lunes, 27 de diciembre de 2010

Esto fue lo que dejo el 2010

Supongo, no, más bien afirmo: esto de los recuentos está muy usado por en general todos los medios, pues bien, usemos este recurso una vez más para completar una entrada más en el blog.

Yo, desafortunadamente no hablaré de un recuento mencionando el caso Paulette, Marcelo y su metrobús, el Jefe Diego o los mineros de Chile, para eso estarán muchos periódicos y sitios web donde se pueda analizar lo acontecido.

Por mi parte digo, un año más se termina y ahora me doy cuenta que da un poco de temor la forma tan rápida en ocasiones, en las que se pasa el tiempo. Hoy recordando cosas me doy cuenta, y algunas veces recordaba algo pensando que habían ocurrido el año pasado y no fue así. Es cosa extraña esto del tiempo, tan impredecible y a veces hasta algo subjetivo.

Enero-Febrero-Marzo.

Entre a quinto trimestre, el trimestre de fotografía y puedo añadir el más esperado por mí. Continúo pensando que eso de la maldición del trimestre impar es más real de lo que pensaba, eso o empiezo en mala hora a ser supersticiosa. Me toco la misma profesora del trimestre pasado, esa a la que tanto detestábamos varios, además el trimestre no fue lo que esperaba, de nuevo las expectativas acaban decepcionándote y para acabar me puse una borrachera monumental en Pachuca -sin comentarios- y bueno al final decidí no volver a tomar una cámara, al menos por el momento.

En ese trimestre conocí mejor a Valeria y Anahí, la verdad si no hubiera sido por ellas, el trimestre se hubiera tornado más pesado, aburrido e insoportable de lo normal, además puedo decir que si no fuera por ellas tampoco hubiera vuelto a probar una sola fruta en mi vida. Son unas niñas bien buena onda, simpáticas y trabajadoras a las cuales quiero mucho, pues son de esas personas que te brindan su cariño inmediatamente y eso se agradece.

El 2 de febrero fue el concierto de Phoenix, en el Vive Cuervo Salón, antes Salón 21. Había decidido no volver a hacer tonterías por las bandas, pero era Phoenix y después de armar un drama pues pensé que no los vería, me fui a formar once horas antes del concierto. Lo sé, sé lo que están pensando.

Desgraciadamente para mí, tengo la mala costumbre de admirar a las personas, llámense músico o no, y es una ilusión o un sentimiento que no tiene un sentido racional para mí, pero ahí está. El punto fue: conocí a una chava bien buena onda, Gaby, estuvo conmigo en la fila diez horas y tuve una de las mejores experiencias en mi vida. Que alguien llegue a decirte en un concierto “oye ¿no quieres conocer a la banda?”, estés presente en la prueba de sonido y platiques con ellos como con tus amigos, no creo que pase todos los días, a eso añadan estar en primera fila, y subir al escenario… si creyera en las ondas místicas, los astros y esas cosas, lo achacaría a eso, pero no creo en eso, supongo que fue suerte aunque tampoco creo mucho en ella, sólo sé que algo paso ese día, y el éxtasis y esa felicidad que sentí me supo a gloria después de tantas malas rachas.

Y contrario a esto, llego el 6 de marzo, era el concierto de Coldplay, si me fui a formar, menos horas que por Phoenix y debo admitir más por nostalgia y amistad que por verdadero gusto. Sabía que ese concierto significaba algo, llamémoslo por la antigua yo, y lo que sucedió fue una experiencia totalmente distinta a la de Phoenix: la gente en un plan muy pesado (le aventaron un refresco a mi sobrino de 12 años, quien parece de 8), comencé a odiar a la gente y los eventos masivos, la gente del foro sol muy estúpida y un concierto aburridísimo, donde no veía la hora para irme. Fue una especie de despedida, muy triste y decepcionante, y a decir verdad hasta me deprimió un poco, ahí supe que jamás volvería a ir a un concierto de Coldplay aunque me pagaran el boleto. Pero siempre rescató las risas, los chistes, las bromas de Violet, Juans, Susan y Jan.

Abril-Mayo-Junio.


Para el mes de abril estaba de vacaciones, y unas semanas antes de entrar a sexto trimestre, para ser exactos el 20 de abril, fui a ver a Muse. De nuevo gano la parte que no piensa de mi persona y volví a formarme horas antes del concierto, siempre es una experiencia eso de formarse en un concierto, ves y conoces a tanta gente y no es mi hit eso de conocer gente, pero me da mucha tela de donde cortar. Ese día de nada sirvió formarnos tantas horas, al final la estúpida organización sirvió para tres cosas. Aun así disfrutamos el concierto porque era la primera vez que veíamos a Muse y también puedo decir que probablemente sea de las últimas. Al día siguiente me sentía muy mal, no sólo porque mi cuerpo resentía golpes y eso ya era lo de menos, sino porque fue esos días donde empezó la ola de calor que azoto la ciudad y yo acabe siendo un camarón, se ponía el sol en, valga la redundancia, en el foro sol y yo ya no lo soportaba, mi sobrino me abrazaba y me dolía.

Entre a sexto trimestre y no imaginaría que sería el último trimestre relajado, era trimestre par y nos fue bastante bien a todos, nos divertimos mucho, reíamos y no podíamos quejarnos por tarea, realmente fue un trimestre que puedo asegurar, muchos disfrutamos. Al menos por mi parte, no me podía quejar, estaba con mis amigas, la profesora era muy relajada, el profesor… de cierto modo también y para mí sobre todo me regreso el amor a la escritura. Fue en ese trimestre donde volví a escribir, pues hacía mucho tiempo no lo hacía y prueba de esto fue precisamente la intensa actividad en el blog, gracias a ese trimestre escribí varias entradas por esas fechas. Fue un trimestre tranquilo.

En mayo me fui con mis hermanas a Cancún, solo nosotras cuatro, no sabía qué resultaría del viaje, para empezar era mi primer viaje en avión, sólo me resta decir que para una de mis hermanas fue bastante divertida mi reacción al despegar el avión. Una vez en Cancún nosotras cuatro, era como una especie de retiro entre hermanas, a pesar de estar con mis sobrinos y la razón era algo muy especial. Aun recuerdo esa tranquilidad de estar en la cabaña cuyo baño era lo único que no nos agradaba, y después de un incidente con la hamaca donde mis hermanas se pelearon y parecía que estaba viendo pelear a mis sobrinos de 8 y 7 años, recordé que al día siguiente tendríamos que regresar a la rutina.

Llego junio y con el mi cumpleaños, algo complicado, algo melancólico, de verdad eso de los cumpleaños sigue sin ser lo mío y mucho menos si se trata del día en que nací, fue diferente, muy diferente, cayó entre semana puede ser que por eso haya atraído algo más de atención y por el hecho de que mi hermana no me soltó ni un momento para recordarme el festejo, se lo agradecí y a todos, de hecho, pero sigue sin ser lo mío.

Julio-Agosto-Septiembre.

Termino sexto trimestre y comenzaron unas largas vacaciones, para el cumpleaños de mi padre, en agosto, fuimos otra vez a Cancún a visitar a mi hermana y sobre todo a cumplir con una meta que mis hermanas tenían: abrir un negocio allá. Después de pasear y estar dos largas semanas en Cancún, cosa que no fue agradable para mí y también sobre eso escribí una entrada al blog llamada “Open”, al regresar goce de más tranquilidad, mientras se acercaban los días para entrar a la escuela.

Llego septiembre y entré a la escuela, de nuevo apareció la maldición del trimestre impar, y la superstición o la estupidez llego a mi vida, junto con un poco de mal humor, de nuevo melancolía y depresión, también acerca de eso escribí otra entrada al blog “The Dog Days Come”. Lo sabía, el trimestre más pesado: radio, no imaginaría todas las cosas que nos esperaban a mí y a mis compañeros, pienso que de alguna forma todo lo que paso nos sirvió a todos en algún aspecto. Mis amigas insistían en permutar y yo no quise, y ahora si lo pienso tal vez fue mi culpa si es que, como dicen mis demás compañeros de generación, fui una mártir, pero también he pensado, esto se va a escuchar muy mal y sonaré a las típicas frases que yo llamo “basuración personal”, pero sabía que era algo que tenía que vivir y no podía mmm… ¿cómo continuarían esas frases? Ah sí, no podía esconderme o evadirlo. Tenía que aprender cosas.

Ocho días después de entrar a séptimo trimestre, el 28 de septiembre fue el concierto de Phoenix, sí otra vez de Phoenix, muchos piensan que es mi banda favorita, desde Coldplay no tengo una, simplemente es: soy joven, me gusta la música que escucho y me encanta ir a conciertos. La verdad no estaba muy entusiasmada de ir, eso de la escuela me deprimió bastante, de hecho ni mi hermana, quien me acompaño, estaba entusiasmada. No llegamos a formarnos, sólo llegamos a buena hora para entrar, sentarnos, comer unas palomitas rancias y una cerveza entre las dos, después del acoso de un estúpido, nunca falta, hacia mi hermana, decidimos quedarnos por donde colocan el sonido en el Palacio de los Deportes. No había grandes expectativas. De hecho ese día corroboré mi forma de pensar, “no generes grandes expectativas y las sorpresas serán más grandes”. Al llenarse el lugar no veía absolutamente nada, pero resulto que justo donde nos encontrábamos nosotras Phoenix decidió hacer un magnifico acústico y estábamos si acaso a diez centímetros de ellos. Por cierto, mi hermana y yo no nos arrepentimos de haber ido.

Después de eso, de esa adrenalina del concierto, de ese momento de alegría y emoción, supe que de alguna u otra forma todo tendría que salir bien al final, me había tocado con el profesor más desgraciado de la carrera, con un House en persona, pero al final todo debía salir bien, sin embargo ese optimismo y ese pensamiento se me olvido con el tiempo.

Octubre-Noviembre-Diciembre.

En octubre tuve la oportunidad de asistir al Corona Capital Fest, principalmente iría a ver a Regina Spektor, The Temper Trap, Interpol y los Pixies, al final había armado un itinerario, el cual por cierto no fue seguido y sobre ese evento también escribí una entrada cuyo título fue el mismo al del festival. Rescato las nuevas cosas que escuché y me gustaron mucho, y fue el primer concierto al que fuimos juntas Andrea, Sara y yo, aunque también vi y estuve con otros amigos. Al final no hubo nada sorprendente, salvo que conocí a los verdaderos hipsters y también imagino que de ahí saque varias bromas al respecto.

Noviembre fue un mes pesado en la escuela, prueba de eso también está aquí mismo, sólo una entrada al blog, yo me encontraba desesperada, quería que terminara la escuela en ese momento, como fuera pero que terminará, y ahí fue cuando ese optimismo del concierto de Phoenix, ese pensamiento de “todo va a salir bien, tiene que salir bien” se esfumó por completo, el estrés, la ansiedad y las desveladas terminan por nublar la mente de uno.

Mi prima se caso en ese mes, era el acontecimiento más esperado por la familia, quizá llego un momento en el que pensé sería hasta divertido, la verdad no tuvo nada de divertido, era una boda, la primer boda a la que había asistido desde hace por lo menos cinco años, mi hermana hasta regreso de Cancún sólo para ver como se casaba mi prima, sólo una boda. Además de aburrirme demasiado y de la mala promoción de mi prima con los amigos de mi sobrino, por cierto mucho más chicos que yo, recibí una noticia no muy grata, una noticia que cambiaría y cambiará mi vida, pero la cual tuve que asumir como la joven adulta que se supone que soy.

Gracias al estrés de la escuela y tantos trabajos por hacer, me perdí el concierto de Hot Chip, tanto tiempo esperando y planeando verlos a su regreso y me lo perdí. Eso sin contar las aburridas clases de inglés que tuve y a las que asistí casi dormida, con dolores de cabeza y a desgana.

Diciembre, y comienza el mes con la cancelación de la barra programática, presagio, mito, realidad, berrinche, como sea, simplemente paso. Y tremendo embrollo armo esa cancelación de la barra programática, opiniones encontradas, pero al final escuela, a Daniela se le olvido “de alguna u otra forma todo terminará bien”. Hacer el esfuerzo final era nuestra única opción y después de todo, al final todo termino bien y yo diría más que bien, gane muchas cosas con esta experiencia: grandes compañeros, grandes momentos, grandes enseñanzas y grandes amigos. Jamás podré agradecer a Tatashi y a Rogelio lo suficiente por aceptarme entre su grupo de amigos y sobre todo aguantarme. Lo más gracioso es terminar diciendo “ah no estuvo tan difícil”.

Para cerrar el año de los conciertos, por casualidad encontré Blonde Redhead en concierto, telonera St. Vincent, tenía que ir y fui, el primer concierto de Ali y yo, cuando el primero debió haber sido Daft Punk hace ya tres años, casi cuatro, porque ni en Muse estuvimos juntas, aún nos quedan esperanzas de ir a un verdadero concierto juntas, y no es que Blonde Redhead no lo fuera, quede fascinada con Kazu, Simone y Amedeo, pero como ella y yo dijimos ese era un aperitivo, la experiencia también es contada en una entrada al blog titulada “Complicaciones: Todos fuimos actores y fuimos rubias pelirrojas”. Y al final, el negocio no funciono como lo planeamos y creo que tendré que hacer otra entrada que diga “Closed” o algo así, pero ahí vamos.

Se acaba el año, pero tendré en mi mente, lo recordado hoy: la larga espera en Phoenix con Gaby; los rostros de esos cuatro franceses y sobre todo Christian con esa singular sonrisa y humildad; las bromas de Pachuca antes y sí, incluso la posteriores a la borrachera; las naranjas con sonrisa de Valeria; el rico y enorme Kisses que compartí con Anahí y Valeria; la sesión de fotos casi profesionales de Ena y Paty; la espera en el foro sol con mis adorados amigos: Violet, Juans, Jan, Susan y Sandra para ver a Coldplay; la felicidad de saber que Violet los había conocido; las risas con mi sobrino en el concierto de Muse; su pantalón roto en el concierto; la playera de Ali; la cabaña frente al mar en Tulum; la vista desde la torre de control en el aeropuerto de Cancún; la risa de mi hermana al ver mi cara en el avión; los abrazos y bromas de mis sobrinos; ese momento frente al mar con las rosas que le llevamos a mi mamá; los abrazos de mis amigos en mi cumpleaños; el viaje a carretera y las risas de mis sobrinos; el pastel de mi papá; las bromas acerca del perico muerto en el refrigerador; el entusiasmo al abrir el negocio; la cara de mi hermana al ver a Phoenix en el acústico; Sara, Andrea y yo cantando a Regina Spektor; Juan cuidándome en The Temper Trap; ver a mi sobrinos de nuevo en la boda de mi prima; las criticas en clase de inglés de Elena y yo hacia el maestro; las bromas en la cabina de radio; el baile de Laura; las múltiples voces de Tatashi y sus innumerables bromas que me hacen doblarme de risa; el “que diche, que diche” que siempre hace reír a Rogelio; los viajes en el coche de Itzel; la sinceridad de Sara, la de Valeria, son demasiados momentos, va en mi Word cinco hojas y me parece increíble que un año pueda resumirse en cinco hojas.

No me queda más que decir: se acaba 2010 y vendrá otro año, espero con muchos conciertos, y sino con más cosas memorables de las cuales me pueda reír mucho más, de esas que te sacan sonrisas aunque estés en tu cuarto con la luz apagada. E inserte frase cliché de la época: Gracias a todos ustedes, por hacer tan maravilloso este año, aunque algunos quizá no estén mencionados con nombre, saben que hacen que mi vida no sea tan aburrida, me hacen sonreír y los quiero mucho. Frase cursi: Gracias por hacerme parte de su vida y por aceptarme aunque soy bastante molesta, MUCHAS GRACIAS.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Gustos culposos


Última clase de inglés básico uno, examen final oral con un profesor que parece integrante de la “Maldita Vecindad” o “Panteón Rococo”.

Fragmento de la conversación para el examen:

Elena (mi amiga): I’m student but sometimes play violin and reading
Compañerita del inglés: We have a reading club, Do you like Dan Brown?
Danielita (esa soy yo): Yes, he's Ok but I prefer Julio Cortazar (no pongo acento porque se supone que inglés no hay acentos pero es Cortázar)…

Termina la conversación y el profesor me pregunta si me gusta Julio Cortázar, a lo cual respondo un sí, me pregunta la razón y le respondo “es un gran escritor”. El profesor comienza una charla interna de lo que es o no es literatura diciendo “Dan Brown sólo es best seller, Julio Cortázar es literatura”, yo asiento con la cabeza junto con mi acompañantes, me pregunta la razón por la cual me gusta Dan Brown y me cuestiono en mi fuero interno “qué diablos no entendió la conversación o el plan de estudios, es sólo un ejercicio”. Y aquí una pequeña pausa en el relato, debo admitir que leí un libro de Dan Brown, el ya muy mencionado “Código Da Vinci”, es lo único que leí de él y eso fue en la secundaria, es un libro de poco más de quinientas páginas, cuando mis compañeros de clase a penas y pudieron leer uno de veinte páginas. Después de la pregunta del profesor yo le respondí, con muchas trabas debo decir, que me “gustaba” porque era interesante lo que escribía acerca de la religión, la fe, el oscuro y muy conocido ya, tema de corrupción en el Vaticano, y ahí comenzó todo.

Profesor: Pues sí, habla de eso pero sólo es un best seller, no tiene gran ciencia, no es lo mismo a Julio Cortázar que si es literatura.

Me quede callada, pues todo lo que acabo de mencionar, fue en inglés. Quedamos un minuto en silencio y comenzó una acalorada charla sobre eso que decía, ya que no pude contenerme y comencé a discutir con él en español, para no hacérselas más cansada y relatarles todo lo que sucedió en la charla, sólo les puedo decir que el punto del profesor o más bien lo que detrás de sus palabras me decía era: “Eres una tonta, porque estas en la universidad y no sabes discernir entre lo que es bueno y es malo, y yo con toda mi sabiduría te estoy abriendo los ojos para que sepas qué es literatura y que no”. No me quede callada, pero mi amiga tenía unos ojos de “Daniela tranquila” por lo que decidí no discutir más y seguía pensando en mi mente “Por qué no entendió el punto, era un ejercicio, pusimos Dan Brown porque estaba en el libro de inglés, y en todo caso sí, lo leí y mi punto era, ‘esta bueno pa’ palomear’, así como cuando ves una película dominguera”.

Y toda esta explicación para llegar a los gustos culposos, era importante mencionarlo, de aquí, de ese momento surgió mi tema de entrada, sólo que no sabía cómo plantearlo, pero heme aquí y ahí vamos. Cuando le platique esto a una amiga me contestó “bueno, pero pues es cuestión de gustos ¿no?”, exacto, le contesté, es cuestión de gustos.

Todos sin excepción tenemos gustos culposos, los míos son bien sabidos por la gente que me conoce, no me meteré en detalles, si los digo, quizá haya la posibilidad de que hasta me cierren el blog, está bien, no son tan graves… para algunas personas. Sin embargo, podría decir, no esta tan malo tener gustos culposos y después de un minuto diría “Danielita si no fuera malo no serían culposos”. De manera muy particular, en mi caso uno de mis gustos culposos tiene una explicación muy densa, ese estúpido gusto culposo me hizo entrar en una crisis y hasta caer en depresión, y hay otros, en el lado opuesto que me dan tanta risa pero me traen recuerdos de lo que fue alguna vez mi infancia y parte de mi pubertad.

Una vez, leí a un tipo, escribió “mi gusto culposo es Metallica”, todos nos quedamos con cara de extrañeza, es más puedo decir que yo hasta lo leí cuatro veces para corroborar si estaba viendo bien esas palabras, muchos le respondieron “oye amigo, Metallica no es gusto culposo” y bueno, supongo que depende mucho de la forma de ser visto, pero a comparación de quienes pusieron gusto culposo: Camila, Gloria Trevi o/y derivados, estaba totalmente de acuerdo con la afirmación “Metallica no es gusto culposo”, después de un rato, el tipo en cuestión respondió “ya lo sé, pero es que no tengo gustos culposos”.

Ahora, recordando al tipo cuyo gusto culposo era Metallica, pienso, “qué vida tan aburrida debe tener para no contar con un solo y pequeño gusto culposo”, aunque también pienso que seguramente se lo guardo para darse importancia, pero regresando a la triste persona sin gustos culposos, piénsenlo, es de cierto modo emocionante escuchar una canción a escondidas, cantarla en tu mente, hacer alguna actividad en secreto, ver esa película que todos decían que era un asco y además tenerla en tu colección o leer un libro a escondidas y no ser precisamente uno del Marqués de Sade.

No puedo mostrar una postura ni en contra ni a favor, podría decir, bueno es un gusto culposo, al final un gusto, destapémonos todos y contemos nuestros gustos culposos porque no tiene nada de malo, pero seamos realistas y volviendo a mi pensamiento anterior, si no tuviera nada de malo, si no te diera pena admitirlo, simplemente no sería gusto culposo. Por otro lado podría decir, desháganse de sus gustos culposos, sacrílegos, espíritus del mal, pero no, es divertido tener gustos culposos y sonrojarte cuando los admites con los amigos, además que sería de la vida sin ese rato tan mágico y tan intimo entre tú y tus gustos culposos.

Por cierto, para terminar, el profesor acabo confesándome: “Yo también estudie comunicación”, se imaginaran mi reacción, casi tiro todo en ese momento y me salgo del salón azotando la puerta y diciendo “Voy a terminar de teacher de inglés diciendo: ‘When’s your verrdey?’ o tal vez diciendo ‘Is de seim but is de diferent in de rialiti laif’, por qué”, en fin ese día tenía tantas cosas que hacer por lo que no me di la oportunidad de orillarme en una de las paredes de mi cuarto, abrazando mis piernas y repitiendo un sinfín de ocasiones “¿verrdey? ¿tuenti en vez de twenty con la pronunciación correcta?”

Como sea, sean felices in de rialiti laif.

martes, 14 de diciembre de 2010

Christmas Lights


Ha terminado ese enorme “sufrimiento” escolar, tareas, trabajos, calificaciones (bueno aún falta pero ya casi se termina) y llegado a este punto es inevitable tener muchísimos pensamientos, todos ellos en desorden, lo cual me hace preguntarme una y otra vez si no estaré mal de la cabeza, en fin.

Pensarán, los que saben, que el titulo de mi blog está relacionado con la canción de Coldplay, la cual no he escuchado, pero se equivocan, el titulo está más en relación a las innumerables luces navideñas que he visto al regresar a mi casa.

Cuando era niña me emocionaba, de una forma que ahora no sé explicar, el rito de poner las luces de navidad en la ventana, el árbol de navidad, los intercambios, las posadas, las piñatas, los regalos y la cena en familia. Cuando llego la adolescencia eso dio un giro un poco más dramático, me seguían emocionando las fiestas decembrinas pero por cierta melancolía, en cuanto a las luces de navidad, bueno, cuando comencé a dormir sola en una recámara me daba mucho miedo (siempre he sido miedosa) y llegue a quedarme noches en vela por el miedo de dormir sola y la oscuridad. Cuando la navidad llegaba era mi época favorita, en mi cuarto había unas cortinas transparentes, de noche se ve tétrico los árboles y el viento cuando los movía, así que cuando llegaba la navidad las luces de los vecinos iluminaban mi cuarto y me hacían sentir mejor, supongo que hasta ese momento fue una buena etapa.

Ahora…

Ali: ¿Qué te parece si nos sentamos afuera de tu edificio a ver las luces y ver si nos dan convulsiones?

Pasa el tiempo e invariablemente cambia tu manera de pensar con respecto a algunas cuestiones, eso paso con la navidad, el año nuevo y las luces de navidad. No entiendo ahora el entusiasmo de la gente, más bien la excitación por los adornos alusivos a la navidad y el año nuevo. Primero, en las tiendas departamentales y/o derivados comienzan a poner los adornos navideños incluso antes de que termine noviembre. Segundo, de verdad las personas se emocionan con el evento. En mi caso, vivo en un departamento, no entiendo por qué los vecinos colocan infinidad de luces en una pequeña ventana de un departamento, pero no, eso no es todo, los edificios son adornados con luces en un intento fallido de árbol de navidad, no conforme con eso, las luces en su mayoría son de distintos colores (por eso de las convulsiones) y no es lo peor, lo peor son las piñatas, los peluches y hasta regalos que colocan en los jardines, jardines que son ¡comunitarios! y pasan los años y siguen sin entenderlo. No estoy de “grinch” simplemente la gente es muy boba y mis vecinos son un ejemplo de eso.

Por otra parte, la navidad, las posadas y los intercambios. Recuerdo que cuando era niña, mi tía nos obligaba a mecer al niño Jesús y teníamos que ir a escoger el atuendo que se pondría para el día de la candelaria, sigo sin comprender por qué nos obligaban a hacer el ridículo enfrente de toda la familia cantando canciones y meciendo a un muñeco de porcelana que para ser sincera me daba mucho miedo. Luego dentro de las posadas hacías el recorrido por la calle llevando un nacimiento, con una vela en la mano, vela que te quemaba las manos con la cera, recuerdo que todos querían salir con el nacimiento pero yo siempre quería estar adentro calientita y bebiendo el tradicional ponche, que en las posadas en familia es lo único que vale la pena.

Y mención aparte merecen los intercambios ya sean familiares o escolares, ya que por alguna estúpida razón hacen muchos intercambios en las escuelas, siempre terminan decepcionándote y te hacen pasar un mal rato. En la escuela siempre te tocaba alguien que te cae mal o al que ni siquiera sabías que existía, o en su defecto le tocaba darte un regalo la persona que te caía mal. En los intercambios familiares, bueno fue todo un caso, en todas las navidades los niños acababan llorando y pataleando porque no les gustaban los regalos o querían el del otro, así que optamos por hacer una lista de las cosas que cada uno quisiera, para que no ocurriera el clásico voy y le pregunto a la tía qué le gusta al primo y dices “Me toco perenganito no sabes cómo qué podría gustarle” y la tía responderá “Ah sí, cómprale un cochecito, al él le gustan mucho”; ahí vas a comprarle el cochecito y resultaba que odiaba los cochecitos y que en realidad lo que quería era una lapicera, pero como la tía lo vio una única vez en su vida jugando con cochecitos dio por hecho que le encantaban.

Aún así la dichosa lista no funcionó, ponías lo que te gustaría que te regalaran pero te acabaron regalando genéricos intercambiables que ni siquiera sabías que existían, porque claro siempre van al último momento por el regalo de intercambio y como no buscaron bien el regalo dan un genérico muy chafa que acabas tirando a la basura; además no terminó ahí el asunto, las primas y tías terminaban indignadísimas porque a sus hijos les dieron un regalo bien pirata. Por cierto en todos los intercambios familiares siempre recibí peluches, qué originales. Decidí desde hace años no participar en intercambios y de hecho me he negado rotundamente a ir a una posada familiar.

Y finalmente la navidad, hermosa y mágica navidad. Después de 19 años viviendo navidades he descubierto que la mejor parte de la navidad sigue siendo la comida. Comes lo que en todo el año no se hace en casa: lomo (en mi caso). He tratado de encontrar una razón por la cual debas ir vestido de gala en la cena de navidad, sigo sin encontrarla si lo hacen avísenme para entender la razón. Luego regresamos con los regalos, cuando mi hermana comenzó a hacer la cena de navidad en su casa fue divertido en cierto punto, ahora no encuentra otras formas más originales de dar los regalos de navidad, en donde sólo vemos desfilar regalos para niños, quizá hubo sólo una navidad en la que mi hermana se llevo la noche con la cantidad de regalos que le hizo su novio. Insisto la cena es lo mejor de la navidad.

Para terminar están los rituales de año nuevo y el año nuevo en sí, debo reconocer que sí, hice los propósitos de año nuevo, comí las uvas y pensé rápidamente en un deseo pero creo que siempre era el mismo porque no te daba tiempo de pensar en otro, si lloré en algunos años al último campanazo, si me puse el típico sombrerito de “happy new year”, pero, no, no lo volveré a hacer, ahora que lo pienso ¿quién diablos invento todo eso?

Llámenme sacrilega, grinch, amargada, aguafiestas, pero es muy ridículo todo esto de la navidad, el año nuevo, y sobre todo el proceso para llegar a ambas cosas. No sé que pase este año, pero por lo menos yo espero estar en mi casa descansando, comiendo porquerías y viendo películas, no necesito todo ese lindo, exquisito y hermoso ritual navideño, yo paso.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Complicaciones: Todos fuimos actores y fuimos rubias pelirrojas

Ha llegado el pre viernes como hubiera dicho un maestro de matemáticas que tuve en la preparatoria y es tiempo de escribir en el blog.

Quería hacerlo desde hace tiempo pero realmente he estado tan ocupada que no había encontrado la oportunidad y para mi sorpresa tengo cosas que comentar pero sigo sin tener algo realmente esencial que decir.

Comienzo diciendo que estoy escribiendo esto y me doy cuenta de los infinitos “que’s” en mi redacción y por algún asunto de trauma me genera mucha angustia escribir tanto “que”, en fin, ese puede ser el principio de muchos problemas que surgieron en todas estas semanas.

Complicaciones

La escuela ha estado pesada, muy pesada para mi costumbre y eso que soy exagerada, pero sobre todo el ambiente escolar se ha tornado pesado y hostil de una forma tan extraña pero a la vez tan predecible que es difícil explicar.

¿Qué pasa cuando tienes que convivir con mucha gente tanto tiempo, con gente que no conoces, que te cae mal, que no sabes cómo trabajan?

El resultado es por demás desastroso, este trimestre he estado mucho tiempo con personas, como dijo un compañero “con tu equipo” y lo pensé mejor y me repetí a mí misma “no, he estado demasiado tiempo con gente”. En relación a mi equipo de trabajo, quede sorprendida, hicimos un buen equipo, son personas muy agradables y descubrí a unos amigos extraordinarios, pero es inherente en mí pensar “oye Daniela de verdad has estado mucho tiempo con personas”, mi situación no es tan complicada, soy una persona solitaria y de repente sentí tan extraño estar rodeada tanto tiempo de personas y sobre todo de sentir en ciertos momentos ese apoyo , cariño y protección de momentos en los que, pensándolo bien, en otro tiempo, en otra circunstancia hubiera estado sola, tirada en mi cama y deprimida. Aún así me siento indefensa.

Por otro lado esta, eso que convencionalmente en las escuelas le llaman “generación”. Ahora me viene a la mente algo que platicaba una vez con una amiga sobre eso de la convivencia con tanta gente que no conoces bien. Ella y yo decíamos que cuando recién llegas a un grupo es muy difícil que saques lo que ella y yo denominamos “tu verdadera personalidad”, el trabajo que se nos dejo hacer en la escuela sirvió para tres cosas en mi punto de vista: 1) para aprender que el trabajo en equipo siempre es en equipo y que han pasado siete trimestre y ninguno lo ha aprendido; 2) para sacar a relucir las rencillas entre los propios profesores y tal vez la más importante la 3) darse cuenta de la “verdadera personalidad” de cada uno de los compañeros.

El perfil del aspirante de la carrera de Comunicación Social en la UAM debería ser: Persona ego centrista, incapaz de ejercer la auto critica, ser desleal, no conocer el concepto de compañerismo, incapaz de escuchar, impulsivo, inmaduro, irresponsable, impuntual, cada vez que haga un trabajo sentir que es el mejor de todos, no conocer el concepto de humildad, decir sandeces y creer todo el tiempo que tiene la razón. Claro habrá sus excepciones porque con alguien tiene que haber una confrontación.

Si últimamente había sentido esa etapa del “no sé qué rayos hago estudiando esto, no es para mí, no soy buena en esto”; la verdad la actitud de compañerismo que se pulula en la carrera no ayuda en mucho a mi perspectiva de las cosas. Muchos pensarán que ese pensamiento es algo débil, pero de verdad vi y escuche muchas cosas que realmente acabaron por decepcionarme bastante.

Aún así por supuesto que hay cosas buenas, esto suena como si me estuviera despidiendo de la carrera, todavía lo sigo pensando; de cualquier modo, a pesar de todo esto me quedo este trimestre con la lección del maestro maldito, con el esfuerzo y el trabajo de mis compañeros que si los hubo, con las risas de mis amigas y amigos, con las personas que me dejaron entrar en su vida y que me compartieron parte de su vida. Y por supuesto tengo que mencionarlo con los nuevos amigos que hice, que ven algo bueno en mí, me apoyan, me cuidan, me hacen reír y que quiero demasiado. Suena como a agradecimiento de trabajo escolar, pero para mí era importante decirlo.

Después de todo ese esfuerzo (me da un poco de temor mencionar esa palabra) y trabajo, todavía no termina pero seguimos intentándolo, hoy me siento no más confiada, pero si un poco más tranquila, tal vez no totalmente pero si un poco más. Afortunadamente el trimestre no está lleno de la escuela y a pesar de que han sucedido no cosas tan agradables en casa, en la familia, en mi persona, todavía puedo jactarme de que la paso bien algunos momentos.

Actores y actrices rubias y pelirrojas

Hasta las clases de inglés básico uno, sirvieron para des estresarme, las salidas con mis amigas, los partidos de americano de mi hermana, mis sobrinos en “casita vieja” de nuevo, son cosas que vale la pena mencionar, y obviamente los conciertos a los que fui. Y hablando de esto, el viernes pasado fui a ver a Blonde Redhead y su telonera fue St. Vincent y después de las complicaciones todos fuimos actores y rubias pelirrojas.

Después de perderme a Hot Chip, por una casualidad en la red, encontré que St. Vincent preguntaba quien la iría a ver en la Ciudad de México y definitivamente tenía que ir, ¿cuándo ves a una banda que te gusta por pura casualidad? Según yo, no conocía a Blonde Redhead, pero como toda la vida, se me va la onda y no me acuerdo de las bandas que escuché alguna vez. Un día antes de ir al concierto busqué videos de Blonde Redhead, la primer canción que salió fue “Equus”, “ah Equus, este video ya lo había visto”, pues si era de esos videos que había visto de niña y que se me quedaron grabados por lo bizarro del asunto, algo muy parecido a lo que me paso con Bacherlorette de Björk y con Paranoid Android de Radiohead.

Abrió St. Vincent, sólo les puedo decir que estoy más enamorada de esa mujer, es una forma muy interesante de combinar la femineidad con la pasión de tocar una guitarra, la manera en que Annie Clark toca su guitarra sólo te puede remitir a como lo haría un hombre, pero al verla a ella tan delgada, con sus rizos, su vestido, sus mallas y su labial rojo es imposible no enamorarte de ella. Sus músicos son muy buenos, sobre todo su baterista, aunque todos son buenos. Después de recordar la monotonía que sentía al escuchar el Actor, después de verla en vivo entendí todo el significado de poner un violín, un saxofón y esa guitarra en una sola canción.

Salió St. Vincent y después del típico momento donde los roadies hacen su trabajo, se encienden unas sombrillas doradas, salen dos personajes que parecen iguales, y una mujer con un pantalón dorado, cabello largo y lacio. Comienzan a tocar y uno de los gemelos hace una seña a su hermano para que deje de tocar la batería, finalmente dice “me está dando electricidad”. Vuelven a tocar y comienza una etapa de descubrimiento para mí. Blonde Redhead es como de esos grupos que estaba esperando escuchar, la voz de una mujer suave a la cual asocias invariablemente a los animes y no sólo por el aspecto físico de ella, su timbre te liga a esa imagen y luego complementa la escena unos gemelos italianos que lo único que los diferencia entre sí físicamente es la barba que uno tiene y el otro no. Al ver a Kazu Makino y como se mueve en el escenario entendí de donde saco Bat for lashes sus movimientos en vivo, lo cual resta a los ya menos puntos que tenía su banda y ella en sí.

Y bueno después de ver a tanto hipster a los alrededores, la señora que nos toco al lado de nosotras que no paraba de quejarse del escándalo que hacía St. Vincent con su guitarra e incluso llego a taparse los oídos, y cuando finalmente salió Blonde Redhead y Kazu Makino saludara al público con un pobre español y la señora se molestara por el hecho, puedo decir que estuvo bastante bien. Aquí les dejo una foto, de las cuales se de su existencia gracias a Charlie.