, lo achacaría a eso, pero no creo en eso, supongo que fue suerte aunque tampoco creo mucho en ella, sólo sé que algo paso ese día, y el éxtasis y esa felicidad que sentí me supo a gloria después de tantas malas rachas.

Y contrario a esto, llego el 6 de marzo, era el concierto de Coldplay, si me fui a formar, menos horas que por Phoenix y debo admitir más por nostalgia y amistad que por verdadero gusto. Sabía que ese concierto significaba algo, llamémoslo por la antigua yo, y lo que sucedió fue una experiencia totalmente distinta a la de Phoenix: la gente en un plan muy pesado (le aventaron un refresco a mi sobrino de 12 años, quien parece de 8), comencé a odiar a la gente y los eventos masivos, la gente del foro sol muy estúpida y un concierto aburridísimo, donde no veía la hora para irme. Fue una especie de despedida, muy triste y decepcionante, y a decir verdad hasta me deprimió un poco, ahí supe que jamás volvería a ir a un concierto de Coldplay aunque me pagaran el boleto. Pero siempre rescató las risas, los chistes, las bromas de Violet, Juans, Susan y Jan.

Abril-Mayo-Junio.


Para el mes de abril estaba de vacaciones, y unas semanas antes de entrar a sexto trimestre, para ser exactos el 20 de abril, fui a ver a Muse. De nuevo gano la parte que no piensa de mi persona y volví a formarme horas antes del concierto, siempre es una experiencia eso de formarse en un concierto, ves y conoces a tanta gente y no es mi hit eso de conocer gente, pero me da mucha tela de donde cortar. Ese día de nada sirvió formarnos tantas horas, al final la estúpida organización sirvió para tres cosas. Aun así disfrutamos el concierto porque era la primera vez que veíamos a Muse y también puedo decir que probablemente sea de las últimas. Al día siguiente me sentía muy mal, no sólo porque mi cuerpo resentía golpes y eso ya era lo de menos, sino porque fue esos días donde empezó la ola de calor que azoto la ciudad y yo acabe siendo un camarón, se ponía el sol en, valga la redundancia, en el foro sol y yo ya no lo soportaba, mi sobrino me abrazaba y me dolía.

Entre a sexto trimestre y no imaginaría que sería el último trimestre relajado, era trimestre par y nos fue bastante bien a todos, nos divertimos mucho, reíamos y no podíamos quejarnos por tarea, realmente fue un trimestre que puedo asegurar, muchos disfrutamos. Al menos por mi parte, no me podía quejar, estaba con mis amigas, la profesora era muy relajada, el profesor… de cierto modo también y para mí sobre todo me regreso el amor a la escritura. Fue en ese trimestre donde volví a escribir, pues hacía mucho tiempo no lo hacía y prueba de esto fue precisamente la intensa actividad en el blog, gracias a ese trimestre escribí varias entradas por esas fechas. Fue un trimestre tranquilo.

En mayo me fui con mis hermanas a Cancún, solo nosotras cuatro, no sabía qué resultaría del viaje, para empezar era mi primer viaje en avión, sólo me resta decir que para una de mis hermanas fue bastante divertida mi reacción al despegar el avión. Una vez en Cancún nosotras cuatro, era como una especie de retiro entre hermanas, a pesar de estar con mis sobrinos y la razón era algo muy especial. Aun recuerdo esa tranquilidad de estar en la cabaña cuyo baño era lo único que no nos agradaba, y después de un incidente con la hamaca donde mis hermanas se pelearon y parecía que estaba viendo pelear a mis sobrinos de 8 y 7 años, recordé que al día siguiente tendríamos que regresar a la rutina.

Llego junio y con el mi cumpleaños, algo complicado, algo melancólico, de verdad eso de los cumpleaños sigue sin ser lo mío y mucho menos si se trata del día en que nací, fue diferente, muy diferente, cayó entre semana puede ser que por eso haya atraído algo más de atención y por el hecho de que mi hermana no me soltó ni un momento para recordarme el festejo, se lo agradecí y a todos, de hecho, pero sigue sin ser lo mío.

Julio-Agosto-Septiembre.

Termino sexto trimestre y comenzaron unas largas vacaciones, para el cumpleaños de mi padre, en agosto, fuimos otra vez a Cancún a visitar a mi hermana y sobre todo a cumplir con una meta que mis hermanas tenían: abrir un negocio allá. Después de pasear y estar dos largas semanas en Cancún, cosa que no fue agradable para mí y también sobre eso escribí una entrada al blog llamada “Open”, al regresar goce de más tranquilidad, mientras se acercaban los días para entrar a la escuela.

Llego septiembre y entré a la escuela, de nuevo apareció la maldición del trimestre impar, y la superstición o la estupidez llego a mi vida, junto con un poco de mal humor, de nuevo melancolía y depresión, también acerca de eso escribí otra entrada al blog “The Dog Days Come”. Lo sabía, el trimestre más pesado: radio, no imaginaría todas las cosas que nos esperaban a mí y a mis compañeros, pienso que de alguna forma todo lo que paso nos sirvió a todos en algún aspecto. Mis amigas insistían en permutar y yo no quise, y ahora si lo pienso tal vez fue mi culpa si es que, como dicen mis demás compañeros de generación, fui una mártir, pero también he pensado, esto se va a escuchar muy mal y sonaré a las típicas frases que yo llamo “basuración personal”, pero sabía que era algo que tenía que vivir y no podía mmm… ¿cómo continuarían esas frases? Ah sí, no podía esconderme o evadirlo. Tenía que aprender cosas.

Ocho días después de entrar a séptimo trimestre, el 28 de septiembre fue el concierto de Phoenix, sí otra vez de Phoenix, muchos piensan que es mi banda favorita, desde Coldplay no tengo una, simplemente es: soy joven, me gusta la música que escucho y me encanta ir a conciertos. La verdad no estaba muy entusiasmada de ir, eso de la escuela me deprimió bastante, de hecho ni mi hermana, quien me acompaño, estaba entusiasmada. No llegamos a formarnos, sólo llegamos a buena hora para entrar, sentarnos, comer unas palomitas rancias y una cerveza entre las dos, después del acoso de un estúpido, nunca falta, hacia mi hermana, decidimos quedarnos por donde colocan el sonido en el Palacio de los Deportes. No había grandes expectativas. De hecho ese día corroboré mi forma de pensar, “no generes grandes expectativas y las sorpresas serán más grandes”. Al llenarse el lugar no veía absolutamente nada, pero resulto que justo donde nos encontrábamos nosotras Phoenix decidió hacer un magnifico acústico y estábamos si acaso a diez centímetros de ellos. Por cierto, mi hermana y yo no nos arrepentimos de haber ido.

Después de eso, de esa adrenalina del concierto, de ese momento de alegría y emoción, supe que de alguna u otra forma todo tendría que salir bien al final, me había tocado con el profesor más desgraciado de la carrera, con un House en persona, pero al final todo debía salir bien, sin embargo ese optimismo y ese pensamiento se me olvido con el tiempo.

Octubre-Noviembre-Diciembre.

En octubre tuve la oportunidad de asistir al Corona Capital Fest, principalmente iría a ver a Regina Spektor, The Temper Trap, Interpol y los Pixies, al final había armado un itinerario, el cual por cierto no fue seguido y sobre ese evento también escribí una entrada cuyo título fue el mismo al del festival. Rescato las nuevas cosas que escuché y me gustaron mucho, y fue el primer concierto al que fuimos juntas Andrea, Sara y yo, aunque también vi y estuve con otros amigos. Al final no hubo nada sorprendente, salvo que conocí a los verdaderos hipsters y también imagino que de ahí saque varias bromas al respecto.

Noviembre fue un mes pesado en la escuela, prueba de eso también está aquí mismo, sólo una entrada al blog, yo me encontraba desesperada, quería que terminara la escuela en ese momento, como fuera pero que terminará, y ahí fue cuando ese optimismo del concierto de Phoenix, ese pensamiento de “todo va a salir bien, tiene que salir bien” se esfumó por completo, el estrés, la ansiedad y las desveladas terminan por nublar la mente de uno.

Mi prima se caso en ese mes, era el acontecimiento más esperado por la familia, quizá llego un momento en el que pensé sería hasta divertido, la verdad no tuvo nada de divertido, era una boda, la primer boda a la que había asistido desde hace por lo menos cinco años, mi hermana hasta regreso de Cancún sólo para ver como se casaba mi prima, sólo una boda. Además de aburrirme demasiado y de la mala promoción de mi prima con los amigos de mi sobrino, por cierto mucho más chicos que yo, recibí una noticia no muy grata, una noticia que cambiaría y cambiará mi vida, pero la cual tuve que asumir como la joven adulta que se supone que soy.

Gracias al estrés de la escuela y tantos trabajos por hacer, me perdí el concierto de Hot Chip, tanto tiempo esperando y planeando verlos a su regreso y me lo perdí. Eso sin contar las aburridas clases de inglés que tuve y a las que asistí casi dormida, con dolores de cabeza y a desgana.

Diciembre, y comienza el mes con la cancelación de la barra programática, presagio, mito, realidad, berrinche, como sea, simplemente paso. Y tremendo embrollo armo esa cancelación de la barra programática, opiniones encontradas, pero al final escuela, a Daniela se le olvido “de alguna u otra forma todo terminará bien”. Hacer el esfuerzo final era nuestra única opción y después de todo, al final todo termino bien y yo diría más que bien, gane muchas cosas con esta experiencia: grandes compañeros, grandes momentos, grandes enseñanzas y grandes amigos. Jamás podré agradecer a Tatashi y a Rogelio lo suficiente por aceptarme entre su grupo de amigos y sobre todo aguantarme. Lo más gracioso es terminar diciendo “ah no estuvo tan difícil”.

Para cerrar el año de los conciertos, por casualidad encontré Blonde Redhead en concierto, telonera St. Vincent, tenía que ir y fui, el primer concierto de Ali y yo, cuando el primero debió haber sido Daft Punk hace ya tres años, casi cuatro, porque ni en Muse estuvimos juntas, aún nos quedan esperanzas de ir a un verdadero concierto juntas, y no es que Blonde Redhead no lo fuera, quede fascinada con Kazu, Simone y Amedeo, pero como ella y yo dijimos ese era un aperitivo, la experiencia también es contada en una entrada al blog titulada “Complicaciones: Todos fuimos actores y fuimos rubias pelirrojas”. Y al final, el negocio no funciono como lo planeamos y creo que tendré que hacer otra entrada que diga “Closed” o algo así, pero ahí vamos.

Se acaba el año, pero tendré en mi mente, lo recordado hoy: la larga espera en Phoenix con Gaby; los rostros de esos cuatro franceses y sobre todo Christian con esa singular sonrisa y humildad; las bromas de Pachuca antes y sí, incluso la posteriores a la borrachera; las naranjas con sonrisa de Valeria; el rico y enorme Kisses que compartí con Anahí y Valeria; la sesión de fotos casi profesionales de Ena y Paty; la espera en el foro sol con mis adorados amigos: Violet, Juans, Jan, Susan y Sandra para ver a Coldplay; la felicidad de saber que Violet los había conocido; las risas con mi sobrino en el concierto de Muse; su pantalón roto en el concierto; la playera de Ali; la cabaña frente al mar en Tulum; la vista desde la torre de control en el aeropuerto de Cancún; la risa de mi hermana al ver mi cara en el avión; los abrazos y bromas de mis sobrinos; ese momento frente al mar con las rosas que le llevamos a mi mamá; los abrazos de mis amigos en mi cumpleaños; el viaje a carretera y las risas de mis sobrinos; el pastel de mi papá; las bromas acerca del perico muerto en el refrigerador; el entusiasmo al abrir el negocio; la cara de mi hermana al ver a Phoenix en el acústico; Sara, Andrea y yo cantando a Regina Spektor; Juan cuidándome en The Temper Trap; ver a mi sobrinos de nuevo en la boda de mi prima; las criticas en clase de inglés de Elena y yo hacia el maestro; las bromas en la cabina de radio; el baile de Laura; las múltiples voces de Tatashi y sus innumerables bromas que me hacen doblarme de risa; el “que diche, que diche” que siempre hace reír a Rogelio; los viajes en el coche de Itzel; la sinceridad de Sara, la de Valeria, son demasiados momentos, va en mi Word cinco hojas y me parece increíble que un año pueda resumirse en cinco hojas.

No me queda más que decir: se acaba 2010 y vendrá otro año, espero con muchos conciertos, y sino con más cosas memorables de las cuales me pueda reír mucho más, de esas que te sacan sonrisas aunque estés en tu cuarto con la luz apagada. E inserte frase cliché de la época: Gracias a todos ustedes, por hacer tan maravilloso este año, aunque algunos quizá no estén mencionados con nombre, saben que hacen que mi vida no sea tan aburrida, me hacen sonreír y los quiero mucho. Frase cursi: Gracias por hacerme parte de su vida y por aceptarme aunque soy bastante molesta, MUCHAS GRACIAS.

1 comentario:

  1. Dany:
    Una muy entrañable reseña, de hecho me hiciste recordar todos los buenos momentos, oh si!
    Cada risa, cada broma jajajaja cada concierto, fue genial ver tu cara de felicidad.

    Este año fue muy bueno, espero que el año que viene sea mejor, gracias por haberme mencionado dentro de tu reseña :D y sobre todo por permitirme conocerte mejor, tu sabes cada vez es mas complicado conocer a verdaderas personas, autenticas y antisociales XD

    Te quiero mucho Dany!

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