lunes, 16 de agosto de 2010

Open

Hola queridos lectores, como muchos de ustedes saben fui a visitar a mi hermana y me he desaparecido por lo que varios pueden considerar mucho tiempo. Debo confesar que al principio a mí también me pareció mucho tiempo y estando allá se me hizo eterno; pero las cosas se ven de diferente manera cuando uno llega a su destino o más bien a su hogar.

Descubrí muchas cosas al viajar. Primero aborrezco oficialmente el calor más de lo que ya lo hacía, ya sé que piensan que soy bastante rara y sí lo soy, pero a diferencia de muchas personas eso de la playa no es ni mi clima, ni mi lugar favorito. Odio como los rayos del sol pegan especialmente en esas regiones del planeta, odio como esta tan iluminado que lastiman tus ojos, odio el sudor cayendo por tu frente, manos, brazos y especialmente el que cae por la espalda; odio que al caminar por las calles sientes una fuerte presión en dirección contraria a la que caminas, ese aire invisible que sofoca, odio la arena pegada a las piernas y que si agarras tantita ya no puedes despegar de tu cuerpo.

Los paisajes son hermosos, Cancún es quizá, de los puntos más bellos del planeta, pero a mí simplemente no me va. Así que no querían ni salir del único cuarto que tiene aire acondicionado y ventilador, evidentemente ahí es mucho mejor bañarse con agua fría y por supuesto no quieres salirte de bañar porque sabes que sudarás en cuanto salgas. En fin odio el calor y el clima tropical que hacían sentirme como la película de “Mi papá es un héroe” sólo que con menos glamour de mi parte, por supuesto.

La segunda cosa que descubrí es que no me gusta viajar en carretera… de día. Mi papá se queja demasiado porque no ponemos especial atención a la carretera, que no la admiramos y me preguntó ¿qué hay que admirar? Sólo es cemento, coches, montañas, vacas y una que otra población que tiene mal surtida su tienda. Pero es muy diferente cuando cae el crepúsculo, vaya si es sorprendente ver cómo cambia todo y la noche especialmente es mi favorita porque se ve tétrico y no hay la seguridad de la luz, podría decir que hasta es emocionante y más con unos cuantos truenos ambientándola.

Durante el viaje tuve que chutarme otro libro que había leído ya, y por supuesto a doc a la ocasión escribí una crónica depresiva en alusión al mar, que ya seguramente han visto abajo, de ahí en fuera la inspiración se me acabó, pase horas y horas frente al mar, moviendo mis pies y sacudiéndolos de la arena en la espera a que se me ocurriera algo y definitivamente creo que eso de la felicidad tropical no inspira demasiado. Luego cuando fuimos a una playa comenzó a llover de manera impresionante; tardamos dos minutos en caminar de la palapa al restaurante y nos mojamos como si nos hubiéramos metido al mar y eso realmente si fue inspirador.

Afortunadamente para el viaje había bajado unos cuantos discos, el soundtrack de “Vírgenes Suicidas” por los increíbles Air, claro ya lo había escuchado pero fue genial recordarlo, el disco de “El perro del mar” que sinceramente me faltan dos canciones por escuchar (son siete canciones) y finalmente el que más capto mi atención y que más adelante les podré reseñar.

Después de la semana que sí, casi sufrí al tener que ir a la playa (llámenme loca); la siguiente semana hasta me divertí, bueno mis sobrinos son muy graciosos y también me sacan de quicio pero al final fue divertido. Me la pase “trabajando” si así se puede llamar y por fin sentí que hacía algo productivo de mi vida. Fue así que emprendimos la retirada un jueves cuando oficialmente Kool abrió sus puertas al público y por favor deséenos suerte. Después de eso fue difícil las despedidas y decir hasta pronto aunque a veces sabes que ese hasta pronto no es tan pronto; pero la verdad me siento bien. Se siente diferente estar aquí sola como siempre que bajar las escaleras y ver a todos esperándote a desayunar.

Me divertí y me siento bien al ver que la gente que quiero está bien y a cargo del changarro… extrañaba mi casa, mi cama, mis almohadas, mi televisión, mi cuarto, mi computadora y sobre todo extrañaba ponerme mis tenis y mis pantalones, mención aparte claro esta, que extrañé a mi hermana y a mis amigos que deje un poquito plantados antes de ir, sólo me queda decir: YA ESTOY DE VUELTA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario