martes, 17 de agosto de 2010

Todos somos actores

Por fin puedo reseñarles el disco que anduve escuchando todo el camino de regreso a casa. Se preguntarán por qué me tarde en escribirlo, bien, me llamó mucho la atención pero necesitaba conocer las letras de las canciones para poder reseñar bien el disco.

Es Actor y es parte de la discografía de Annie Clark mejor conocida como St. Vincent. Veamos, Google nos dice que St. Vicent es una cantante norteamericana “multi instumentalista” (así lo dice Google) de 27 años; ha sido telonera de: Arcade Fire y Death Cab for Cutie, por mencionar a los más conocidos aunque le ha abierto los conciertos a muchos artistas más. Su primer disco Marry Me fue lanzado en julio de 2007 y finalmente en mayo de 2009 lanza Actor.

Había escuchado a St. Vincent, pero no sola sino en colaboración con Bon Iver para una canción que grabaron como parte del soundtrack de Luna Nueva, lo sé, pero esas películas por increíble que parezca tienen buenos soundtracks, de hecho como curiosidad tengo que mencionarlo antes de que me apedreen, el soundtrack de Crepúsculo estuvo a cargo por nada más y nada menos que Carter Burwell… ¿quién rayos es él? Pues el mismo que hizo el soundtrack junto con Karen O de Where the wild things are o en español Donde viven los monstruos.

En fin la colaboración que hizo St. Vincent me pudo encantar y busque algunos videos de ella; luego antes de partir decidí bajar Actor. Al principio escuché las primeras cuatro canciones y luego decidía dejarlo; eso fue porque en un comienzo me pareció un disco muy plano y sólo llamo mi atención una canción de esas cuatro que escuché junto con Marrow que fue una canción que había escuchado antes.


De regreso a casa me propuse firmemente escucharlo completo, pero para entonces me había dado cuenta que no dejaba de tararear Actor out of work. Luego llámenme loca pero la comparación que me vino a la cabeza incluso a mí me pareció absurda Annie Clarke me recordó mucho a Ely Guerra, y sé que suena a sacrilegio; Ely Guerra no es mi cantante favorita, reconozco que tiene algunas canciones que me laten de ahí en fuera no es mi hit; pero la verdad la voz de St. Vincent me recordó mucho a Ely Guerra y bueno ya después su aspecto físico y ademanes confirmaría mi comparación.

Escuché completo Actor con todo y traducción de sus letras y simplemente les puedo decir que es maravilloso, me fascino. El disco empieza tranquilo va subiendo hasta llegar a su punto cúspide con Marrow que es de mis favoritas y luego vuelve a bajar para cerrar tranquilamente con The Sequel cuya lirica es un tanto extraña.

El disco está lleno de sonidos y mezclas que pueden sonar extrañas o estridentes al principio; pero después es adictivo escuchar como sube la música hasta estallar en varias canciones como Marrow y Actor out of work que me parecieron al inicio muy parecidas por el sonido de la guitarra y las trompetas, aunque ambas son mis favoritas del disco.

La lirica del disco es muy buena, tiene unas metáforas y unas frases debrayadas tan buenas, las más destacadas para mí y para darles una probadita:

  • La misma que le da nombre a una canción “Save me from what I want” (Sálvame de lo que quiero).
  • De Actor out of work “You’re an actor out of work, you’re the liar and that’s the truth” (Eres un actor desempleado, eres un mentiroso y esa es la verdad).
  • De Black RainbowI think I'm glass I think I'm breaking it” (Creo que soy de cristal, creo que me estoy rompiendo) y “If you want the neighbors woke, You'll have to shout out loud” (Si quieres despertar a los vecinos, tendrás que gritar más fuerte).
  • De Laughing with a mouth of blood, “And I can't see the future, But I know its got big plans for me” (No puedo ver el futuro, pero sé que tiene grandes planes para mí) y también “All of my old friends aren't so friendly, All of my old haunts are now all haunting me” (Todos mis viejos amigos no son tan amistosos, todos mis viejos refugios ahora me persiguen).
  • De Marrow y quizá para mí sea la que tenga una de las mejores letras sino es que la mejor está “Mouth connects to the teeth, And teeth to the loves and curses” (La boca se conecta con los dientes y los dientes a los amores y las maldiciones).
  • De The bed “We're sleeping underneath the bed, To scare the monsters out” (Estamos durmiendo debajo de la cama para asustar a los monstruos).
  • De The party “Oh, but I'd pay anything to keep my conscience clean” (Oh pero yo pagaría cualquier cosa para mantener mi conciencia limpia).
  • Y finalmente de Just the same but brand new, “I'm just the same but brand new to you” (Soy la misma pero nueva para ti).
De verdad escuchen a St. Vincent vale mucho la pena su disco y la verdad… me quedó con ella mil veces que con Ely Guerra, si son similares podría ser su hermana perdida pero definitivamente ustedes lo saben me quedó con la música en inglés, la voz de Annie Clarke, su capacidad para mezclar instrumentos, sus letras, su estilo y su disco.

Por cierto les super recomiendo que vean el video de Actor out of work ¡es buenísimo!

lunes, 16 de agosto de 2010

Open

Hola queridos lectores, como muchos de ustedes saben fui a visitar a mi hermana y me he desaparecido por lo que varios pueden considerar mucho tiempo. Debo confesar que al principio a mí también me pareció mucho tiempo y estando allá se me hizo eterno; pero las cosas se ven de diferente manera cuando uno llega a su destino o más bien a su hogar.

Descubrí muchas cosas al viajar. Primero aborrezco oficialmente el calor más de lo que ya lo hacía, ya sé que piensan que soy bastante rara y sí lo soy, pero a diferencia de muchas personas eso de la playa no es ni mi clima, ni mi lugar favorito. Odio como los rayos del sol pegan especialmente en esas regiones del planeta, odio como esta tan iluminado que lastiman tus ojos, odio el sudor cayendo por tu frente, manos, brazos y especialmente el que cae por la espalda; odio que al caminar por las calles sientes una fuerte presión en dirección contraria a la que caminas, ese aire invisible que sofoca, odio la arena pegada a las piernas y que si agarras tantita ya no puedes despegar de tu cuerpo.

Los paisajes son hermosos, Cancún es quizá, de los puntos más bellos del planeta, pero a mí simplemente no me va. Así que no querían ni salir del único cuarto que tiene aire acondicionado y ventilador, evidentemente ahí es mucho mejor bañarse con agua fría y por supuesto no quieres salirte de bañar porque sabes que sudarás en cuanto salgas. En fin odio el calor y el clima tropical que hacían sentirme como la película de “Mi papá es un héroe” sólo que con menos glamour de mi parte, por supuesto.

La segunda cosa que descubrí es que no me gusta viajar en carretera… de día. Mi papá se queja demasiado porque no ponemos especial atención a la carretera, que no la admiramos y me preguntó ¿qué hay que admirar? Sólo es cemento, coches, montañas, vacas y una que otra población que tiene mal surtida su tienda. Pero es muy diferente cuando cae el crepúsculo, vaya si es sorprendente ver cómo cambia todo y la noche especialmente es mi favorita porque se ve tétrico y no hay la seguridad de la luz, podría decir que hasta es emocionante y más con unos cuantos truenos ambientándola.

Durante el viaje tuve que chutarme otro libro que había leído ya, y por supuesto a doc a la ocasión escribí una crónica depresiva en alusión al mar, que ya seguramente han visto abajo, de ahí en fuera la inspiración se me acabó, pase horas y horas frente al mar, moviendo mis pies y sacudiéndolos de la arena en la espera a que se me ocurriera algo y definitivamente creo que eso de la felicidad tropical no inspira demasiado. Luego cuando fuimos a una playa comenzó a llover de manera impresionante; tardamos dos minutos en caminar de la palapa al restaurante y nos mojamos como si nos hubiéramos metido al mar y eso realmente si fue inspirador.

Afortunadamente para el viaje había bajado unos cuantos discos, el soundtrack de “Vírgenes Suicidas” por los increíbles Air, claro ya lo había escuchado pero fue genial recordarlo, el disco de “El perro del mar” que sinceramente me faltan dos canciones por escuchar (son siete canciones) y finalmente el que más capto mi atención y que más adelante les podré reseñar.

Después de la semana que sí, casi sufrí al tener que ir a la playa (llámenme loca); la siguiente semana hasta me divertí, bueno mis sobrinos son muy graciosos y también me sacan de quicio pero al final fue divertido. Me la pase “trabajando” si así se puede llamar y por fin sentí que hacía algo productivo de mi vida. Fue así que emprendimos la retirada un jueves cuando oficialmente Kool abrió sus puertas al público y por favor deséenos suerte. Después de eso fue difícil las despedidas y decir hasta pronto aunque a veces sabes que ese hasta pronto no es tan pronto; pero la verdad me siento bien. Se siente diferente estar aquí sola como siempre que bajar las escaleras y ver a todos esperándote a desayunar.

Me divertí y me siento bien al ver que la gente que quiero está bien y a cargo del changarro… extrañaba mi casa, mi cama, mis almohadas, mi televisión, mi cuarto, mi computadora y sobre todo extrañaba ponerme mis tenis y mis pantalones, mención aparte claro esta, que extrañé a mi hermana y a mis amigos que deje un poquito plantados antes de ir, sólo me queda decir: YA ESTOY DE VUELTA.

Crónicas depresivas: Roslyn



¿No estamos aterrorizados?

La brisa del viento golpeaba fuertemente, la luz iba cediendo paso a la oscuridad; pero la arena debajo de mi me indicaba donde me encontraba, el clima tropical del que nunca quise ser parte.
A lo lejos una luz llama mi atención, una pequeña fogata. A un lado de ella vi un rostro, de nuevo un inesperado interés dentro de mí. Era una mujer joven, hermosa a decir verdad; llevaba un lindo vestido blanco que dejaba entrever sus hermosos hombros desnudos. Intente desviar mi atención al sentir que estaba invadiendo su intimidad, sobre todo la profunda tristeza que irradiaba equivalente a su belleza.

A esa hora del día casi nadie va a la playa, la marea sube tanto que las olas chocan peligrosamente sobre los acantilados que se encontraban demasiado cerca de la orilla. Eso, por hermoso que resultara el paisaje, aterrorizaba a cualquiera. Y ahí estábamos los dos ¿no estamos aterrorizados? Yo no tenía más alternativa que estar aquí, pero ella… ella la criatura más hermosa que había contemplado no estaba asustada.

Espero a que el fuego se consumiera, se levantó y pude observa la esbelta figura al momento que una ráfaga de viento helado llegaba para revolverle el cabello largo de color castaño oscuro. Observé como limpiaba sus lágrimas, tomaba su pequeño bolso y se retiraba con una elegancia encantadora. Mientras tanto, yo me mantenía quieto, en lo más oscuro de la playa… no tenía más remedio.

No te dejes engañar


Esta vez llegó más temprano de lo habitual; pero eso no importaba yo ya estaba ahí desde mucho antes esperando su llegada. Dudaba que alguien como yo pudiera sentir esto, no sé si era ¿cómo se dice? Compasión, admiración o amor el que sentía por esa chica, no lo creía; yo no podía sentir eso, eran incapaz de sentir ¿quién era yo?

Llegó con otro de esos lindos vestidos que la caracterizaban y de los que a pesar de los días no me había acostumbrado, y por otro lado siempre surgía la pregunta ¿qué hacía alguien como ella en esta playa solitaria?

De repente algo me aterrorizo, comenzó a caminar en mi dirección y temí que me hubiera escuchado, pero qué idiota soy, pensé, si nadie puede escucharme. Se detuvo a medio camino desconcertada, buscando y buscando con desesperación. Se dejo caer en la arena mirando al cielo como si pudiera encontrar la respuesta a algo, tenía esa característica cara de preocupación que siempre mostraba, su preocupación por encontrar algo que evidentemente nunca encontraría: felicidad, satisfacción, paz… lo que fuera que le aquejaba. Miraba a la luna quizá hasta con esperanza y si hubiera podido ocurrírsele tal vez le imploraría. Pero yo conocía esa luna muy bien.

Se recostó con cuidado, llorando silenciosamente como si alguien además de mí pudiera escucharla. En ese momento quise acercarme, estar a su altura para decirle que no se dejara engañar por esa luna, por el mar, que no encontraría lo que buscaba en este lugar. Yo había estado aquí todo este tiempo y la soledad nunca se había ido; la aparente tranquilidad de este lugar en el día, se hacía perturbador por las noches; la belleza del lugar en el día en las noches, era monstruoso.

Agradecí que estuviera tan cerca de mí para poder admirarla mejor; pero sentía tanta impotencia porque no podía decirle que se alejara, que este lugar no le haría ningún bien, que no se dejara decepcionar, no se dejara desanimar por lo lúgubre que puede ser aquí. Pero debía mantenerme quieto, resistir ese impulso… no tenía más remedio.

Los dobleces en su vestido

Ese día llegó demasiado tarde; pero también ese día la marea era muy intensa. Los días no fueron los mejores últimamente y por lo que conocía este sitio con toda seguridad habría una tormenta mañana; no sabría si eso haría cambiar su rutina, sin embargo yo seguiría aquí como siempre esperándola.

Estaba tan absorto en esos pensamientos, hasta que llamó mi atención lo que hacía: con una rama que encontró trazó un círculo en la arena mojada que se encontraba cerca de la orilla del mar, después me detuve en su mirada de profunda tristeza. Se sentó dentro del círculo, y pensé “la tristeza sentada en un círculo”; me maraville de cuan real era esa imagen. Luego vi los dobleces de ese vestido blanco que tanto me gustaba, los dobleces justo en el bordado a mano de su hermoso vestido, ese detalle a simple vista tan descuidado era sencillamente perfecto. Si hubiera podido, me hubiera gustado poder llorar de la alegría que me daba su belleza.

Hubiera querido que ella compartiera mi alegría; pero estaba acurrucada en la arena, su tristeza… la tristeza lleva a la tierra y el orgullo de la gravedad a la gravedad. Pensé que estaba dormida pues apenas pestañeaba. Se incorporó lentamente y miró en dirección al mar pero esta vez me dio miedo su expresión, parecía decidida ¿pero a qué? No lo comprendí de inmediato no era capaz, hasta que vi como movía su cabeza con desaprobación; algo dentro de mí se inquieto… quería que dijera en voz alta lo que pensaba, deseaba gritarle, tomar sus hombros y sacudirla para sacarla de su ensimismamiento; pero seguía ahí quieto… no tenía más remedio.

¿Cuándo se convirtió esto en una casa muerta?


La lluvia no dio tregua; el sol ni siquiera salió, las nubes cubrieron todo el cielo y cuando oscureció me hice a la idea que ella no llegaría. Sentí un ligera punzada, convencionalmente a eso se le llamaría dolor, así es, sentía dolor; yo no podía sentir eso. Sentía alivio porque la mirada que tenía ella la noche anterior me había asustado, pero tampoco podía sentir alivio, ¡no podía sentir!

La lluvia caía con más intensidad y ahora no había luna; la playa se encontraba en la penumbra, daba miedo. Las olas golpeaban con fuerza las rocas y eso dolió. Eso si lo podía sentir: la furia, la impaciencia del mar a la espera de algo violento. Dolió.

Pude ver en la penumbra una ligera luz a penas visible por la tormenta, después me di cuenta que era una pequeña lámpara y quise gritar horrorizado al ver quien la sostenía: ¡era ella!

Traía el mismo vestido de ayer, el cabello enmarañado por la lluvia y el viento, el vestido blanco que mojado se le pegaba al cuerpo perfectamente. Respiraba agitada como si hubiera corrido y lloraba desconsolada. Tiró la lámpara, descalza me miró fijamente y corrió en mi dirección, cayó de rodillas a unos centímetros de mí, se llevó las manos a la cara y soltó un grito estremecedor; pero me quede pasmado y asustado.

Volvió a mirarme se acerco a mí, y me abrazó fuerte; su cálido cuerpo se acoplo de una manera que no hubiera imaginado a mi figura y estuvo ahí abrazándome por un largo rato sollozando.
Cuando se cansó de llorar e incluso pensé que estaba dormitando sentí que sus brazos me liberaban y se levantó cuidadosamente con aquella mirada que me aterro ayer; seguía con los ojos clavados en el golpe violento que dejaban las olas del mar y entonces comprendí lo que iba a hacer. ¿Cuándo se convirtió esto en una casa muerta?

Camino lenta pero firmemente hacia el mar, mientras yo miraba perplejo, con el agua llegando hasta donde me encontraba. Ella siguió caminando a pesar de la furia de las olas y cuando el agua le llego a la cadera se detuvo, miro atrás y me observó, abrió la boca para articular algo pero no quería escucharlo, si escuchaba su voz iba a ser más doloroso. Me dije a mí mismo “no, no, no dejaré… ¡no dejare que me hables!... desanimándome”. No lo dije en voz alta pero me miro condescendiente y sólo sonrió por única y última vez para adentrarse en el mar. Mientras seguía yo quieto… no tenía más remedio.

Las alas no te ayudarían…

Nadie podía escucharlo, pero yo no era nadie ¿yo qué era? Podía escucharlo, podía escuchar esos sonidos, la fuerza del mar, el soplo constante del aire, la arena que se levantaba, las nubes moviéndose y la lluvia cayendo… ella ya no estaba, no lo estaría más.

Debajo mar y roca,
Ladeada a la corriente,
Huesos sangran y dientes
Erosionan con cada golpe

Si hubiera podido hubiera llorado como ella; si hubiera podido la hubiera detenido y le hubiera advertido que a pesar del ángel que era, las alas no le ayudarían al caer… no tenía más remedio.

Mar y roca

Hay veces en que sigo pensando que regresará con esa esbelta figura y su hermoso vestido blanco; esta vez con una sonrisa, correrá hacía mí y me abrazará. Hay veces en que quisiera que regresara pero no lo hará porque está muerta, porque vi cuando moría y no hice nada para evitarlo. Pero… qué podía hacer ya que siempre me he preguntado quién soy, aunque la pregunta adecuada más bien es qué soy y ya lo sé: sólo soy una roca, una roca varada en esta playa solitaria donde ella venía a desahogar sus penas, sólo soy una estúpida roca que se supone no debería sentir nada. Y seguiré aquí alrededor de otras rocas dejando que las olas del mar choquen contra mí… no tengo más remedio.

Lo tensaré, nada revelaré